Pibes que escriben desde las orillas de la sociedad

"La cola del caballo" es un libro producto del trabajo de Georgina Vacchelli con los chicos de la escuela Nº1-719 Yolanda Corsino del barrio Nebot, en Guaymallén, del SUM del barrio Nebot y del comedor comunitario Inmensa Esperanza del barrio Mauricio, en Carrodilla.

Niños y niñas, pibes y pibas escribiendo desde los lindes de la sociedad. Un caballo atado para que paste en medio de un baldío yerto en el que nada crece, pastando sin pasto, comiendo piedras. Y La cola del caballo, un libro que es el resultado del trabajo de más de medio año.

Chicos de la escuela Nº1-719 Yolanda Corsino (del barrio Nebot, en Guaymallén), del SUM del barrio Nebot y del comedor comunitario Inmensa Esperanza (del barrio Mauricio, en Carrodilla) trabajaron desde mayo en talleres literarios coordinados por Georgina Vacchelli, una joven de apenas 20 años que se comprometió con la sociedad y llegó hasta estos lugares próximos físicamente pero alejados del imaginario general, esos barrio que pertenecen al Gran Mendoza pero que distan de lujos y abundancias.

Desde esos tres espacios, Vacchelli trabajó con los chicos en la producción de textos, claro que desde lo social, y uno de los resultados (porque hay otros intangibles y que son tal vez los más importantes) fue La cola del caballo, un libro que reúne las producciones de los chicos y en el que se refleja mucho, desde sus ansias y deseos hasta sus pesares y angustias, pero todo matizado por la mirada y la lengua de la infancia.

“Había una vez una nena que vivía en un basural, ella se llamaba Mili. Su familia trabajaba en el basural. Ellos comían la basura que sacaban: unos sánguches de queso. La casa estaba vieja, estaba hecha con latas. En la noche se tapaban con la piel de las ovejas”, cuenta Ailén Sánchez, de 10 años.

También hay historias con humor, como La peste del sobaco, de Efraim Echavarría, de 11 años, y anécdotas barriales, como el texto de Lautaro Fuentealba, también de 11 años, que relata la formación y el primer partido de un equipo de fútbol.

El nombre del libro surge de uno de los ejercicios propuestos por Vacchelli, que consistió en escribir sobre una situación con la que se encontraron: en el medio de un baldío en el que no había pasto, solo tierra, había un caballo pastando.

Y de esta experiencia, entre otros textos, también surgió este:

El caballo pobre

El caballo pobre sin agua ni pasto
vive en sol tierra espina
en auto vive a la orilla del tren
en el viento y en el frío de la noche.

La cola del caballo fue publicado por Ediciones Culturales y auspiciado por Cultura y Desarrollo Humano de la Provincia, la Asociación Argentina de Actores y la Municipalidad de Guaymallén, en una tirada breve para distribuir entre los autores, es decir, entre los pibes de la escuela, del SUM y del comedor.

 

Alejandro Frias

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