Imaginá muebles imposibles...

Peluches, muñecas de trapo, cartón, tubos de PVC, retazos de manteles y alfombras... Con una mirada diferente, marcada por el multiculturalismo y la rica creatividad brasileña, los hermanos Humberto y Fernando Campana convierten humildes materiales cotidianos o de desecho en piezas sublimes. Aquí te presentamos a estos genios autodidactas y te mostramos sus diseños estrella.

Son brasileños y autodidactas; sorprenden al mundo por su talento e ingenio, que nace de la escasez de medios, y por una creatividad diferente que brota del temperamento alegre, vital, atrevido y espontáneo de su cultura. No hablamos de futbolistas, sino de dos cracks del diseño internacional, los hermanos Campana.
 
Nacieron y se criaron en Brotos –un pueblo a 275 km de Sao Paulo– en un medio rural y sin oír hablar de diseño. Humberto (1953) siguió la carrera de derecho; y Fernando (1961) se formó como arquitecto. Hasta los años ‘90 eran unos perfectos desconocidos, pero sus creaciones, a medio camino entre el arte y la artesanía, fascinaron a Massimo Morozzi, director artístico de la firma italiana Edra, quien los “descubrió” para el mundo del alto diseño.
 
Pioneros en el enfoque ecológico, reciclan variopintos materiales de desecho, mangueras, envases de pizza, trozos de madera, alambres, tubos de PVC, fragmentos de espejo, peluches, muñecas de trapo... para convertirlos en piezas que ahora son auténticos iconos y se exhiben en prestigiosos museos.

Viven en Sao Paulo, donde los barrios populares, la picardía del comercio callejero, la naturaleza exuberante, entre otros estímulos, continúan inspirándolos. Aquí, un fragmento de una de sus recientes entrevistas en el Salón del Mueble de Milán:

La silla Vermelha (1993), hecha de 500 m
de cuerdas rojas entrelazadas a mano,
fue la pieza que enamoró a Massimo
Morozzi, director creativo de Edra, y la
primera que inició una fructífera relación
entre la firma italiana y los Campana.
El Vitra Design Museum les dedica una gran retrospectiva llamada “Anticuerpos”. ¿Por qué ese nombre?

Humberto: Nuestro trabajo es una reacción contra la estandarización y la monotonía y apuesta por la emoción y la poesía. El diseño no sólo es forma y función, también debe expresar algo más, una historia, un punto de vista.

Fernando: Lo de “Anticuerpos” también es porque los materiales adquieren en nuestras manos otros fines, una segunda vida.

¿Cuál es la pieza que los hace sentir más orgullosos?

Fernando: La silla Vermelha, hecha de cuerdas rojas, fue la primera en ser fabricada y se convirtió en nuestra tarjeta de visita.
 
Humberto: La Favela, porque representa la libertad constructiva, y surge de un proceso impreciso, caótico. Amo el caos, la imperfección, la libertad, y esa silla es un retrato de mi alma.

Retazos. Trozos de papel y tela
para crear esta colorida silla.
¿De niños jugaban a construir cosas?

Fernando: En nuestro pueblo no había TV, pero sí un cine, veíamos películas de Kubrik, Polanski, Pasolini, Carlos Saura... Ese cine de pueblo era nuestra ventana al mundo, nos transportaba más allá de nuestra realidad rural. Y después transformábamos lo que veíamos en las películas en objetos, casitas, cabañas en los árboles...
 
¿Lo mejor y lo peor del diseño europeo?

Humberto: Me gusta la precisión y la racionalidad, que es una cosa que a mí me falta. Lo que no me gusta es la estandarización, aunque es posible encontrar voces diferentes, como Patricia Urquiola, Konstantin Grcic, Hella Jongerius..., que aportan una personalidad propia y diferente.

Y después están los copiadores, los imitadores de ellos. La copia es muy habitual en Europa. Si te das una vuelta por esta feria de Milán, podés ver los originales y también sus copias.

¡Todo vale!

Con una mirada diferente, marcada por el multiculturalismo y la rica creatividad brasileña, los hermanos Campana convierten humildes materiales cotidianos o de desecho en piezas sublimes.

Silla en blanco que juega con diferentes texturas. Otra hecha con retazos de manteles, alfombras y plástico, por Estudio Campana. 
 
Alambres amarillos entralazados dan forma a este asiento. “Cipria”, la pieza estrella del Salón del Mueble de Milán, con coloridos almohadones.

Mimbre. Así reinterpretan los hermanos Campana una mezcla entre silla de plástico y sillón de mimbre. Animales de peluche componen el mullido asiento de otra silla.

Rojo pasión. Plástico rojo en este sillón.
Armario “Scrigno” (2009), con frentes de reflex, material acrílico y reflectante, de Edra.

Un pato hecho de madera. Muñecas de trapo. Sillón realizado por el Estudio Campana con muñecas de algodón y estructura de acero.

El sofá Papelao (1993), confeccionado en cartón por el Estudio Campana. Sofá elaborado con telas y plásticos de colores.

Momia. Vendas de tela envuelven esta silla. La silla Favela (1991), con trozos de madera encolada que se unen caóticamente y se inspira en la construcción de las favelas brasileñas.

Mesa de cristal y patas entrelazadas para esta elegante mesa. El sillón Anémona (2002), con tubos de PVC, producido por Edra.


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23 de agosto de 2017 | 05:20
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