Deportes

Schiavi: el defensor del momento

En su columna de Télam, el periodista Walter Vargas da su punto de vista sobre el trabajo del Flaco, que volvió al club para volver a darle solvencia a la última línea del Boca que dirige Falcioni.

De lo que no tiene Rolando Schiavi sabemos todo lo que hay que saber: juventud, galanura, carisma, proyección internacional. Sin embargo, estamos frente a uno de los defensores más rendidores de la historia del fútbol argentino.
  
Por rendidor debe entenderse alguien que hace su trabajo entre bien y muy bien pero, además, eso durante un tiempo prolongado.
   
Pensemos que nuestro personaje nació el 18 de enero de 1973, esto es, que muy pronto cumplirá 39 años en la cédula y 19 en el fútbol profesional; ergo, que ya se mueve en una zona en la que colgar los botines está a la vuelta de la esquina.
   
Y que siempre, con ligero beneficio de inventario, con los matices de altibajos que alcanzan o rozan incluso a los futbolistas más destacados, Schiavi dio la talla en general y más de una vez de un modo admirable en particular.
   
Por ejemplo, en su primer ciclo en Boca (2001/2005), en su breve y glorioso paso por Estudiantes de La Plata (Copa Libertadores de 2009) y, como es el caso, en el Boca de hoy que está a nada de quedarse con el Torneo Apertura.
   
Tampoco desentonó, por cierto, en Gremio de Porto Alegre y Hércules de Alicante, y daremos por descontado que Argentino de Rosario le permitió llegar a Primera, que Argentinos Juniors le permitió llegar a Boca y que amén de sobresalir, en Newell’s devino en el defensor más goleador en la historia del club.
   
Y, si vamos al caso, su fugaz paso por la Selección Argentina, durante la era Maradona, fue nítidamente consumado en las arenas de la dignidad.
   
Schiavi, queda dicho, reúne una trayectoria tan envidiable que sin contar la vuelta olímpica que se avecina, suma ya cinco en el ámbito local y seis en el internacional.
   
Pero es imposible reponer su trayectoria, lo meritorio y vigente de su trayectoria, sin observar que Schiavi tiene menos pinta de futbolista que de repositor de supermercado, que llegó al fútbol un poco por casualidad, y que su tranco desangelado invita a asociar al típico tronco de vacaciones que se prende en un picado playero.
   
Con semejante contrapeso, con andar de loser y a camino de los 40 abriles, el guerrero de Lincoln maneja todos los secretos del área, tiene un gran cabezazo defensivo y un buen cabezazo ofensivo, llega a tiempo. Y si no llega a tiempo sabe cuerpear o volver a acomodarse, también es determinado, ordenado, áspero, corajudo y un notable impregnador: Schiavi hace mejor a sus compañeros.
   
Un malentendido que goza de buena prensa relaciona la técnica sólo con la destreza con que se maneja a la pelota.
   
Error: la técnica es un conjunto de recursos, una caja de herramientas, y en ese sentido queda claro que Schiavi es un defensor técnicamente espléndido.
   
La estética, siempre subjetiva, arbitraria, carprichosa, forma parte de otra discusión, y ni de lejos de la discusión más importante.
Opiniones (0)
19 de agosto de 2017 | 20:55
1
ERROR
19 de agosto de 2017 | 20:55
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial
    15 de Agosto de 2017
    Bunkers de la Segunda Guerra Mundial