Calorías ocultas: descubrí dónde se esconden

Si te cuidás y controlás lo que comés, tus raciones son pequeñas, evitás los dulces y los alimentos muy calóricos y aun así no perdés peso, puede deberse a los azúcares y grasas encubiertos. Sin saberlo, podés estar ingiriendo azúcar cada día. ¿Querés hacer la prueba? Leé las etiquetas de los productos envasados que tenés en casa... ¿Te convenciste? Te ayudamos a descubrir a los enemigos de tu silueta.

Fast food

Es el paraíso de las grasas, los azúcares y las calorías. Las hamburguesas, los panchos, las pizzas, los fritos y rebozados, las salsas y por supuesto los dulces de este tipo de establecimientos, elaborados con jarabes de glucosa, son auténticas bombas calóricas poco interesantes desde el punto de vista nutricional.

Los batidos, bebidas y cafés para llevar con cremas, caramelo y ‘topits’ también contienen demasiadas calorías.

Cuidado con las gomitas, el 70 u 80% de su contenido es azúcar. Consumir este tipo de alimentos produce picos de insulina que nos roban energía y provocan más ganas de comer dulce.

Cuidado con el azúcar refinado

Es una de las principales fuentes de calorías vacías, ya que el azúcar refinado, blanco o sacarosa no es un alimento, su proceso industrial de fabricación le extrae las sales minerales y oligoelementos naturales de la planta de origen. La sacarosa natural, presente en frutas y endulzantes naturales también contiene calorías, pero al menos aporta nutrientes.

El azúcar blanco no sólo no te aporta nada desde el punto de vista nutricional sino que para su asimilación necesita sustraerle al organismo vitaminas del grupo B, calcio y diversas sustancias vitales.

Tanto el cerebro como nuestro organismo necesitan azúcar, pero podemos prescindir perfectamente del refinado y quedarnos con el que hay de forma natural en los alimentos: frutas, legumbres, cereales y tubérculos.

No consumo azúcar

Puede que no le eches un sobre de azúcar al café, que no comas dulces, caramelos ni golosinas y aun así estés ingiriendo sacarosa cada día sin saberlo a través de otros alimentos de apariencia inocente.

El azúcar refinado no sólo está presente en alimentos dulces como galletas, helados, chocolate o tortas, también se añade como aditivo y mitigador de la acidez a una larga lista de alimentos envasados como salsas, panes, enlatados, embutidos, sopas o cremas. Hasta el tabaco y el alcohol son procesados mediante el azúcar para crear más adicción...

¿Qué hacer? Leer las etiquetas de todo lo que comprás y buscar alimentos sin azúcar añadido, verás que no es tan fácil…

Cómo sustituir el azúcar blanco

El azúcar blanco no es un alimento sino una sustancia química que podés sustituir perfectamente por miel, concentrado de manzana, melazas (hechas a partir de cereales fermentados).... Por supuesto, te bastaría con el azúcar presente en alimentos naturales como la fruta o las legumbres. Cuidado con el azúcar negro, también puede estar demasiado refinado o simplemente teñido con caramelo, procurá que sea de caña auténtica.

Alimentos enriquecidos

Son otra gran fuente de azúcares refinados que ni siquiera son tan saludables para los niños. Los cereales que no son integrales, los panes envasados de supermercado, los batidos de leche o yogur, la mayonesa, las sopas preparadas, las galletas saladas, las salsas preparadas, las verduras enlatadas, las comidas congeladas… este tipo de alimentos lleva azúcares añadidos para hacerlos más agradables al paladar. Aunque se trate de un alimento salado, no te fíes y leé las etiquetas, la mayoría llevan azúcar añadido.


Las grasas

Son necesarias para el buen funcionamiento del organismo, pero deben ser de buena calidad, como las que contienen el aceite de oliva, la palta, los frutos secos o el pescado. Uno de los peores aliados de tu línea y tu salud son las grasas trans o hidrogenadas, empleadas sobre todo en los alimentos procesados, tantos dulces como salados.

Imprescindible: leer las etiquetas de lo que comprás para saber qué tipo de grasas y aceites contienen. Si querés asegurarte, comprá en tiendas especializadas o hacé vos misma en casa los dulces, las pizzas, el pan o las hamburguesas.

Los lácteos

Además de ser difíciles de digerir para muchas personas por su contenido en lactosa, los lácteos enteros contienen elevadas cantidades de grasa. Los yogures, incluso los descremados, pueden contener azúcar añadido si son de sabores o contienen complementos.

Pasarte de la leche entera a la descremada o vegetal (como la de soja) le restará inmediatamente calorías a tu día a día y te hará bajar de peso sin hacer dieta. Una ración de leche entera contiene unas 132 calorías, frente a las 52 de un vaso de leche de soja sin azúcar.

Snacks

Puede que no elijas dulces pero de vez en cuando te comas un sándwich en el trabajo. O peques con un chocolate en un ataque de estrés, o con unos inocentes frutos o un licuado. A no ser que se trate de una manzana, todo lo que venga envasado y de una máquina, tiene un alto porcentaje de grasas y azúcares.

Los frutos secos son un excelente tentempié entre horas, pero al natural, sin freír con aceites poco recomendables ni azucarar. Mejor llevá tus propios tentempiés sanos al trabajo: fruta, frutos secos naturales, galletas de avena o tortitas de arroz inflado.

El desayuno

Puede ser otra gran fuente de calorías innecesarias si no hacés una buena elección. Desayunar cereales puede ser muy saludable siempre que sean integrales y naturales, no los envasados súper apetecibles. Si leés las etiquetas te darás cuenta que hasta los que se anuncian como light contienen muchos ingredientes calóricos y poco saludables.

Una medialuna, una tortita o una tostada de pan de molde pueden suponer una variación de más de 200 calorías respecto a una de pan normal, más aún si es con manteca.

La mejor opción: fruta y jugos naturales, pan (a ser posible integral), aceite de oliva y fiambre saludable, como el jamón cocido, cereales de avena con frutos secos, galletas integrales.

Los falsos light

Un alimento light es aquel que presenta un porcentaje de energía - se mide en calorías- inferior a su alimento de referencia (como mínimo un 30%), es decir, al mismo alimento pero en su versión natural.

No sólo no se puede comer a base de productos light, sino que muchos de ellos ni son tan bajos en calorías ni tan saludables. Tené en cuenta que para no perder sabor, los fabricantes suelen sustituir los azúcares por un mayor contenido en grasas. Si comparás un producto light con su versión normal verás que muchas veces las calorías son muy parecidas, Por otra parte, unas papas fritas o un helado light siguen siendo alimentos muy calóricos.

Lo integral ¿no engorda?

Los alimentos integrales no tienen muchas menos calorías que los normales, pero sí son más saludables desde el punto de vista nutricional y se vierten más lentamente al torrente sanguíneo, lo que hace que tengan menos posibilidades de acumularse en forma de grasa. Pero tenés que asegurarte de que se trata realmente de alimentos integrales y no de dulces o panes a los que se ha añadido algo de harina integral pero también contienen grasas y azúcares. Control del hambre: consumir alimentos integrales como pan, pasta o arroz, te ayudará a sentirte más saciada y a picar menos entre horas.

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18 de octubre de 2017 | 02:41
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