Deportes

Copa Davis 1981: la final que Vilas y Clerc intentaron ganar sin dirigirse la palabra

Entre hoy y el jueves, MDZ te contará cómo fueron las tres finales de la Copa Davis que disputó Argentina. En esta entrega, la serie del 81 ante Estados Unidos y la lucha de egos entre Willy y Batata.

La relación entre la Copa Davis y Argentina es, como mínimo, muy particular. Cuesta entender que nuestro país no haya ganado nunca la Ensaladera de Plata, que se disputa desde 1900.

Hay que aclarar que Argentina jugó por primera vez en 1923, cuando Ronald Boyd, Carlos Camino, Guillermo Robson y Alfredo Villegas, capitaneados por Juan Gibson, fueron hasta Suiza y perdieron ante los locales 4 a 1.

Eran tiempos de un tenis muy elitista, jugado por unos pocos, que realmente no despertaba la pasión y el interés del pueblo. Hasta que llegó el hombre de la vincha y la zurda biónica para reinventar el deporte blanco en la década del setenta.

Y fue así, que de la mano de Guillermo Vilas y un José Luis Clerc admirable, Argentina pudo jugar la primera final de su historia en la Copa Davis allá por el año 1981. Fue en Cincinnati, ante Estados Unidos, liderados por el amado y odiado John McEnroe, número uno del mundo.
Vilas y Clerc eran, en ese momento, quinto y sexto en el ranking mundial. Y eran, sobre todo, dos egos que se enfrentaban cada vez más. A tal punto que durante esa serie final ante Estados Unidos, ambos jugadores no se dirigían la palabra. Increíble.

En la primera jornada, McEnroe había vencido a Vilas 6-3, 6-2 y 6-2 y Clerc le había ganado a Roscoe Tanner (11°)  7-5, 6-3 y 8-6. De esta manera, y como suele pasar tantas veces, el dobles sería en punto clave de la serie.

Hoy llega a causar hasta gracia pensar que Vilas y Clerc, quienes –repetimos– no se hablaban, iban a jugar el dobles y tratar de vencer a la tremenda dupla norteamericana (McEnroe y Peter Fleming), que venía teniendo una temporada impresionante al ganar juntos Wimbledon y el US Open.

Pero Willy y Batata dejaron afuera de la cancha sus egos y sus problemas personales. Jugaron un partidazo y llegaron a estar cerca de llevarse el encuentro, que finalmente perdieron, después de casi seis horas de juego, por 6-3, 4-6, 6-4, 4-6 y 11-9.

El capitán de ese equipo, Carlos Junquet, recuerda ese momento: “Había una pelea en términos personales bastante serios. La Argentina se banca sólo una estrella. Se comenzaron a hablar recién en el segundo set. Después de perder el primero, les dije algo así como ‘o se ponen las pilas o directamente nos vamos’. Ahí empezaron a hablar un poco más”.

Argentina llegó a estar 7-6 en el quinto set y con el saque a favor. Ahí se dio una situación de la que hoy se sigue hablando. Vilas perdió el saque y el partido se fue de las manos. Varios, aseguran que el triunfo hubiese sido argentino si Clerc era el sacador, cosa que Junquet no quiso.

Recuerda Batata, en el libro La historia del tenis en la Argentina, de los periodistas Roberto Andersen y Eduardo Puppo. “En el dobles jugamos excelente. Llegué a Cincinnati sin tener comunicación con Vilas; no nos dirigíamos la palabra por ciertos problemas entre nosotros, pero en ese punto nos apoyamos constantemente. Guillermo siempre necesitaba que el ambiente fuera silencioso por su gran concentración; cualquier movimiento o ruido lo distraía. Entonces McEnroe, cuando el partido estaba ahí, cerca para nosotros, comenzó a insultar a Vilas cuando sacaba. Como yo estaba en la red, lo escuché y le pregunté qué le pasaba. Se acercó y yo le quería romper la raqueta en la cabeza… Insultó a Vilas y luego se metió conmigo. Y yo, cuando perdía la cabeza, también insultaba. Entraron los capitanes y nos calmaron. En el siguiente cambio de lado lo esperé y cuando pasó, lo empujé… Para jugar contra McEnroe había que tener mucho carácter, porque si no le ponías el freno te pisaba. También hubo dudas en el inicio del quinto set cuando entre el capitán y nuestros entrenadores discutieron quién tenía que sacar, si Vilas o yo. Finalmente el capitán dijo Vilas. Lo tendríamos que haber hablado antes de salir a la cancha, pero creo que allí erró la decisión”.

“Si sacaba yo no te digo que lo íbamos a ganar, pero… En dobles, quién saca primero. ¿El qué saca menos? No, el que mejor saca”, le confesó muchos años después Clerc al periodista Sebastián Fest.

Ya en le tercera jornada de la serie, el sueño argentino terminó cuando Batata cayó ante Mc Enroe por 7-5, 5-7, 6-3, 3-6 y 6-3.

Así, la primera chance argentina de alzar la Ensaladera terminaba con gusto amargo. Una vez más, los altos egos habían sido el principal rival.

Deberían pasar 25 años para que nuestro tenis volviera a tener semejante oportunidad. En esa época, un tal David Nalbandian ni siquiera había nacido.

Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz

Fuentes:
- Historia del tenis en Argentina, de Roberto Andersen y Eduardo Puppo.
- Ayer y hoy, el gran tenis argentino, de Clarín.
- Enredados, de Sebastián Fest.
- Archivos diaro Clarín, La Nación y revista El Gráfico.
Opiniones (0)
20 de octubre de 2017 | 23:21
1
ERROR
20 de octubre de 2017 | 23:21
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    18 de Octubre de 2017
    Wildlife Photographer of the Year 2017
    Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
    17 de Octubre de 2017
    "Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México