Se cierra el círculo para el autor de la masacre en La Plata

Ayer, en la indagatoria, Osvaldo Martínez se declaró inocente. Hay pruebas que lo incriminan

El círculo de las evidencias se va cerrando sobre Osvaldo Martínez, el único dete­ni­do por el cuádruple crimen ocurri­do en los primeros minutos del domingo en esta ciudad, que tuvo como víctimas a su novia de 29 años, a la madre y a la hija de la joven mujer y a una amiga de ésta.

A los testigos que dije­ron haber visto el automóvil de Martínez en el lugar, a las manchas de sangre encontradas en ese vehículo y a las heridas en los brazos del sospe­choso se suma ahora un testimonio clave: el de un remise­ro que afirmó haberlo visto salir de la casa a la hora del crimen y que dijo a La Nacion que el presunto homicida también le manchó con sangre la carrocería de su auto.

El relato de ese remisero abona la principal hipótesis de los inves­tigadores: que Martínez, em­plea­do de la refinería de YPF de Ensena­da, karateca y gimnasta obsesivo, mató en un arran­que de celos a su novia, Bárbara Santos, y que tam­bién ultimó, probablemen­te para encubrir el crimen, a la hija de la joven, Micaela Galle, de 11 años; a su madre, Susana Bártoli, de 63, y a Marisol Pereyra, de 35, una amiga de la familia que acababa de llegar a la casa.

Martínez dijo ser inocente ante el fiscal Alvaro Garganta, que comanda la investigación, pero quedó detenido. Lo hizo en el mismo tono monótono y carente de emoción con que presenció anteayer el allanamien­to de su casa, tras el cual fue detenido. Negó haber cometido el cuádruple crimen e insistió en que no estuvo en

El fiscal dispuso la realización de múltiples peritajes para determinar si Martínez, a quien varios testigos señalan como un hombre dominado por los celos, tiene alguna responsabilidad en la masacre.

Un test confirmó que en su auto, un Fiat Uno blanco que varias personas afirman haber visto frente a la casa de la tragedia, en la calle 28 entre 41 y 42, de esta ciudad, tiene rastros de sangre; pero falta saber a quién pertenecen, para lo que se ordenaron otros estudios.

La Municipalidad de La Plata, en tanto, aportó a la Delegación Departamental de Investigaciones local de la policía bonaerense (que asiste a la Justicia en la pesquisa) una veintena de videos de las cámaras de vigilancia de la comuna con imágenes de la madrugada del domingo. Lo que la policía quiere saber es si el auto de Martínez viajó desde Melchor Romero, donde él reside, hasta la casa del barrio La Loma donde vivían su ex novia, la madre y la hija de ésta.

El juez de garantías Guillermo Atencio, que supervisa la causa judicial, dispuso ayer que el ex novio de Bárbara Santos quede formalmente detenido por cuatro homicidios, tres de ellos calificados como criminis causa , es decir, se considera que fueron cometidos para encubrir el restante: la hipótesis es que Martínez quería matar a la joven y también eliminó a la niña y a las otras dos mujeres para que no lo identificaran. Se espera que se le dicte la prisión preventiva.

"Podemos estar ante un psicópata que mata a cualquiera y no sabe lo que hace o ante una persona que quería matar y que se encontró con otras personas que prefirió convertir en cadáveres para que no haya testigos", dijo Atencio. Pero aclaró que se está "muy lejos de hablar de un inimputable".


Si realmente fue Martínez el homicida, ¿se trató de un hecho de furia súbita o fue algo planeado? El hecho de que todas las armas utilizadas (un par de cuchillos, un palo de amasar) hayan sido tomadas de la propia casa hace pensar a los investigadores que la decisión fue tomada en el momento.

Una amiga íntima de Bárbara, que vive en el mismo edificio, dijo ayer a La Nacion, con la voz débil y entrecortada por el llanto: "Para mí, él planeó todo. El sabía que yo no iba a estar el sábado a la noche".


Una noche de furia

Los vecinos nunca habían visto a Osvaldo Martínez furioso. Más bien al contrario; lo describen como un hombre tranquilo y reservado (ver aparte). Pero el domingo a la madrugada le vieron por primera vez un signo de desborde: esa noche, apenas finalizado el cumpleaños número 29 de su ex novia, volvió a su casa y en lugar de bajarse del Uno para apagar la alarma del garaje lo estrelló contra el portón.

Minutos antes, dicen, había estado con ella. Tal vez pelearon. Él le dijo al fiscal que sólo discutían a través de mensajes de texto. La policía secuestró en el escenario de la masacre varios teléfonos celulares y el fiscal ordenó analizar las llamadas y los mensajes telefónicos que circularon entre ellos.

Daniel Galle, el padre de la pequeña Micaela, estaba destrozado. La Nacion habló ayer con una familiar suya, que dijo que el hombre no hablaría con la prensa y pidió "prudencia" al informar sobre el caso. Bárbara y su hija fueron veladas por la mañana en una cochería del centro de esta ciudad y luego sepultadas en un cementerio cercano..

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18 de agosto de 2017 | 17:16
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