Disputas y polémicas, en los últimos días como Vice de Julio Cobos

A pocos días de retirarse del Ejecutivo, el mendocino se ve envuelto en distintos enfrentamientos. El recuerdo de la 125

El vicepresidente Julio Cobos se alejará del primer plano del escenario nacional envuelto en distintas polémicas. Por un lado, está enfrentado con su sucesor, Amado Boudou, quien aseguró que no quería "tenerlo cerca" al radical al ser consultado sobre una serie de designaciones de personal que hizo a pocos días de retirarse de su cargo. Por otro lado, además, el mendocino enfrenta distintas presiones del oficialismo para que desista de tomarle juramento a Cristina Fernández de Kirchner, cuando la Presidenta vuelva a asumir en su cargo.
 
Según informó la agencia DyN, el propio Cobos adelantó que evitará convertirse en fuente de conflicto en la Asamblea Legislativa del 10 de diciembre, pero requiere que se lo pidan formalmente.
 
Según trascendió, en la última semana llegaron al despacho del todavía vice funcionarios del Gobierno con la intención de entablar una negociación que evite su presencia en el momento de la jura de Cristina Fernández, pero aún nadie habló de la existencia de compromisos para viabilizar el acuerdo.
 
Desde comienzos de noviembre, tras las elecciones presidenciales, Cobos activó una pequeña estructura partidaria en el seno de la UCR nacional y decidió meterse de lleno en la interna de ese partido.
 
Además realizó gestos hacia los empleados de la Cámara Alta, a quienes les amasó fideos caseros, mientras se encargó de dejar en orden todos los papeles oficiales, sobre los que perderá todo tipo de control en 15 días.
 
Cobos se retira de la escena sin cargo político, y con pocos aliados que lo cobijen, mientras asegura que volverá a su profesión de ingeniero y sólo hará uso de su función política como delegado mendocino en el Comité del radicalismo, aunque promete volver a mediados de diciembre para apoyar a Sandra Riobóo.
 
Recuerdo no-positivo.

A tres meses de la asunción de la dupla Kirchner-Cobos, poco quedaba del slogan de campaña, "Cristina, Cobos y vos". Contra cualquier pronóstico, el discreto vice protagonizó el acto político que lo puso al tope del candelero nacional, con su negativa a apoyar el proyecto de retenciones al agro, contemplado en la resolución 125. Su discurso fue escueto pero lapidario: "Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo, mi voto es en contra". Automáticamente, el mendocino mutó de representante del Poder Ejecutivo en el Senado a referente ineludible de la oposición y un punto de convergencia de los sectores que buscaban cambios políticos y la derrota del oficialismo.
 
Cobos fue reprendido duramente por la presidenta unos días después, en una reunión sin testigos en la Casa Rosada, adonde no volvió a entrar ni aún durante el velatorio de Néstor Kirchner. Para el FpV, su gesto fue un acto de "traición" al mandato que había recibido en las urnas, mientras que para la oposición se trató en cambio de acto "positivo". Un signo evidente del desgaste se produjo el 13 de octubre de 2010 cuando Cobos volvió a desempatar a favor de la oposición en una votación del Senado durante el debate del 82 por ciento móvil para las jubilaciones.

Las diferencias entre Cobos y Boudou

Cobos, de 56 años, llegó a la política cuando se afilió a la UCR en 1991. Ocupó diversos cargos en el Poder Ejecutivo mendocino hasta que fue electo gobernador, en 2007.
 
Boudou, de 47, comenzó en la militancia de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Fue dirigente de Unión para la Apertura Universitaria (UPAU), que funcionaba como brazo estudiantil de la Unión de Centro Democrático (UCeDé), el partido conservador que fundó Álvaro Alsogaray. En 1998 llegó a la ANSES, se fue en 2003 para ser secretario de Hacienda del Partido de la Costa y volvió dos años después. Allí, fue uno de los artífices de la estatización de las AFJP. En 2009 Cristina lo nombró como Ministro de Economía.

Sus estilos, polos opuestos: Cobos es un político tradicional y conservador, pulcro en su vestimenta, recostado en su familia (en especial sus hijas), medido, sobrio, sin estridencias, generalmente cauto en su discurso. Su hobbie: correr. Boudou es más relajado y liberal, suele tener un look informal, convive con su novia Agustina Kämpfer y no tiene miedo de subirse a un escenario para cantar o tocar la guitarra.
 



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