"Evocación, mi vida al lado del Che"

Aleida March, esposa del Ernesto Guevara, relata en este libro los años que van desde su incorporación al Movimiento 26 de Julio hasta la repatriación de los restos del Che a Cuba. Un texto profundo para aproximarse a la imagen de ese otro Che, el padre de familia, el esposo, el amante.

La vida de una chica de campo que soñaba con historias como las de las novelas de amor que leía y, por designio personal y de la historia, va tras los sueños de un grupo de rebeldes hasta convertirse en la esposa de uno de los hombres más importantes del siglo XX.

Extrema síntesis de Evocación, Mi vida al lado del Che (editorial Ocean Sur), el libro en el que Aleida March relata los años que van desde su incorporación al Movimiento 26 de Julio hasta la repatriación de los restos del Che a Cuba.

De manera simple, detallada por momentos y muy general por otro, Aleida March va contando cómo fue que se incorporó al 26 de Julio, el momento en el que conoció al Che, su lucha junto a él desde entonces, sus alegrías y esfuerzos antes y después del triunfo de la Revolución y lo que junto a Guevara vivió desde entonces, incluyendo los encuentros incógnitos fuera de Cuba, los tiempos del Che en el Congo y, por supuesto, lo de su caída en Bolivia.

Aleida junto al tren
blindado descarrilado
el 29 de diciembre.

Evocación… no es sólo otro relato sobre la Revolución Cubana, sino que es la narración sentida de la mujer que comenzó a “enrojecerse” y a cambiar su postura ante el mundo de la mano del Che.

Aleida March nos acerca, a la vez, a ese otro costado del Che que está más allá de la pasión, el del compañero amoroso, el del padre, el del hombre sensible ante las pequeñas cosas de la vida, el del marido que buscó sin éxito un pañuelo blanco para escribirle una poesía a su esposa, el que manda a pedir, desde el frente de lucha, una foto de su familia, el que es capaz, a pesar de toda la rudeza que los tiempos requerían, de enviarle a Aleida una carta con palabras como “¿Qué milagro has hecho con mi pobre y viejo caparazón, ya no me interesa el abrazo real y sueño con las concavidades en que me acomodabas y en tu olor y en tus caricias toscas y guajiras?”.

El libro también se encarga de tirar abajo algunas leyendas (casi idílicas por momentos) acerca de la forma en que Aleida y el Che se conocieron, proponiendo un recorrido con recriminaciones, con negaciones y con esfuerzos conjuntos.

El Che y Aleida,
en su boda.
Cuenta, ante todo, una historia de amor, por momentos en tono de novela antes que de memorias, porque el lector difícilmente pueda abstraerse de la importancia que los personajes nombrados en ella han tenido en el devenir de la historia del mundo.

También están, por supuesto, los malos momentos que ya como esposa del Che y madre de sus hijos tuvo que pasar. La herida de bala en la cara en la previa del ataque estadounidense a playa Girón, las partidas como diplomático, las salidas de incógnito con destino a África o Sudamérica, y la muerte, por supuesto. Pero nada de esto desde una posición lastimosa, nada de golpes bajos efectistas, sino con la entereza de mujer, la misma con la que decidió, hace ya más de medio siglo, unirse a la guerrilla.

 

Autor: Alejandro Frias

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9 de Diciembre de 2016|07:15
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