Alejandro Crimi, inteligencia en tránsito perpetuo

Un mendocino que eligió como estilo de vida el exilio luminoso. Uno que prueba que se puede vivir de y para las letras. Editor, periodista, escritor, dibujante, desde Barcelona, nos deja su visión de una Europa en crisis y el mundo de la cultura y las nuevas tecnologías. Una mirada inteligente. No dejés pasar esta nota de largo.

Alejandro Crimi nació en Mendoza en 1960, pero es desde hace rato ciudadano del mundo. Vive actualmente en Barcelona, con su mujer italiana y se dedica a lo que mejor sabe hacer: coquetear con el mundo de las letras. De hecho, su título de ingeniero agrónomo ni siquiera lo tiene colgado en una pared y vaya a saber uno dónde ha quedado. A Crimi le interesa mucho más el blog que escribe junto a su gato Teo, que la suma de todas las conquistas académicas de la historia.

Creó en Mendoza la editorial “Diógenes”, que supuso la publicación de más de cincuenta valiosos libros y la edición de una revista cultural como pocas ha tenido la provincia. Como corresponde a tipos como él, que se toman la cultura en serio, tales menesteres editoriales le ocasionaron la pérdida de una interesante cantidad de dinero. No obstante, está claro que a Crimi no lo amilanan tales trances. 

Ha publicado varios libros. Citemos algunos de sus títulos: “Bolsa de Gatos”, “Cachondeos”, “Jorge Contreras, peregrino de las arenas” e “Historias de cada uno”.

Desde hace unos años, por segunda vez, decidió radicarse en España, donde escribe y realiza tareas para editoriales y agencias de servicio editorial, especialmente de Barcelona, ciudad que ama. De hecho, digámoslo, Crimi se siente más a gusto recorriendo Cataluña en su flamante moto que fatigando las calles de Mendoza.

En estos días se publica una antología internacional de poesía que lo contiene y que ha sido prologada por María Kodama y cuenta con célebres autores como Lázaro Covadlo, Luisa Futoransky, Leónidas Lamborghini, Mario Trejo y Alberto Szpunberg (si querés leer este libro, hacé clic aquí).

Además, participa de un nuevo portal muy comentado y celebrado en los medios españoles. Allí participan en su mayoría escritores profesionales y “algún impostor como yo”, bromea él. Crimi, en este caso, comenta libros de ensayo, filosofía y rarezas. Este portal –en el que el mendocino arma los libros en formato epub y pdf– ya armó su editorial on-line (si querés conocer este portal, hacé clic aquí).

Digamos ya mismo, además, que se trata de un intelectual sólido, de un hombre inteligente y generoso que sabe disfrutar la vida, ejerciendo un sentido del humor que asola y con un bagaje de lecturas que abruma.

Hecha la presentación del amigo, hablemos con él, en brazos de la virtualidad, y que nos deje sus visiones de viajero perpetuo, aunque quizás cada vez menos perpetuo.

- ¿En qué andás, Crimi?

- En Barcelona hago lo mismo que he hecho siempre: cosas de letras. Trabajo en una editorial haciendo distintas tareas editoriales, escribo comentarios de libros y hago las ediciones en pdf y epub para Sigueleyendo, le ayudo a mi gato en su blog, hago algunos textos por encargo. También estoy terminando de escribir una biografía del cantautor catalán Quico Pi de la Serra.

- ¿Cómo se ve Argentina desde allá, como lo ves vos y cómo lo están viendo los catalanes, que suelen ser tan estrictos con nosotros?

- Argentina se ve desde afuera como lo que es: un país en reconstrucción, pero los matices de interpretación que se hacen aquí van cambiando según la época y los analistas. El año pasado, por ejemplo, la prensa publicaba principalmente miradas críticas y de desconfianza hacia el kirchnerismo.

- Y después se enteraron del “Huracán Cristina”…

- Sí, así fue, eso terminó desde que se empezó a ver que Cristina ganaría claramente las elecciones. Ahora por el contrario, las noticias que recogen los medios de comunicación dan una imagen de estabilidad progresiva. Igual la derecha española no parece simpatizar demasiado con la evolución política argentina, mientras que los demás sectores ven con admiración el tema de la condena a los militares o la discusión sobre el aborto, y hablan de repunte económico.

- ¿Qué se dice allí del peronismo?

- Para los catalanes en general, el peronismo es un ícono folclórico argentino, tan análogo e incomprensible como las críticas a Messi o las devociones maradonianas: un movimiento político que hundió al país en los ‘90 y que lo intenta rescatar ahora confrontando a sus anteriores referentes.

- ¿Y vos que ves de nosotros acá?

- Personalmente tengo la sensación de que Argentina vive un momento donde no se concede nada. Si uno habla con un kirchnerista y hace algún comentario crítico acerca de algo que hizo el gobierno te tildan de ignorante, gorila, garca, facha, traidor, consumista y europeo. Y si en cambio elogiás alguna medida de Cristina, los que no son kirchneristas te tratan de ignorante, corrupto, setentista, montonero, ateo, mafioso, etcétera. Es una especie de bipolaridad muy fuerte que te obliga a posicionarte dogmáticamente en alguno de los dos lados. Quizás eso explique por qué algunos analistas que antes de la era K fueron progresistas hoy comparten posición con la derecha, y viceversa. Eso pasa siempre en Argentina. De todas maneras comparto, con la mayoría de los argentinos residentes aquí, cierta euforia alimentada por los índices económicos y sociales que llegan desde Argentina (que espero sean verdaderos) y que suponen la perspectiva de un cambio real positivo.

- ¿Qué son los Indignados?, ¿cuál es tu visión sobre este fenómeno?

- Los Indignados son fundamentalmente ciudadanos del bien o mal llamado «mundo desarrollado», críticos al modelo político y social que ha generado la crisis financiera. Y su emergencia creo que tiene que ver con la impotencia de observar la incapacidad de los partidos políticos para generar cambios creíbles. Aquí por ejemplo, los socialistas han dado la imagen de no entender un carajo lo que pasaba y no han sabido qué hacer, mientras que los populares, efusivos representantes españoles del modelo que desencadenó la crisis, se erigen como los salvadores del país. Por otro lado los partidos minoritarios y autonómicos critican todo sin generar alternativas. Entonces, frente al estrepitoso fracaso del sistema financiero internacional y a la pasividad de la clase política que no se anima a hacer cambios (o no los sabe o quiere hacer). Los Indignados nacen como un espontáneo «que se vayan todos» a la española. Y bueno, después se reproduce en otros países.

- Por lo pronto, está muy bien que se involucren y salgan a la calle…

- Creo que es muy importante este tipo de manifestaciones, ya que obliga a los políticos a implementar en sus plataformas de gobierno un mínimo de respuestas. No tengo idea cómo puede evolucionar el movimiento de los Indignados, porque no le veo una articulación política concreta, pero sus actividades me parecen totalmente legítimas. Exigir un cambio me parece mucho más sano que quedarse en casa observando cómo te recortan salarios y derechos.

- ¿Fuiste a las marchas?

- Sí, claro. Fue emocionante ir a algunas de las manifestaciones y ver a tanta gente coincidiendo. Habían banderas republicanas, niños con la camiseta del barsa, gente de todas las edades, fotos de Nietzche, músicos de reggae, proclamas anarquistas, sindicalistas y feministas, incluso vi un cartel muy grande que decía «Vivan los mapuches». No sé muy bien qué tenían que ver los mapuches con las protestas, pero ahí había 4 o 5 jóvenes que entendían que había que reivindicarlos. Por eso me propuse hacer un cartel que diga «Viva el do mayor de Tito Francia» para la próxima marcha.

- ¿Y qué cambió en vos yéndote de Mendoza?

- Todo. Supongo que uno se va para eso, para que le cambie todo. Europa es otra realidad, para bien y para mal. En América Latina existe un profundo debate ideológico y aquí no, aquí sólo hay debates administrativos. La diversidad individual que se vive en Barcelona, en Mendoza desataría un pánico generalizado. Yo aquí estoy más tranquilo y me puedo proyectar en cosas que viviendo en Mendoza serían imposibles. Pero aquí no existen las tortitas raspadas, y las manzanas y los duraznos no son tan ricos como los de Mendoza: todo no se puede tener (como la canción de Zambayonny).

- Trabajás en lo mismo, básicamente…

- Al margen de maravillas y decepciones de Barcelona o Mendoza, aquí puedo trabajar en lo que me gusta, que es todo lo que tiene que ver con libros. Cuando editaba libros en Mendoza, casi nadie entendía la diferencia entre una editorial y una imprenta, y sentía que me estancaba en el rubro (por eso viajaba tan seguido a Buenos Aires). Además no encajaba en ningún laburo. Aquí, en cambio, puedo funcionar laboralmente y puedo seguir aprendiendo cosas del mundo de las letras. Y la verdad es que también me encanta este lugar, lo hice mi casa, estoy muy cómodo y disfruto mucho a la gente que me rodea y a la cotidianidad del mar. La contra es que muchas veces extraño a mi hermana, sobrinos y a mis amigos/as mendocinos/as.

- ¿Qué diferencias notas entre los escritores de Mendoza y los europeos?

- Las diferencias pueden ser las mismas que hay entre un mendocino y un europeo. Por lo demás, lo que sí veo son algunas semejanzas. Por ejemplo, los escritores de ambos lugares se caracterizan en general por la ausencia de humildad y están convencidos que ser escritor es mucho más noble y trascendente que ser electricista (o carpintero, chacarero, etc.). Y en realidad los electricistas ganan más dinero que los escritores, y un Thomas Edison (inventor de la bombilla eléctrica) ha sido más determinante para la civilización que las obras completas de Marcel Proust. Además creo que hay muchos más escritores malos que electricistas malos. Pero bueno, esto de los egos inflados e inseguros de los escritores debe ser una consecuencia de la herencia de legitimización cultural de los griegos. Y no le pasa sólo a los escritores, sino que es un estigma de los artistas en general. Pero no lo digo como crítica sino como característica. Lo digo también desde afuera, porque a pesar de haber vivido siempre en ambientes de artistas yo soy un simple impostor. Pero ojo, estoy muy orgulloso de ser eso, porque para ser un impostor funcional hay que tener un poco de talento ¿no?

- Claro que sí. Ahora, ¿cómo ves el negocio editorial?, ¿cuál es el futuro del libro de papel?

- El negocio editorial está raro. Las modas literarias duran poco y el perfil de los lectores cambia vertiginosamente. Hoy en los quioscos las revistas son una suerte de gadgets impresos, ya casi no hay revistas para «leer», porque ahora se «miran». Los diarios impresos en papel tienen un futuro incierto. La gente ya no destina un espacio de su hogar para los libros. Los libros usados tienen algo de valor en Latinoamérica, pero en Europa ya no valen y se tiran. Las librerías donde el librero sabía de libros y podía informar ya casi son historia, ahora imperan las cadenas atendidas por gente joven de aspecto cool mal pagada.

- ¿Y los intelectuales?

- Los intelectuales han perdido el capital simbólico que tenían en otros tiempos. Casi no se publican novelas largas porque nadie tiene tiempo de leerlas... Y un larguísimo etcétera. ¿Cuántas personas en Mendoza ahora pueden estar leyendo las obras de un Dostoievsky, un Stendhal, el Quijote o El Capital de Marx?

- Cien, doscientas, ponele, en casi dos millones de personas…

- ¿Esas personas suponen un mercado? Las lecturas ahora son muy distintas. Aquí se está instalando como nuevo subgénero el microrrelato, la micropoesía, etc. El libro de papel va a ir disminuyendo su masividad y dentro de algunos años ya no va a suponer un buen negocio para las grandes editoriales. ¿Por qué? Por lo mismo por lo que hoy nadie compra un sulky, porque no representa las necesidades psíquicas ni tecnológicas de la gente. Y esto no es una cuestión de las editoriales, sino del consumo de la gente. El libro de papel no tiene futuro, tiene futurito. Sé que esto escandaliza a muchos ilustrados, pero es una realidad. Así como el que no entró en el mundo de las computadoras quedó afuera de los mercados laborales, los que se aferren al libro de papel correrán el riesgo de quedarse sin literatura. La literatura va cambiando de forma y de formato (porque también lo hace el Homo Sapiens) y nada de esto es una tragedia. Por el contrario, creo que se abre un nuevo universo, interesantísimo. Entiendo que hay que dejar miedos y conservadurismos de lado para reinterpretar mejor el presente. No me parecen un aporte interesante las posturas apocalípticas de que Internet es el mal y los libros digitales una decadencia…

- Es como querer limitar la capacidad de expresión del ser humano…

- Es negarle al individuo su capacidad de acción. Cuando José Pablo Feinmann, por ejemplo, hace esas declamaciones anti web 2.0 (de que los blogueros son todos unos pelotudos y etcétera) sólo deja en evidencia su incomprensión filosófica del fenómeno de las nuevas tecnologías. Y es lógico, porque él ya tiene sus añitos y está formado en una estructura lógica que tiene cada vez menos analogías con lo que pasa ahora. En este punto se suele argumentar mucho eso de que Internet y las tecnologías sólo tienen sentido en el mundo desarrollado, lo cual es cierto. Pero eso es un problema político-económico, porque que yo sepa, en los lugares donde no tienen acceso a Internet o a libros digitales, la gente tampoco se desvive por leer a Borges o a Shakespeare (la nutrición sigue siendo más importante que la literatura).

- Extrañamente, algunos han planteado la asunción de las nuevas tecnologías como algo reñido con los procesos culturales clásicos…

- Enfrentarse con la tecnología es una estupidez. Pero tampoco hay que ser ingenuos, porque ya se han visto los enormes problemas sociales que han instaurado ciertas prácticas de la globalización. Se trata, entiendo, de intentar apropiarse de la tecnología para aplicarla en lo que nos ayuda como sujetos y sociedad, y criticar a quienes utilizan la tecnología para estafar, robar, controlar u oprimir. Insisto, no confundamos política con tecnología. Personalmente soy un adicto crónico a los libros de papel, pero también he incorporado a dicha adicción a los libros digitales que leo en mi ebook. Y si mañana aparecieran libros de agua o de lo que sea, también me alegraría mucho e intentaría editarlos, leerlos y escribirlos.

- ¿Es difícil ganar plata en Europa? 

- Depende del sistema de atraco que utilices. A mí, sí me cuesta ganar plata porque no sé manejar armas y soy muy torpe para planear actos delictivos. Como carterista soy un completo desastre, no entreno y cualquier octogenario me puede alcanzar en carrera libre. Y vender droga tampoco me sale a cuenta, porque está siempre el peligro de que uno comienza probando la mercadería para el control de calidad y después terminás endeudado con el productor. En definitiva, creo que el tema de ganar plata está relacionado con el lugar. Ganar plata en Burkina Faso es algo muy difícil, porque allí no hay ni un mango. Y ganar plata aquí es más fácil porque a pesar de la crisis hay dinero por todos lados. Habrá que ver cómo se actualiza el panorama luego de la crisis.

-Vámonos con un par de tus poemas, Crimi…

- Gramática del encuentro
 
Para que dos personas
se puedan encontrar
hace falta un accidente,
un tropezón del destino,
relojes atrasados,
y una gran ingenuidad
flotando sobre la noche.
 
Lo lógico y normal,
aquello que responde
a la naturaleza humana,
lo que fluye desde siempre,
es la sustancia fresca
del desencuentro.
 
Por eso los inconformistas
provocan accidentes,
hacen locuras
o trasgreden el tiempo.
Son simples intentos
de combatir la soledad.



Infidelidad
 
Si me viene a buscar la nostalgia,
dígale que no estoy,
que me fui con otra,
y que no insista,
por favor.

¿Qué sentís?
82%Satisfacción18%Esperanza0%Bronca0%Tristeza0%Incertidumbre0%Indiferencia
Opiniones (1)
6 de Diciembre de 2016|00:07
2
ERROR
6 de Diciembre de 2016|00:07
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. excelente
    Como argentino-mendocino-español-catalán (qué se yo de dónde soy), veo en esta nota una gran personalidad con tremenda capacidad para poder leer sus entornos y una gran didáctica para explicarlos. los felicito, a él y a Ulises. Creo que así están las cosas por españa. no miente.
    1
En Imágenes
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016
28 de Noviembre de 2016
Una vida en imágenes: Fidel Castro, 1926-2016