Interiorismo para mirar y dejarse ver

Lo que para algunos resulta frívolo para otros es una manera de expresión personal. Este espacio, diseñado y pensado por la interiorista Laura Lacroix, es una apuesta estética y vanguardista para complacer a quienes les gusta exhibirse. Una buena vidriera para conectarse con otros con la misma apetencia. También podés leer esta nota en la edición n°82 de Revista Club House.

Partiendo de un desafío total, este local decidió satisfacer el capricho de exhibición tan mendocino en un lugar nocturno super cool. Para lograrlo la reconocida interiorista Laura Lacroix realizó una impactante ambientación que trasciende el clásico bar de nuestra ciudad.

La fachada original fue intervenida con grandes paños de vidrio a imagen de una gran vidriera desde donde se puede mirar y dejarse ver. Un gran pórtico en plano inclinado a gran escala
que enmarca la entrada, le da forma de una caja de acceso donde juegan claroscuros logrados a través de un acabado especial.

Según la especialista, “el color debía ser una verdadera propuesta, parte de la identidad del local, por esto opté por el verde lima flúo, porque creo que brinda muchas sensaciones; es fresco, dinámico, joven y vibrante”.


Sin duda el sector más luminoso es el que se resolvió con espejos en formato cuadrado de 50 x 50 formando parte del revestimiento de muro y cielorraso. Para recargar aún más el sector la barra también se espejó en forma completa.

Un es pejo circular de gran diámetro, retroiluminado, recibe al cliente en el medio de la circulación generando una falsa columna que se ñala el ingres o a “La Salita“, sector especial ambientado de forma provocativa, es timulante e intimista.




























Una barra de siete metros de frente forma la vista principal de “La Salita” junto al fondo de barra que cuenta con nichos para exhibir botellas y pantallas de led que proyectan imágenes interactivas. Un pequeño escenario contenido por un verdadero telón fue concebido para que
toquen diferentes dj´s y actúen elencos de teatro independiente.

Una serie de maniquíes, a escala real, forman parte de la ambientación con la idea de que se confundan entre el público, y la ilusión de que interactúen con la gente. “Los voy prese ntando con diferentes ves tuarios de acuerdo a la es tación del año, a un tema determinado o a la inspiración del momento”, comenta Laura Lacroix.





















Dos arañas con caireles en color negro cuelgan desde el techo en combinación con un candelabro que apoya sobre la barra. En conjunto estos accesorios constituyen la bijouterie del lugar.


Las columnas, elementos fijos importantes de la recepción, fueron vestidas con panas drapeadas e iluminadas con tiras de leds.


La iluminación del local proviene de grupos de arañas de colores ubicados a diferentes alturas.


Las tapicerías y entelados son muy variados, Laura combinó caprichosamente el típico estampado francés y las rayas clásicas junto a exóticos paisajes de animales de la india.
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20 de agosto de 2017 | 01:50
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