Deportes

Ramón Abdala y la experiencia de correr por las nubes

El ultramaratonista mendocino cuenta cómo fue correr las cien millas en el Himalaya, a más de tres mil metros sobre el nivel del mar. "Fue un paraíso para los ojos y un infierno para las piernas", asegura. Entrá y mirá la galería de fotos.

“No son las montañas las que hemos de conquistar, sino nosotros mismos” (Sir Edmund Hillary).

Ramón Abdala no conoce de imposibles. En el 2005, mientras corría una maratón en uno de los lugares más bajos del mundo, un pozo en el Mar Muerto, se dijo que si podía correr bajo el nivel del mar también podía hacerlo sobre el nivel del mar. Era cuestión de proponérselo. “En un gran espíritu cualquier cuerpo puede hacer lo imposible”, repite como un mantra.

Fue así que después de correr en el 2010 la Maratón de Sables, que es el París Dakar de los maratones con 243 kilómetros durante seis días por el Sahara, apuntó a un nuevo desafío: las cien millas en el Himalaya. O sea, correr 160 kilómetros en cinco etapas a más de tres mil metros de altura. Casi nada.

Participaron 40 deportistas de todo el mundo. Llegaron 33. Abdala, mendocino, odontólogo, ultramaratonista, 62 almanaques en los hombros, terminó en la undécima posición una experiencia que, según sus palabras, va mucho más allá de lo estrictamente deportivo.

“Fue una maratón dura, durísima, pero fue una maratón más espiritual. Fue un paraíso para los ojos y un infierno para las piernas”, asegura Ramón, ya en Mendoza, mientras repasa las fotos de una nueva aventura y recuerda el impacto que le produjo la cultura hindú. “La india es una película. Te sorprende en todo momento. No importa si te gusta o no, te sorprende, te toca el espíritu”, reconoce.

Contame cómo fue llegar hasta allá.
Viajé 37 horas hasta llegar allá. Un viaje larguísimo. Hice muchísimas escalas. Cambié de meridiano, de paralelo, de estación, altura, comida. Nos recibieron en la ciudad de Darjeeling, en India, a unos 3200 metros de altura. De ahí nos transportaron en un bus a Mirik, por un camino muy peligroso. Nos alojamos en albergues del ejército a la espera del comienzo de las cien millas. Todo esto se desarrolló en los límites de la India, Nepal, Tíbet y Bután.

¿Cómo los recibieron?
Nos recibieron muy bien. Una cordialidad increíble. En todos lados nos recibían con el Namaste, un saludo con las manos juntas hacia el cielo, que quiere decir respeto, devoción y gratitud. Después de una bendición tibetana empezó la primera etapa. Fueron 39 kilómetros entre piedras, vertientes de ríos y subidas abruptas hasta llegar a los 3800 metros. Mi cabeza estaba a punto de estallar. Veía las nubes debajo de nosotros y podíamos ver la cumbre del Kanchenjunga, uno de los picos más altos del mundo, con 8586 metros. Sólo se veían jaks, que son como búfalos, y osos pandas rojos. Policías de frontera y templos budistas.

Corrías, literalmente, por las nubes.
Increíble, increíble. En la segunda etapa, de 32 kilómetros, el cuerpo también me pasó factura. Mi cabeza parecía chica para contener el cerebro. Sentía que la cabeza me iba a explotar. Los dedos de las manos se me hincharon, no podía ni desatarme los cordones. A todos nos pasaba lo mismo. Estábamos corriendo a 3200 metros.

Antes de viajar, me habías comentado que la tercera etapa sería la más dura.
Claro, la verdadera maratón llegó en la tercera etapa, con 42 kilómetros. Se llamó Everest Challenge Maratón. En esa etapa se veían los tres picos más altos del Himalaya: Lhotse, Everest y Makalu. El paisaje es indescriptible. Vas corriendo en lugares llenos de bellezas y ves templos budistas y monasterios donde los monjes van a meditar. Sentías como que el espíritu se te eleva, es muy difícil de explicar.

¿Después, la exigencia de la competencia fue disminuyendo?
Claro, después llegó la cuarta etapa. Era de 21 kilómetros, la más breve pero la más empinada. La subida era impresionante y a esa altura, los 110 kilómetros que ya habíamos corrido, se sentían mucho en el cuerpo. De algunas casitas humildes salían a saludarnos con el Namaste, era muy emotivo. Eso te ayudaba para seguir.

Ya quedaba poco para terminar.
Sí, ya en la quinta etapa corrimos a 2500 metros, uno 27 kilómetros. Ya no importaba la fatiga, el cansancio, las ampollas en los pies. La sangre fluía con más rapidez y los tejidos se oxigenaban más. La lluvia nos acompañó durante toda esa etapa. Disfrutamos de una vegetación exuberante. Todo parecía un sueño.

¿Qué sentiste al llegar a la meta?
Cuando llegué a la meta, de sentir que se me explotaba la cabeza en la primera etapa sentí que se me explotaba el corazón y el espíritu de emoción, en un estado de éxtasis que los budistas llaman nirvana. Crucé la meta en el medio de un cordón de niños agitando banderas, después de 23 horas, 19 minutos y 13 segundos. Me pusieron un paño blanco en la cabeza, ese paño es un símbolo hindú. La verdad, al llegar me sentía un dios. Fue una experiencia espiritual y deportiva porque corrí por montañas teniendo paisajes increíbles y viendo las cumbres más altas del Himalaya, entre templos budistas.

Otro sueño cumplido.
Sí, tal cual. Es un sueño cumplido. Se me iluminó el corazón y la cara con esta experiencia. En la clasificación general terminé en la undécima posición. Durante la entrega de premios, tuve que decir unas palabras en representación de Argentina. Después de tanto esfuerzos y sacrificio que hice para poder correr, puedo definir a esta maratón como si estuvieses al mismo tiempo en el paraíso y a la vez en el infierno. Es un paraíso para los ojos y es un infierno para las piernas.

Autor: Gonzalo Ruiz.
En Twitter: @gonza_ruiz


Opiniones (3)
25 de septiembre de 2017 | 14:29
4
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25 de septiembre de 2017 | 14:29
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  1. a imitar, felicitaciones Ramón, un grande
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  2. Una verdadera proeza de un deportista amateur que como muchos sentimos que no solamente se puede cuando joven, sino tambien, durante toda la vida....... Mis repetos para el y para otros muchos que intentan lo mismo que Abdala, esto es, mantenerse vivos!!!!!
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  3. POR EL ENORME ESFUERZO DE VENCER TUS PROPIOS LIMITES!!! NI HABLAR DE LOS LUGARES QUE VISITASTE .. UN VERDADERO CAPO Y EJEMPLO PARA MUCHOS QUE CREEN QUE LOS DEPORTES SE PRACTICAN HASTA LOS TREINTA Y DESPUES SE ENTREGAN A LA VIDA SEDENTARIA !!
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