Cuidemos el agua potable

La distribución masiva de agua potable a las poblaciones aparece como herramienta de prevención para la salud pública a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Por eso tenemos que tomar conciencia, los sanrafaelinos hacemos uso y muchas veces abuso de este bien preciado que dentro de poco valdrá más que el oro.

Gastroenteritis, hepatitis A, cólera y fiebre tifoidea son bautizadas como “enfermedades hídricas” cuando se descubre que el agua es el principal vehículo de transmisión de los organismos microscópicos que las producen (virus y bacterias).

Estos microorganismos, transportados por el agua, los alimentos o las manos sucias, entran al organismo por la boca y son eliminados al medio con las excretas (heces), en un círculo de transmisión que la medicina conoce como “ciclo fecal-oral”.
Virus y bacterias viven en aguas y suelos, pudiendo incluso ser transportados a distancia por moscas y roedores.

Los descubrimientos, primero de la existencia de los organismos microscópicos, después que el agua es vehículo de transmisión de muchos de ellos, pusieron el tema saneamiento en el primer lugar de la agenda pública cuando en Argentina y Mendoza nacía el siglo XX.

Evitar las epidemias implicó: proveer a la población agua segura para la salud por una parte, realizar una recolección controlada de las aguas servidas por la otra. Nacieron así los servicios de distribución de agua potable y de recolección de efluentes cloacales. Ambos son una herramienta fundamental para la salud de la población, y cumplen un papel primordial en la calidad de vida de las familias y el desarrollo de las comunidades.

Ahora sabemos por qué el agua potable es un arma de prevención de enfermedades. Por qué hay que cuidarla y no derrocharla.

Sus usos prioritarios son: bebida, elaboración de alimentos, limpieza personal y del hogar, uso de los sanitarios.

Sus usos secundarios (y de gran consumo) son: riego de jardines, lavado de veredas, patios y galerías, llenado de piletas y lavado de automóviles.

Seamos muy responsables sobre todo en los usos secundarios. Respetemos la reglamentación del ente regulador.

Cuidar el agua potable es tarea de todos

Desde el año pasado Mendoza está en emergencia hídrica. Esta temporada se repiten fenómenos climáticos ya conocidos: setiembre, octubre, noviembre y diciembre son críticos para el servicio de agua potable. Mientras en alta montaña se demoran los deshielos por bajas temperaturas, en el llano éstas son elevadas y provocan un notorio aumento en el consumo de agua potable.

Dentro del panorama general de esta problemática hay que tener en cuenta, además, que la normativa para el control del derroche multa las conductas de consumo irresponsables en el exterior de las viviendas, no en su interior. Y, en general, en los hogares mendocinos hay patio, jardín y muchas veces, pileta.

Ejemplos: Veamos qué pasa con las reservas de las Plantas Potabilizadoras cuando llueve. Esos días los usuarios usan agua potable para beber, cocinar, asearse y los sanitarios. Pero no riegan jardines ni calles, ni lavan patios, veredas o autos. Esos días las reservas están llenas y debe incluso disminuirse el volumen de producción de agua potable; esos días la reserva “sobra”.
Por el contrario, luego del azote del viento Zonda, las reservas se ven afectadas por la masiva utilización de agua potable para manguerear, baldear y regar jardines, patios, veredas, paredes, etc.

Por su parte cuando se dan jornadas sucesivas de calor (30ºC o más), las famosas “olas de calor”, el consumo es tal que las reservas no alcanzan a reponerse durante la noche y comienzan el día al 60 ò 50% de su capacidad. Comienzan los problemas de baja presión y se desequilibra el sistema.

Conociendo estas situaciones, como comunidad organizada debemos protagonizar el cambio cultural: adoptar conductas que moderen el impacto humano negativo sobre el escaso recurso hídrico que tiene Mendoza.

Ante el aumento general de la demanda de agua potable es necesario usarla responsable y solidariamente.

 

Recomendaciones:

Horarios: Respete el horario de restricción de riego de jardines y llenado de piletas, de 8 a 22.
No riegue a manto: Mangueree sólo lo necesario, riegue con balde o utilice agua de la acequia, si dispone de ella.
Veredas: Primero barrerlas y luego baldearlas.
Prohibido todo el año el riego de calles pavimentadas con agua potable por cualquier medio, y el lavado de automóviles y veredas con manguera o hidrolavadora.

Fuente Epas

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24 de agosto de 2017 | 06:11
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