Las condiciones del tiempo afectan viviendas precarias

Son varias las familias que están pasando un mal rato por los efectos que produce la lluvia. Presentamos el caso individual de una de ellas, tiene cuatro integrantes, la pareja y sus dos hijitos muy pequeños. Su precaria vivienda se llueve tanto como afuera.

Viven en una calle interna de la Costa del Toledano, es una familia que, como muchas, en estos días están sufriendo las inclemencias del tiempo.

José Pérez,-desempleado- y Carolina Silva junto a sus varoncitos de 2 y 3 años viven en un reducidísimo espacio, no deben ser más de 2 por 3 metros donde hay una cocina a gas, una mesa pegada a una pared de ladrillos de no más de un metro y medio que continúa con nylon hasta lo que sería el techo que también, sobre un enrejado de alambre,  sostiene otro nylon que hace de cielo raso y techo a la vez.

Los muebles son tan precarios como el resto, una pequeña mesa arrimada a esa media pared; una o dos sillas desvencijadas, un armario. Todo en condiciones de ser arrojado a la basura más que de ser utilizado diariamente.

 

Obviamente el piso es de tierra, mejor dicho de barro; es que el agua cae a chorros, inclemente, sobre la cocina, la mesa, el armario y las cabezas de los que, apretados, allí estábamos.

Llegamos por un aviso, como muchas veces ocurre, a nuestro diario Mediamza.com, los datos eran imprecisos por lo que consultamos en el almacén, una casa, alguien que bajo la lluvia iba en bicicleta. Así llegamos al jardincito Pintorcitos, jardín maternal que depende de la Municipalidad, y allí nos orientaron, los niños concurren a ese lugar por lo que las docentes conocían de la situación.

Igual no fue fácil y una vecina nos acompañó, íbamos el fotógrafo y yo bajo la lluvia caminando sobre grandes charcos,  finalmente dimos con la “vivienda”.  Dos ambientes, cada uno de las dimensiones que describía: 3 por 2. Pero uno de ellos “es de mi hermano” dijo Carolina, “nos los ha prestado”, aclaró.

Y allí estábamos tratando de comprender cuando, con colchones y bolsos llegó Raúl Monardi. Él es el delegado municipal del Distrito Las Paredes; en recorridas va haciendo relevamiento para ver  cuál es la situación. “Hay por lo menos 20 familias” en problemas por las condiciones del tiempo, dijo. Lo último que bajó de su vehículo particular fue un rollo de nylon gris, “para el techo”, aclaró, e instruyó, “Flaco, tenés que ponerlo sobre lo que está”.
Carolina se puso contenta, había pañales (una bolsita pequeña); de los colchones dijo “ahora podré devolver a mi hermana los suyos”.

Cuando nos retirábamos del lugar quedaron agradeciendo la gestión de Monardi, pero pidieron especialmente que también contáramos qué tan satisfechos están con el personal del jardincito. “Es un grupo que nos ayuda muchísimo” decían.

Afuera, siempre bajo la lluvia, preguntamos al Delegado si necesitaba algo y allí mencionó: "ropa, sobre todo para niños, frazadas, zapatillas, aunque sea usadas, si están en buen estado, de todos los números pero sobre todo para niños; y pañales".

Si usted lector se ha conmovido con la situación que viven José y Carolina puede hacer su aporte en la Delegación del Distrito Las Paredes, en Capitán Montoya, a la vera de la ruta 143; ellos no son los únicos.

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18 de diciembre de 2017 | 18:30
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