Está en riesgo el Hogar de Jóvenes que conduce el Padre Yáñez

Desde hace años el padre Fernando Yáñez mantiene en Monte Comán un hogar para jóvenes judicializados. Es un emprendimiento mixto ya que el sacerdote aporta dineros propios y el estado provincial también dispone recursos para su mantenimiento, los que han decrecido en el tiempo.

Desde hace años el padre Fernando Yáñez mantiene en Monte Comán un hogar para jóvenes judicializados. Es un emprendimiento mixto ya que el sacerdote aporta dineros propios y el estado provincial también dispone recursos para su mantenimiento los que han decrecido en el tiempo.

Es el hogar de Jóvenes de la Fundación San Luis Gonzaga que alberga a 30 jóvenes que tienen procesos judiciales por consumo de drogas u homicidio, es una alternativa al servicio que presta el ex COSE, de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) organismo estatal provincial al que el gobierno  destina por mes 7 mil pesos por cada interno contra los 3 mil setecientos que dispone para los de Monte Comán.
Con una larga trayectoria en la zona, el sacerdote ha abierto una esperanza a personas que parecían ya totalmente fuera del sistema. Yáñez dice orgulloso “en 10 años recuperamos 50, de los cuales 6 tenían homicidios”.

Se los puede ver entre máquinas, trabajando, siendo útiles en la carpintería o haciendo trabajos de herrería o aprendiendo a cocinar.
El tema es que la semana pasada un grupo de colaboradores decidió hacer paro, buscan la regularización de su situación laboral, el hogar tiene 18 operadores, 4 coordinadores, 1 maestro de taller/mantenimiento, 10 cocineras, lavanderas y huerta, que se alternan para realizar las comidas durante todos los días de la semana en horarios rotativos. También hay un encargado de cocina y compras.

La precariedad laboral los ha conducido a un reclamo que hasta ahora no ha tenido respuesta, los operadores facturan como monotributistas y algunos de ellos son del grupo de "recuperados" como los describe Yáñez. El Hogar por otra parte también tiene un SEOS (servicio educativo).


Con larga experiencia, el sacerdote que desde hace meses viene transitando pasillos oficiales para dar una continuidad al proyecto de recuperación de estas personas, insiste en el éxito de la gestión si se la compara con otras “laicas”. “Si no hay cambio de hábitos no resulta” dice y añade “la laicas no sirven porque no tienen sentido trascendente de la vida, sobrenatural; siempre son las unidades terapéuticas confesionales” las que cumplen el objetivo que además “deben ser voluntarias”, no compulsivas.

El padre Fernando Yáñez manifiesta la sorpresa que le causa el reconocimiento de funcionarios judiciales como jueces y fiscales; y la desatención que sufre desde los organismos del Ejecutivo provincial. Sostiene que internacionalmente está demostrado que el otro sistema (el que brinda el estado) no sirve. Aporta además algunos datos: “la recuperación en los centros laicos es del 30 por ciento en tanto que en los confesionales es del 70 por ciento”.

En la conversación queda de manifiesto el convencimiento que tiene Yáñez en cuanto a cuáles son las razones que inducen a estos jóvenes, en algunos casos niños a su adicción a las drogas y señala como un factor común la desavenencia entre los padres. “Para ellos es un paliativo la droga” dice.

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21 de agosto de 2017 | 17:03
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