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"La Banda del Expreso", la primera barra brava del fútbol mendocino

En la última década, la barra de Godoy Cruz logró convertirse en la más importante del oeste argentino. Los contactos adquiridos y la forma de moverse la han puesto de igual a igual con cualquier banda bonaerense. Un negocio que mueve millones y que atrae a varios competidores.

La barra brava de Godoy Cruz es, sin dudas, una de las más poderosas del Oeste argentino, no por la cantidad de gente, sino por la plata que maneja y los lazos de poder que ha sabido tejer en los últimos años.

Con su jefe detenido pero al frente de las negociaciones, esta barra vive un momento clave. Tras 10 años al frente, la familia Aguilera sabe que no son pocos los interesados en quedarse con la empresa, aunque por el momento nadie se ha plantado formalmente.

Cómo fue el desembarco en el club, con qué apoyo cuentan para seguir al frente de la barra. Conocé en detalle el manejo de la primera barra brava en serio del fútbol mendocino.
 
Así  llegaron al poder 

Los hermanos Aguilera son criados en el barrio La Gloria. En total son 5, pero 2 de ellos, Daniel  -El Rengo- y Diego, son los referentes de la familia en el tablón. También aparecen Walter, el menor de los hermanos, y el patriarca de la familia.

Los Aguilera tomaron la barra luego de la muerte de El Sandalio, Arabel Rosales, quien fue asesinado a la salida del Feliciano Gambarte en un partido contra Huracán de Tres Arroyos.

En aquel momento habrían recibido la venía de algunos dirigentes que intentaban dejar afuera del negocio a los anteriores capos de la barra. Los Glorianos, como se los conoce en el tablón, llegaron al frente y nadie logró desbancarlos en más de una década.

El Rengo, líder intelectual de la barra

Daniel Aguilera es el amo y señor de la tribuna de Godoy Cruz, incluso ahora que está preso por homicidio en grado de tentativa.

Su figura no se alteró las dos veces que la Justicia lo encarceló. Tampoco se debilitó su poder cuando Sudáfrica lo deportó, en plena aventura mundialista.

En Mendoza, sus contactos siguen funcionando. Tanto, que durante los seis meses que vivió como prófugo siguió al frente de la barra desde la clandestinidad, tal como lo hace ahora desde la cárcel.

El manejo es el siguiente: El Rengo es quien lleva todos los “quioscos” de la barra y mueve sus contactos para que el negocio siga girando. Diego es el brazo armado de la “empresa” y es quien representa al poder en la tribuna. Ellos dos son los principales referentes de un grupo que no supera los 100 barras. Que, a diferencia de lo que ocurre en otros clubes, no cobrarían nada. La plata queda sólo para unos pocos (no más de diez personas).

En la segunda línea aparecen dos personas más (A y B), quienes manejan las entradas y son el nexo de los Aguilera con el resto de la barra. A responde a Diego y es uno de sus laderos más fieles, B responde a Daniel  y hoy por hoy  es su representante en la tribuna.

Entre las otras personas que disfrutan del negocio contando los dividendos que este deja está la esposa de Walter (el menor de los hermanos, detenido) y el padre de la familia. Ellos reciben una “tajada” del dinero pero no participarían activamente de la “empresa”.

Descendiendo en la escala, se suman algunas personas más que reciben ya migajas de lo que se recauda. El mayor caudal que genera el negocio de la tribuna queda en la familia y su círculo de confianza.

 

El negocio 

La tribuna del Expreso deja mucha más plata por mes de lo que cualquiera de nosotros puede llegar a juntar en un trabajo convencional. Según cálculos estimativos, La Banda del Expreso recauda entre 50 y 100 mil pesos por partido de local y entre 30 mil y 70 mil cada vez que el Tomba sale de Mendoza. Hablamos de una cifra que va de los 160 mil a los 350 mil por mes.

Los chori: desde que se disputó la Copa América en Mendoza, los puestos de choripanes que están en la popular  y en las adyacencias pasaron a manos de la hinchada. Según trascendió, el negocio de los chori sería compartido entre los barras mendocinos y un grupo de amigos de Buenos Aires. Supuestamente, las ganancias  se dividen 50% y 50% entre los socios. Cada sándwich de chorizo cuesta 20 pesos y 10 el vaso de gaseosa. Se calcula que la ganancia sería aproximadamente de 20.000 pesos. 

Desde hace poco, la barra tomó también los estacionamientos de la popular y se apoderó de un negocio que hasta hace poco no tenía pertenecía. Cada dueño debe pagar 30 pesos por el “cuidado” de su auto. Sacando la cuenta de 800 autos por partido, la suma asciende a 24.000.

Las entradas son otro de los puntos altos de facturación. Consiguen como mínimo 500 entradas, para algunos partidos un poco más, pero como base está ese número. Cada uno de esos boletos se venderían a 30 pesos y no existen las entradas de favor. Allí tenemos 15.000 pesos más.

A su vez, y aprendido de la escuela de Buenos Aires, han acordado con la policía el ingreso de 300 papelitos que dicen La Banda del Expreso y equivalen a entradas. Esos papelitos también son vendidos, pero más baratos. Con estos “tickets” ingresa el grueso de la barra y cada uno aporta lo que puede, aunque por lo general el valor es de 20 pesos. Aquí sumamos 6.000 pesos más.

A esto hay que agregarle otro tipo de negocios que no vamos a sumar a la lista porque no tienen nada que ver con el fútbol.

De visitante, los hinchas reciben 30 mil pesos para acompañar al equipo. Algunas versiones indican que ese dinero provendría de la dirigencia, pero sólo son rumores carentes de confirmaciones. Con ese dinero se podrían alquilar cuatro colectivos comunes, pero por lo general  se alquilan dos coches-cama y queda una diferencia para el negocio. Esos pasajes se venden  a un precio módico que alcanza para superar levemente el costo del alquiler. Sólo en viajes deben quedar entre 20 mil y 60 mil pesos por fecha.  

La recaudación es jugosa y son varios los que pretenden quedarse con el negocio, pero, como veremos más adelante, hay muchas palabras cruzadas pero nadie ha llegado a ponerse cara a cara con el actual mando de la barra.

Una lucha violenta por el cetro

El barrio como objetivo central: la barra tiene abiertos varios frentes de conflicto. Uno de los más largos y sangrientos es el que mantienen desde hace un tiempo la banda del Rengo con los hombres del Gato Araya, y aquí está en juego el control del barrio La Gloria.

Si bien el objetivo central de esta pelea es el control del barrio, el manejo de la hinchada entra como botín vinculante.

Sí la banda de Araya logra quedarse con el control de la barriada, con seguridad podría  apoderarse también de la cancha. 

La trunca intención del oeste

Al parecer, tres bandos del oeste godoicruceño tenían la intención de quitarles el control a los Aguilera, pero se pelearon en el camino y sólo uno intentó en vano un ataque aislado.

Las crónicas barriales cuentan que el pacto entre el Bola, El Chueco y Barloa (tres hombres de peso en las barriadas del oeste) estaba firmado. La idea era emboscar a la barra de Godoy Cruz antes de salir a Buenos Aires para el partido ante Vélez.

Por motivos que se desconocen, sólo Barloa intentó la heroica. Sus otros socios no asistieron al momento clave, y la supuesta emboscada no pasó a mayores. Aunque el saldo fue negativo para los atacantes: Barloa quedó detenido días más tarde y uno de sus hombres clave fue asesinado.

Los rumores aseguran que, después de este intento fallido por quedarse con la barra, la gente de Barloa se adueñó de varios negocios que pertenecían tanto al Chueco como al Bola
 
Los caídos: ninguno en la cancha


Es difícil separar qué ataque pertenece a qué lucha y cuál a otra. Lo cierto es que los números son irrefutables y sólo en los últimos dos meses hubo más de 20 enfrentamientos armados, una veintena de heridos y cinco muertos. 

En la previa al juego ante San Martín de San Juan atacaron a balazos a Abel Dujanoff (16), quien falleció horas después de la balacera. Esa misma noche, otro muchacho fue baleado a quemarropa: Lucas Nahuel González (17).

10/9. Ricardo Orellano (19) fue herido de dos disparos en la cabeza en la manzana C. Al parecer, el joven había salido a comprar y fue atacado. Se recuperó. Horas antes habían baleado la casa de la familia del Rengo Aguilera.

17/9. Gastón Cáceres (16) fue atacado en la manzana E por dos hombres que le dispararon en el tórax. Murió horas después.

25/9. Luis Fava (18), hombre de Aguilera, resultó baleado entre las manzanas B y C por dos hombres que iban en una moto.

14/10. Federico Ríos (26), el Milanesa, hombre de confianza de los Aguilera, ingresó a la guardia del Hospital Central con varias heridas de arma de fuego y murió a las pocas horas. Ese día, otras dos personas resultaron heridas: Sebastián Ariel Segovia y Marcelo Ruiz.

Entre julio y agosto se registraron varias muertes más, que, según los investigadores, tienen relación directa con el poder en la barra.

Edgardo Amaya (20), asesinado el miércoles 1 de julio en el barrio Huarpes, y Rodrigo Antonio Aldeco, de 31 años, ultimado en el barrio La Gloria, mientras estaba con su novia.

A fines de junio, entre cuatro y cinco hombres bajaron y les dispararon, especialmente a Emiliano Bermúdez, hombre de Barloa, quien recibió un certero disparo en el pecho. Supuestamente, Bermúdez participó en la emboscada en el Gambarte.

La última versión: foráneos por el negocio

En las tribunas, como en cualquier trabajo, los rumores corren y es muy difícil comprobarlos hasta que finalmente se confirman o pasa lo contrario. El río suena, ¿piedras trae?

Durante el partido con San Martín de San Juan, la barra de Godoy Cruz se mostró distinta a los otros partidos y, aparentemente, hay una explicación.

El comentario de tablón era que dos hombres encargados de hacer entrar algunas armas no fueron al estadio ese día. Durante la semana habría trascendido una supuesta amenaza de gente no relacionada con el club, pero interesada en el negocio que da la cancha. Por ahora es sólo un comentario popular.

El apoyo del Gobierno


Como la mayoría de las barras integrantes de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA), las banderas que pueden verse en la tribuna del Expreso responden al oficialismo K. Cristina, Paco Pérez, Marcelo Costas, cada uno a su momento tuvo algún trapo en la popular sur del Malvinas.

El apoyo de otras bandas

La banda de Godoy Cruz ha crecido por peso propio, pero ha recibido consejos de barras experimentados y podría decirse que, hoy por hoy, se mueve al mismo nivel en que lo hacen  los clubes de Buenos Aires.

El respaldo que los Aguilera han logrado en el mundo barra es tan grande, que para el partido con Vélez, después de la balacera en el Gambarte, habrían aparecido casi 200 integrantes de HUA con el fin de respaldar a los Glorianos si otra banda intentaba quedarse con el poder.

Punto, y a otra cosa

Todos los componentes del mundo fútbol saben que los barras están presente en casi todos los clubes del país. Los hinchas que habitan domingo a domingo los tablones los conocen, y para ellos no es una novedad lo que acaban de leer, es sólo una historia más de las tantas que deben existir.

Personalmente, poco me interesa que se hagan millonarios o no con un club de fútbol. Me asusta no poder llevar a mí hija a la cancha por miedo a las balaceras, los asaltos o los enfrentamientos para ver quien tiene más aguante.

Pido por tribunas pacificas, repletas de familias, como hace no mucho tiempo. No interesa el nombre de los capos de la barra, interesa poder ir en paz a ver los colores del corazón. Sea cuál sea la camiseta que uno ame.
 
Autor: Gustavo Salinas
En twitter: @gustavo_salinas
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20 de agosto de 2017 | 17:30
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