Preparan drástica reducción de los subsidios

El gobierno de Cristina Kirchner prepara un drástico recorte de los subsidios en agua, luz y gas para todos los sectores de la economía. La expectativa de máxima es rebajar por lo menos 20.000 millones de pesos de la partida de 75.000 millones contemplada para esas transferencias en el proyecto oficial de presupuesto del año próximo. La Presidente pidió celeridad en la definición del nuevo esquema: quiere estrenarlo en su nuevo mandato, que comenzará el 10 de diciembre.

El gobierno de Cristina Kirchner prepara un drástico recorte de los subsidios en agua, luz y gas para todos los sectores de la economía. La expectativa de máxima es rebajar por lo menos 20.000 millones de pesos de la partida de 75.000 millones contemplada para esas transferencias en el proyecto oficial de presupuesto del año próximo, revelaron altas fuentes de la Casa Rosada.

La Presidenta pidió celeridad en la definición del nuevo esquema: quiere estrenarlo en su nuevo mandato, que comenzará el 10 de diciembre.

Por eso, el secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta, ya llamó al presidente de la Unión Industrial (UIA), José Ignacio de Mendiguren, cuando éste estaba en la cumbre de Cannes. Quedaron en que se reunirán esta semana para revisar la situación de toda la industria.

Pero Baratta, además, convocará estos días a las cámaras de la construcción, comercio, bancos, campo y la Bolsa. La intención es que la poda supere el 25% de la partida de subsidios de 2012. Aunque la Casa Rosada no sabe si se podrá alcanzar semejante cifra.

Voceros del ministro de Planificación, Julio De Vido, negaron que "haya una meta prefijada". El método será revisar sector por sector mediante la comisión conformada por Baratta y por el subsecretario de Hacienda, Raúl Rigo, de Economía. "La línea no es un número determinado: es que los subsidios sólo se mantengan para aquellos sectores vulnerables, que los necesitan y no los pueden pagar", informaron.

"Los sectores de mayores recursos ya no lo tendrán", completaron. En la Casa Rosada no descartan que la tijera pase por otras partidas presupuestarias; aún no se informó cuáles.

Pero el criterio siempre es el mismo. Se eliminarán gastos sólo si no se perjudica directamente a sectores altamente vulnerables. El mayor temor oficial es que se asocie esta política a un "ajuste" tradicional. Hay por eso un fuerte hermetismo.

Es así cómo en la Casa Rosada comenzó a acuñarse el concepto de "ajuste redistributivo": se recortarán los gastos fiscales que benefician a los más ricos para favorecer aún más a los más pobres. Ese sería el discurso político oficial.

De todos modos, la Presidenta busca apurar el nuevo esquema para que todo el costo de la medida se asuma en los primeros meses de su segundo mandato y eso quede como un lejano recuerdo en los sectores medios cuando llegue la hora de las elecciones de 2013, en las que se renovarán diputados y senadores y se prefigurará el escenario de la sucesión.

Si bien el piso que se analiza es de 20.000 millones de pesos de ajuste, el año próximo podría llegar a cifras mucho más altas, según cómo evolucione el ejercicio presupuestario, aseguraron a LA NACION fuentes allegadas al entorno presidencial.

Esto es así porque los subsidios no son estáticos: tienden a crecer por efecto de la inflación y por los aumentos en las importaciones de combustibles -gasoil y fuel oil- que afectan el valor de la energía eléctrica y del transporte.

"Por eso se apunta en realidad a congelar la partida de 75.000 millones de pesos en subsidios en el presupuesto de 2012. Esta es la meta. O a que aumente lo menos posible. ¿Cómo? Que paguen los más ricos", dijo otra fuente oficial.

La preocupación por las cuentas fiscales no es menor. Hace diez días, el Tesoro tomó en préstamo 500 millones de pesos del PAMI y el viernes pasado, 2000 millones del Banco Nación. La deuda con organismos públicos supera los $ 31.770 millones en el año y el déficit financiero de septiembre fue de $ 1900 millones.

Estancados

En el contexto de crisis financiera internacional y de desaceleración económica de Brasil, los ingresos podrían estancarse y por eso Cristina Kirchner busca frenar el gasto.

El anuncio de De Vido y del ministro de Economía, Amado Boudou, la semana que pasó, señaló que el primer recorte sería de 600 millones de pesos al quitarse los subsidios de agua, luz y gas en bancos, financieras, seguros, telefonía celular, juegos de azar, mineras, aeropuertos y puertos. También se informó el traspaso del subterráneo y el premetro a la Ciudad: se ahorrarían así otros $ 700 millones. El Gobierno no los quiere transferir; la Ciudad los reclama.

Si no los transfiere al gobierno porteño, la Nación sumaría un ahorro fiscal de 1300 millones. Para eximir a sectores vulnerables de pagar con aumento el transporte ferroviario o automotor, se crearía una tarjeta SUBE diferenciada para jubilados y beneficiarios de planes sociales.

El grueso del recorte de subsidios de energía se aplicaría en la industria. Eso podría generar una suba de costos. Por eso el primer convocado fue Mendiguren en Cannes.

"El camino nos parece bueno, que se analice . Con la señal estamos de acuerdo", dijo el titular de la UIA a LA NACION, al confirmar que había sido contactado por Baratta. Y añadió que el asunto se discutirá antes en la central fabril.

También admitió que los mayores costos podrían trasladarse a precios: "Vamos a verlo, puede ser, pero no necesariamente tiene que ser así", dijo. En el Gobierno afirman que para evitar eso actuará el secretario de Comercio, Guillermo Moreno.

También habría quitas de subsidios mayores a empresas que no aumenten sus precios. El "ajuste redistributivo" no debería afectar los precios de la canasta básica alimentaria, según el plan oficial. En el Gobierno aseguran, además, que no se afectarán subsidios al desarrollo productivo ni al consumo..

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