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"Nos dicen los Caudillos somos del Parque..."

Independiente Rivadavia conforma su hinchada a partir de la conjunción de grandes barriadas. El análisis de una barra de casi 50 años de vida, con un presente de presuntas escasas concesiones pero dispuesta a apretar al plantel de turno cuando se lo "permiten". El "Burrito" y el "Ogro" dan fe de eso.

Cuando se habla de barras más allá de inmiscuirse en análisis sociales, económicos, de levantarse con discursos críticos y miradas filosas, el fútbol necesita de dirigentes con pantalones bien puestos y con real interés por acabar con las concesiones que construyen a los personajes menos queridos del deporte. Líderes existen en todos los ámbitos, los hay positivos y negativos, basta con conocerlos un poco para saber de cual se trata.

No es tarea sencilla, la de poner en duda los sentimientos que un llamado "barra brava" puede tener por sus colores, o si es tal o cual su función en la estructura social. Sí lo es por parte de todos, sacar a la luz las políticas que alimentaron y alimentan este tipo de bacterias, porque en definitiva, ceder a los pedidos es el primer eslabón, y el que le da vida a la cadena que hace tiempo tiene atado al fútbol argentino.

Del parque vengo…

Probablemente hacer mención a Los Caudillos del Parque implique recoger una multiplicidad de aristas que afloran en un recorrido histórico de una barra que se creó hace ya 44 años y que es icono fiel de la pasión en el fútbol de Mendoza.

Independiente Rivadavia es un club pionero en diversos aspectos, y también lo fue en nuestra provincia en la conformación de un grupo de hinchas que casi institucionalizados le dieron un carácter organizativo a lo que hasta entonces era sólo fervor, sentimientos, y por supuesto intereses.

Se vivía el año 1967 y el club del parque se preparaba para disputar el Torneo Nacional del año siguiente, primero de su historia, cuando Los Caudillos del Parque fueron creados con el objetivo de llevar la paz a las tribunas. Algo que no siempre se cumplió claro, pero que en tiempos donde el alambrado no encerraba intereses económicos tan fuertes era la premisa de la mayoría de las hinchadas.

En toda su historia la barra de Independiente tuvo líderes característicos, desde “El Chocolate” en sus inicios, pasando por “El Bolsa” Mercado, “El Virulana” u Omar Parra “El Gitano”, siempre con la facilidad para manejar ese arraigo popular que transformaban al Azul en un fenómeno juegue donde juegue.

Sin embargo, en la actualidad no aflora un líder característico con la figura típica de barra brava, sino más bien una serie de referentes que organizados con sus filiales ocupan el sector más representativo de la hinchada.

Desde Jesús Nazareno llegan al parque los bombos, las trompetas y los instrumentos con Nacho “La Novia”. La familia Mercado también es representativa con los barrios de Guaymallén y desde Villa del Parque “el Camel” con los suyos.

Estos ingresan al Gargantini por un sector "diferencial" como se puede observar con sólo pararse en la previa de un partido en Avenida Las Tipas. En malón y sin necesidad de portar entrada unas 500 personas tienen acceso liberado.


Terreno poco fértil para los barras

El multiempresario Daniel Vila aplicó sobre una serie de medidas que, presuntamente, van en contra del enquistamiento de personas que intenten lucrar, extorsionar o manejar intereses de la institución leprosa.

Desde hace un tiempo  la relación dirigencia – barras se transformó en una antinomia, que sin embargo trajo la paz aparente al Gargantini y acabó con una etapa donde la suspensión de partidos e incidentes eran comunes. Este resultado, la no suspensión de los partidos, a larga, juega a favor de las aspiraciones personales de Vila que hace campaña para desbancar al eterno Julio Grondona desde hace tiempo y para ello ocupa su cargo de presidente y sus medios de comunicación para minar al titular de la AFA.

Para este plan de dominio público del presidente del club se hizo evidente en el primer episodio que se vivió en Septiembre de 2007, cuando Vila decidió aplicar el derecho de admisión a tres barras involucrados en roturas y pintadas en su contra. MDZ publicaba lo siguiente: "A tres de los mas reconocidos fanáticos  del Azul del Parque se les aplicará el derecho de admisión: José Virulana Rodríguez, José Indio Moreno y El Nacho Cortés.”

"Me tratan de traidor y no se por qué, si yo no tengo compromisos con nadie de la hinchada", señaló Vila. Y agregó con tono reivindicatorio que él se debía "a los socios del club".

Mas cercano en el tiempo, la dirigencia incursionó en un sistema de ingreso, el Bio Pass, con lo que se intenta terminar con los anónimos en las canchas y permitiría además un crecimiento en el número de socios.

El sistema Bio Pass trabaja con molinetes que se abren cuando el socio coloca su dedo y toma su huella digital y su carnet identificador. Así todo hincha quedaba registrado en su ingreso al Gargantini.

Incluso el 13 de marzo de 2010 el derecho de admisión volvió a ser utilizado en el Parque, para 10 barras que se habían visto involucrados en la suspensión de un partido ante Gimnasia de Jujuy y derivó en la salida del hasta entonces entrenador Claudio Úbeda.
 

Aprietes a la orden del día

Más allá de la descripción previa las "visitas" de la barra de Independiente al plantel son moneda corriente. Y es ahí donde se nota una doble realidad que denota alguna vonculación de la barra brava con la dirigencia (sin disturbios en la cancha pero aprietes a los jugadores). Basta con que el equipo no esté pasando un buen momento para que  una nueva "charla de apoyo" salga a la luz.

Probablemente la más recordada sea la visita que recibió el plantel que integraba Ariel Ortega, de la cual el Burrito quiso escapar, y que una investigación de MDZ determinó los términos y los entredichos que existieron esa tarde en el playón del Gargantini.
 
Como si tuvieran llave del club, en 2009 la facción más radical de la hinchada no permitió salir a los jugadores del vestuario, luego de que durante la semana la dirigencia había hecho público su malestar por el mal desempeño que el plantel venía teniendo.

Ya esta temporada el plantel tuvo dos visitas, una de ellas involucró al Ogro Fabbiani junto a sus compañeros y desde el portón de entrada los barras habrían sacado un arma, lo que disolvió rápidamente la reunión.

Se armó "bondi"

De todos modos también se nota las desaveniencias en esta sospechada relación entre la dirigencia y los barras. Este torneo tuvo un nuevo episodio que generó chispas entre los popes y los barras, cuando desde AFA se dio vía libre a los hinchas visitantes para asistir en el ascenso a instancias del mismo Vila que propendió la llegada de los hinchas de River a Mendoza, y tras cuatro años Los Caudillos podrían salir a la ruta.

El asunto de la barra brava fue viajar sin costo propio. Llegó el encuentro con Huracán en Parque Patricios y la hinchada había conseguido tres micros para viajar a Buenos Aires. Sin embargo, una nueva negativa llegó desde arriba y la posibilidad de viajar gratis se frustró.

Claro que para el hincha común no fue impedimento y más de 500 fueron los leprosos que viajaron usando plata de su bolsillo. 

Entonces el partido siguiente con Aldosivi fue una muestra de reproches y críticas hacia Daniel Vila, expresadas en banderas que decían: "Visitantes para todos menos para nosotros", "Vila = Grondona", entre otras.

Resultado  de la política adoptada por la institución de no conceder dinero. Porque en definitiva se trata de eso, plata, a quienes aspiran a una participación más activa desde el tablón. Pero a la vez una política oculta de la conducción que permite al acceso de los mismos fanáticos para amedrentar a jugadores. La realidad azul tiene dos caras.


 

Opiniones (1)
22 de septiembre de 2017 | 17:02
2
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22 de septiembre de 2017 | 17:02
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  1. pero la noticia no dice nada muchachos.. esperaba mucho más
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