Las reglas de la elegancia

Es una palabra difícil de definir. Es un concepto subjetivo, que puede confundirse con otros como estilo, moda, lujo. Tiene que ver ni más ni menos que con una forma de vida. Es un conjunto de cualidades que van desde el comportamiento social hasta la simple delicadeza y el buen gusto. Ser "elegante" está vinculado menos a qué te ponés y más a cómo lo lucís. Aquí hablamos de postura, modales, de evitar los excesos y más.

Audrey Hepburn, símbolo
de elegancia.
El escritor francés Honoré de Balzac decía allá por el siglo XIX que es “la ciencia de no hacer nada igual que los demás, pareciendo que se hace todo de la misma manera que ellos”. Más contemporánea, la diseñadora Carolina Herrera sostiene que “la elegancia no tiene mucho que ver con lo que te ponés, es más una actitud”.
 
"Menos es más".
Ser “elegante” está vinculado menos a qué te pones y más a cómo lo lucís. Es el resultado de una formación temprana, de la observación constante, de una predisposición personal, pero existen algunas reglas de la elegancia que pueden aprenderse; sobre todo, algunos aspectos de la imagen externa que pueden allanarte el camino hacia la elegancia más pura.

1. Evitá los excesos.

Esto cuenta para la indumentaria (talle, colores, estampas) y los accesorios. Es fácil decirlo pero difícil implementarlo. El tema del talle es recurrente. Siempre deberías comprar las prendas en el talle que te corresponde, ni muy ajustadas, ni muy sueltas. Tienen que calzarte perfectamente.

Si tu objetivo es ser elegante, entonces deberías olvidarte de que las pasarelas dictan que hay que mezclar estampas o colores a más no poder. Es muy fashionista pero poco aconsejable si querés que te recuerden como una persona elegante. En este sentido, el estilo clásico nunca falla. “Coco” Chanel recomendaba: “Antes de salir mírate al espejo y deja algo que te sobre: menos es más”.
 
2- Aseo y cuidado de la ropa.


Es fundamental que todo lo que elijas para vestir esté en perfectas condiciones, desde los pies a la cabeza. Tu vestido puede ser impecable pero podés arruinarlo fácilmente con un par de zapatos gastados.

Es necesario que aprendas a cuidar tus prendas. Y esto comienza con un vestidor organizado. Asegurate de no llevar prendas deshilachadas, ruedos descosidos, agujeros, puntos saltados, manchas o cualquier indicio de descuido o falta de higiene.

La postura dice mucho de nosotros.
3- Un consejo para cuando vayas de compras.

Hay cuatro cosas en las que es recomendable invertir unos pesos de más: accesorios, carteras, calzado y perfume.

4- Postura.


Es muy importante la postura al caminar, al pararse y al sentarse. La cuestión postural dice mucho de nosotros aún sin que usemos las palabras.

Tratá siempre de estar derecha, sentarte con las piernas juntas y no dejarte caer en la silla. Analizá frente a un espejo tu forma de caminar y tratá de corregir torpezas.

5- Cuidá los modales.

Ser educada y tener buenos modales es la mejor “inversión” que podés hacer en todos los ámbitos de la vida. Es lo que más recuerdan o lo que más fervientemente pueden detestar de uno.

Podés estar perfectamente vestida, con colores muy bien combinados, aseada, peinada, impecable, pero si mascás chicle, le hablás a la gente en un mal tono, sos antipática, interrumpís cualquier conversación o te comportás como una maleducada, el glamour desaparece como por arte de magia.

Por SY Image Consulting
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19 de agosto de 2017 | 22:09
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