En los anuncios, ellos son el sexo débil

Las grandes marcas apuestan en su publicidad por mujeres agresivas y poderosas que humillan a hombres frágiles y sumisos.

La dominación femenina es un juego erótico que intercambia los roles sexuales tradicionales. Se trata de una perversión bastante habitual, en la que el hombre asume temporalmente el papel de siervo o prisionero y cede su libertad a la mujer, que se erige en diosa, dueña o amazona de mentirijillas para humillar y usar a su esclavo sexual.

A veces, en estos juegos se llega incluso a cosificar al hombre, que cumple funciones de banqueta, cenicero o trono. En otras fantasías, el “siervo” es animalizado, comportándose como un caballo o un perro propiedad de su ama, que se encarga de adiestrarlo a golpe de fusta para que sacie sus más bajas pasiones: desde lamer sus pies a mordisquear su clítoris.

Los juegos de dominación femenina, hasta ahora exclusivos de inconfesables sesiones en alcobas, mazmorras o fiestas privadas, se han convertido en el leitmotiv favorito de las sofisticadas fotografías producidas para spots de grandes marcas. Firmas tan prestigiosas como Louis Vuitton, Levi’s,Gucci o Hermés exhiben en sus anuncios imágenes de mujeres dominando o humillando a hombres, usándolos como reposapies, mesa o montura, pisoteándolos o cabalgándolos a golpe de látigo. Todo ello, por supuesto, con la distancia y el glamour que otorga el celofán del lujo. Porque no es lo mismo ver a una señora con rulos y bata dándole con el rodillo en el culo al calzonazos de su marido que a contemplar a Kate Moss pisando a un apuesto modelo con unos Manolo Blahnik de 3000 euros.

El "girl power" vende

Este tipo de campañas responden, además, a una realidad social. La mujer cada vez tiene más poder, tanto en la vida pública como en la íntima. Mientras ayer era un instrumento pasivo al servicio del deseo masculino, hoy es muy habitual que tome la iniciativa, ya sea para seducir, para exigir la satisfacción de sus caprichos o para imponer su postura favorita en la cama. Los creativos publicitarios y los fotógrafos de moda saben que la hembra dominante vende, tanto entre el género masculino, siempre en busca de mujeres de espíritu salvaje, como entre el femenino, que prefiere consumir productos orientados a chicas activas, potentes, libres y seguras de sí mismas.

Una de las marcas más agresivas a la hora de mezclar sexo y publicidad es Dolce & Gabbana. Todavía humea la polémica desatada en febrero de 2007, cuando uno de sus anuncios fue tachado de “sexista” y de “incitar a la violencia de género” por el Instituto de la Mujer y diversas entidades feministas. En la polémica imágen, que fue retirada de todos los medios de comunicación españoles, aparecía una modelo ligera de ropa sometida por varios hombres.

La siguiente temporada, la firma italiana dio la vuelta a la tortilla y lanzó una campaña en la que sucedía todo lo contrario: las mujeres eran las que dominaban a los hombres. En este caso, no hubo ningún tipo de protesta. Ni muchísimo menos: no hacen falta sondeos para asegurar que la mayoría de los varones aceptarían sin rechistar los abusos sexuales de las deslumbrantes modelos que se asoman por este tipo de anuncios.

Fuente ADN.es
Opiniones (1)
20 de octubre de 2017 | 22:14
2
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20 de octubre de 2017 | 22:14
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  1. taradez
    1
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