La casa Halloween, en San Rafael

Si bien es una costumbre que se celebra en el centro y norte del continente, en los últimos años se ha ido extendiendo en diversos países que, como la Argentina, comienzan a ver esta fiesta con otros ojos.

En la calle Paunero, entre Espejo e Izuel, una casa muy pintoresca del barrio Olivos del Fundador, se distingue de las demás porque está ambientada para la ocasión, los niños del barrio dan vueltas por allí, algunos disfrazados, otros pintados todos salen a dar una vuelta por la zona, por un dulce o por un truco.

La casa es de Paola y Rodrigo, que durante muchos años vivieron en México, de hecho él es de allí. Paola explica que “es una tradición que se vive con mucho fervor al igual que el día siguiente, que es el día de los muertos”.

“En el barrio en el que yo vivía allá, las casas eran muy grandes y para halloween las decoraban completamente, y siempre pensábamos con Rodrigo, después que vinimos a la Argentina, que algún día íbamos a hacer esto, ambientar la casa para los niños más que nada, porque lo viven con ilusión y es muy lindo verlos felices” comentó. 

Teniendo claro que es una novedad si se quiere este festejo aquí en San Rafael, Paola explicó que “es una tradición que empiezo este año y que pienso seguir”.

En México, halloween se festeja con bailes, fiestas, todos se disfrazan, cantan, salen a pedir dulces. “El día de los muertos, la gente hace un altar y le ofrece a sus muertos las cosas que más les gustaban comidas, objetos, bebidas, el altar se hace en la casa, se decora con una flor típica mexicana ponen las fotos de sus muertos y les prenden una vela. Mucha gente hace este homenaje pero en el cementerio, pasan toda la noche allí, y la creencia dice que esperan que sus seres queridos esa noche los visiten. No le temen a la muerte, para ellos la muerte tiene otro significado” explicó.

Dulce o truco

El año pasado salimos y mucha gente no está preparada para recibirlos, y trataban de darles algo, para dejarlos contentos, este año hemos avisado en el barrio para que se preparen y cuando los chicos pasen les den su dulce.

                                                                     Los pequeños Zoe y Anuar, pioneros en pedir "dulce o truco"
Orígenes de esta fiesta

Los orígenes de la fiesta de Halloween se remontan a los antiguos celtas, cuando el 31 de octubre los espíritus de los muertos abandonaban los enterratorios para apoderarse de los cuerpos de los vivos y así resucitar. Ante esa amenaza los celtas vestían sus casas con objetos de desagradable apariencia, como huesos y calaveras, para ahuyentar a las ánimas.

Al conquistar los territorios celtas el imperio romano esas historias se fundieron con las festividades de Pomona (diosa romana de los árboles frutales) que se celebraban en la misma época y el resultante fue un sincretismo pagano-religioso que la Iglesia católica anuló y dio origen a la efemérides de Todos los Santos, con fecha el 1 de noviembre.

En Inglaterra este día se conoció como All Hallows' Day, según la traducción literal y se convirtió en una celebración muy popular por lo que la gente acostumbró a festejar también la noche anterior, o sea All Hallows' Eve (víspera de Todos los Santos). De allí surge la palabra halloween para indicar la víspera del Día de los Santos.

Este festejo fue introducido en Estados Unidos a mediados del siglo 19 por los inmigrantes europeos que luego por el desarrollo comercial, el cine y la globalización, se encargaron de difundir en muchos países occidentales.

En muchos países, los jóvenes también aprovechan la oportunidad para organizar fiestas de disfraces alusivas.

Costumbres de Halloween

Originalmente el Truco o trato (en inglés «Trick-or-treat») era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales.

Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente «truco o trato». La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que éste tuviera, pues de no pactar con este espíritu, él usaría sus poderes para hacer «truco», que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado con pestes o hasta quemar la propia vivienda.  Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro.

En la actualidad, los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase «truco o trato», «truco o dulce» o «travesura o dulce». Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato.

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19 de agosto de 2017 | 18:00
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