Estilo "dirty chic": un telón decadente que realza piezas de autor

Paredes con manchas de humedad, muebles desvencijados, texturas carcomidas por el paso del tiempo, superficies desgastadas alternando con los últimos gritos del diseño... así es el aire que sopla con fuerza. Es precisamente la imperfección lo que da valor a los nuevos entornos que se decoran con singulares piezas y muebles. Lo viejo es pretendido, y lejos de quedar obsoleto, imprime estilo.

El estilo de lo viejo

El encanto de la decadencia cobra fuerza en esta sala, donde lo viejo es pretendido y lejos de quedar obsoleto imprime estilo: la mezcla de colores casi borrados de las paredes, el gran aparador, desvencijado y con partes de pintura perdidas tiempo atrás, antiguas garrafas de vidrio grueso que actúan de jarrones... Acompañan una mesa de tablones desgastados por el uso de varias décadas con detalles de hierro oxidado, un ajedrez, las velas a medio consumir y, como contrapunto, la butaca antigua bien conservada.


Pasado vs. Presente

Cuando el pasado se encuentra con el presente y el dirty chic reina en el espacio, las paredes desconchadas y con manchas de humedad enmarcan piezas tan actuales como esta silla de plástico o el armario, revestido con un llamativo papel pintado. Completa la escena una alfombra oriental, y una camarera lacada, llena de pequeñas macetas con flores silvestres, jacintos blancos y hojas verdes que dan el toque fresco y natural.

Ladrillos de otro tiempo

El desgaste evidente de las paredes de ladrillo no se repara ni se pule ni se disimula... se destaca con una leve mano de pintura blanca que apenas llega a cubrir las junturas entre los bloques. En contraste, se opta por piezas de factura moderna como las mesitas de centro, un diseño en cerámica, las butacas o la lámpara de neón de pared.

Espacios industriales

Las grietas en el cemento y el acabado irregular reflejan el deterioro y el abandono, lejos de la pulcritud de las superficies pulidas que revestían hasta ahora los espacios industriales reconvertidos en viviendas. Es precisamente esta imperfección lo que da gran valor a los nuevos entornos dirty chic, que se decoran con piezas de autor y mobiliario singular, como el escritorio recuperado de vetrorresina lacada en negro y las butaquitas de estructura tubular, originales del año 61.


Mirá estos otros espacios decadentes de enigmática belleza que enmarcan sofisticadas piezas de anticuario y muebles recuperados:

Belleza decadente

Lámpara de pie en acero. Sillas thin en color haya y fresno, con almohadones. En la pared, lámparas con bombillas rotas. Estantería italiana años '60. Sobre ésta, coral de hierro, mantas de mohair, de cuadros, y marcos de madera; jarrón cabeza de león en cerámica, y libros. Candelabro.

Pasión vintage

Butaca giratoria años '60. Alfombra de vaca. Sujetapuertas de cuerda. Espejos de hierro: alto, mediano y bajo. Vela de cabeza de tigre. Sobre la mesita cromada, lámpara y libros. Mantas de mohair. Cabezas de marionetas chinas del siglo XV. Letras luminosas “R”. Lámparas.

La pátina del tiempo

Sillas industriales de laboratorio regulables, años '70. Conejos de cerámica. Sobre el mueble-contenedor de contrachapado, una lámpara cromada y un jarrón redondo. Jarrón alto, apoyado en el suelo. Pareja de cuadros pintados con técnica mixta. Lámpara árbol del café. Trípode con foco de teatro.

Opiniones (2)
23 de agosto de 2017 | 02:29
3
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23 de agosto de 2017 | 02:29
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  1. esos nombres en inglés me parecen lo más grasa del mundo
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  2. deja vu? jajaja
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