Dólar, ¿sobreactuación o preocupación real?

Parte de lo que en la actualidad ocurre no es más que el reflejo de esa particular visión "dolarizada" de los argentinos, digna de ser analizada en un consultorio psicológico más que en un comentario económico. Para mucha gente, se ha convertido en un particular nuevo entretenimiento conocer cuántas reservas perdió en un día el Banco Central para "planchar" el retrasado tipo de cambio.

La historia económica argentina está signada por el endémico flagelo de la inflación y una inexplicable obsesión por el dólar.
  
Parte de lo que en la actualidad ocurre no es más que el reflejo de esa particular visión "dolarizada" de los argentinos,  digna de ser analizada en un consultorio psicológico más que en un comentario económico.
  
Para mucha gente se ha convertido en un particular nuevo entretenimiento conocer cuántas reservas perdió en un día el Banco Central para "planchar" el retrasado tipo de cambio.
  
Ese es el mismo empeño que hace años se tenía por la evolución del riesgo país, por si se superaban los 10.000 puntos y si la Argentina estaba por delante o por detrás de Nigeria.
  
Esa mezcla rara de trauma con cierto interés en el conocimiento macroeconómico quedó reflejado en los últimos días en una batería de preguntas que después de mucho tiempo tomaron una inusual vigencia: ¿qué pasa con el dólar?, ¿a cuánto estará el dólar el año que viene?, ¿conviene comprar?
  
Cabe señalar que hace pocos meses, este mismo Banco Central tenía que comprar diariamente entre 100 y 200 millones de dólares para evitar una caída en el tipo de cambio que erosione la competitivdad externa argentina.
  
En rigor, los interrogantes tienen una razón de ser: el dólar tiene un atraso cambiario innegable; es la moneda en la que han ahorrado los argentinos que tienen limitadas estrategias de inversión y lo más preocupante es que los grandes jugadores del mercado salieron a comprar divisas.
  
¿Hay sobreactuación? Existe consenso entre los hombres que manejan las casas de cambio de la City que la compra de dólares por parte de pequeños ahorristas es la habitual para esta época del año
  
Y, por otra parte, el Central tiene que cubrir la falta de liquidación de divisas por parte de los exportadores, que ya vendieron gran parte de la cosecha y hasta el año que viene no volverán a entregar billetes.
  
Quienes compran dólares están haciendo "un mal negocio", soslayó el vicejefe del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, quien aseguró que "cualquier persona que invirtió en un plazo fijo en estos últimos años le ganó al dólar".
  
Los inversores reconocen que en los últimos nueve meses el rendimiento de los plazos fijos fue mayor al del dólar, pero también advierten que este tipo de colocaciones pierde en la carrera contra la inflación.
  
El dólar arrancó el año en 4 pesos y actualmente se lo compra a 4,26 pesos, lo que significó un rendimiento de poco más del 6 por ciento.
  
Quienes dejaron sus fondos en los bancos en un plazo fijo tuvieron una ganancia del 10 por ciento, lo que confirma que si bien la inversión es apenas mejor que la del dólar, representa una tasa negativa con relación a la inflación que las consultoras privadas estiman en una escala de entre 20 y 25 por ciento anual.
  
Pero, más allá de las controversias, lo cierto es que existe una gran parte de la población que cuenta con capacidad de ahorro y lo único que deben hacer es dirimir entre una u otra alternativa.

Altas tasas de interés.
  
Otro dato preocupante en los últimos días fue el recalentamiento en las tasas de interés, que comenzaron con un incremento en el call money (tasas interbancarias) y que luego se trasladaron al público.
  
Las estadísticas que a diario controla el Central confirmaron una suba en las tasas de los créditos de corto plazo: a principios de octubre estaban en el 13 por ciento y ahora treparon al 20 por ciento.
  
Con todo, el Central tiene que desembolsar diariamente entre 100 y 150 millones de dólares para cubrir la demanda impulsada principalmente por bancos, empresas y algunas multinacionales que están comprando divisas.
  
A juzgar por la batería de medidas tomadas por la autoridad monetaria, para el Gobierno es una inquietud adicional, inesperada, y que ha merecido su tratamiento en la Rosada, en una reunión, posterior a las elecciones, entre la presidenta Cristina Kirchner, el ministro Amado Boudou y Marcó del Pont.
  
En la semana posterior a las elecciones, el Gobierno obligó a las petroleras y las mineras a liquidar divisas en el mercado local, a las aseguradoras a que repatrien las inversiones que tienen fuera del país, pero antes ya se había decidido mandar al microcentro un ejército de inspectores para controlar a las agencias de cambio y dispersar a los "coleros" que compran dólares para otros y perciben alrededor de 100 pesos diarios.
  
Este tipo de controles, propio de otras épocas, no suelen tener el efecto esperado y, por el contrario, generan mas "ruido" en la plaza y terminan distorsionando el real problema: el retraso cambiario, las millonarias compras de empresas, bancos y grandes inversores y la "bicicleta" financiera.
  
La gente, el pequeño ahorrista, el público que a veces concurre a las casas de cambio se preocupa por el precio del dólar, consulta cuántas reservas pierde el Central, pero no compra y quienes sí lo hacen tienen otras motivaciones para hacerlo.
  
¿Hay razones para preocuparse? Por pagar deuda y por intervenir en el mercado, la entidad que preside Marcó del Pont perdió más de 4.500 millones de dólares de reservas (poco menos del 10 por ciento del total) y mensualmente salen del sistema alrededor de 3.000 millones de dólares. Conclusión: hay motivospara estar intranquilo.
  
"El problema es la inflación. Con una devaluación de entre 5 y 7 por ciento y el triple de inflación, esa distorsión genera un problema", analizó el ex candidato a vicepresidente y economista, Javier González Fraga.
  
Como si no bastaran los motivos de incertidumbre, la Argentina debe hacer frente en diciembre a un pago de 2.200 millones de dólares por un vencimiento del cupón atado a la evolución del producto bruto.
  
En todo este marco, el Gobierno ya piensa en el futuro cercano y sabe que pasado este temporal y la "minicorrida" cambiaria, deberá poner un techo a la inflación.
  
En este sentido, el objetivo de la Casa Rosada sería promover un techo salarial de aumento del 18 por ciento para evitar aumentos desmedidos, pese a que para las consultoras privadas la inflación supera holgadamente ese porcentaje.
  
Pero, para combatir el riesgo inflacionario no sólo son necesarias medidas oficiales, es menester un crecimiento de las inversiones y un aumento en la capacidad instalada de las empresas.
  
Frente a todo, el rotundo apoyo electoral que tuvo el domingo la presidenta Cristina Kirchner le otorga un aval para tomar medidas que disipen turbulencias inesperadas.
Opiniones (6)
18 de enero de 2018 | 01:08
7
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18 de enero de 2018 | 01:08
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  1. EL DOLAR SIGUE SUBIENDO HASTA LOS CUATRO CINCUENTA NO PARA Y SI NO ES MAS QUE NO LES SORPRENDA ESTO YO LO VEIA VENIR PERO LA GENTE ES TAN CIEGA QUE NO PIENSA Y SE CREE QUE ES POR TIRARLE TIERRA AL GOBIERNO PERO HOY QUERIA COMPRAR UNA NOTEBOOK Y NO HAY LA QUE YO QUERIA POR QUE LA EXPORTACION ESTA CERRADA QUERIA COMPRAR REPUESTO PARA UN TV Y TAMPOCO PARA EL COMBUSTIBLES LARGAS CLAS EN EL SUPER ACEITE AZUCAR TODO UNO POR CLIENTE ESO SI IMPUESTOS A LOS TRABAJADORES SI INSEGURIDAD AFANOS CASAS DESVALIJADAS SI LAMENTABLE.- ESTO ME PARECE QUE SE VIENE NEGRO EL PANOARMA ECONOMICO PARA EL CHICO EL GRANDE NUNCA VA A SUFRIR Y QUEDAN CUATRO AÑOS Y DESPUES QUIEN LEVANTA UN PAIS QUEBRADO, EL DOLAR NUNCA PIEDE VALOR.-
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  2. Hoy se me rompió el termo y fui a comprar uno nuevo a un hipermercado. El mismo que había comprado hace un año a $39 hoy vale $86 (es industria argentina). El primero que compré de ese buen modelo, hace dos o tres años, valía $19. Los termos brasileños estaban en el mismo precio que los argentinos y los asiáticos ya casi no entran al país y por lo tanto también los venden carísimos. No había ninguno de menos de $60, ni siquiera los mas económicos que tres años atrás valían $11. Lo que hace tres años valía 7 dólares hoy vale 20. Los precios de los productos industriales, incluso muchas veces los alimentos industrializados, ya son ridículamente mas baratos en cualquier otro lugar del mundo (salvo las pocas cosas que están subsidiadas). Ya lo hemos vivido, es de sentido común darse cuenta de que algo va a cambiar. Los grandes lo saben y se están cubriendo. El gobierno, como Cavallo, les vende dólares baratos para que conviertan y protejan sus inversiones mientras nos entretiene con quimeras. Igual que antes, al final, la fiesta la tendremos que pagar nosotros cuándo el país tenga pocas reservas y déficit en la balanza y tenga que ajustar devaluando el peso y nuestros sueldos (o sea sueldos iguales en pesos y termos a $129). No olvidemos que la mayor parte de las presuntas reservas de Argentina son bonos incobrables de su propia deuda. Las malas notician no deben estar muy lejos en el tiempo pero tampoco van a ser el fin del mundo.
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  3. Ahora los arbolitos van a estar de parabienes... La frase "Quienes compran dólares están haciendo "un mal negocio" me hace acordar a cuando alguien dijo: "El que apuesta al dólar, pierde"... aghhhh qué miedito!!!!!!!!!!!!!
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  4. Es hora que los privados hagan cosas. Es hora de ponerse a pensar y no esperar que el Estado piense por nosotros. Es hora de empezar a caminar por nuestra cuenta sin estar esperando tanta política estatal. ¿Qué importa más? ¿No es el momento justo para ponernos de acuerdo en una o dos cosas? Primero: Que tal si los trabajadores les bajamos línea a los gremialistas sobre que preferimos estabilidad y menor inflación a salarios tan altos. Podríamos los trabajadores proponerles a los gremialistas que negociemos un incremento del 10% en las remuneraciones de este año, PERO atado ello al reconocimiento de un piso de porcentaje en las ganancias a repartir entre los mismos trabajadores. Segundo: Los empresarios podrían asegurarse el valor de su capital de trabajo ofreciéndoles a los trabajadores mejores condiciones de trabajo, más capacitación, mayor compromiso social con las familias de los trabajadores, inversión en centros de salud que beneficien a sus trabajadores, subsidios en transporte de los hijos de sus trabajadores atados al rendimiento, capacitación y compromiso del trabajador con la empresa, etc.,etc.. ¿No es hora de ponernos a pensar en nosotros, entre nosotros y no esperar todo del Estado?
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  5. Más que Preocupación Real, debería ser Ocupación Real.
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  6. EL PEQUEÑO AHORRISTA QUE TIENE PARA COMPRAR DOLARES TAMBIEN ES UN CAGADOR DEL PAIS. NO TIENE NECESIDAD DE HACERLO Y LO HACE IGUAL LMENTABLEMENTE PARA TODOS. DE QUE CARAJO LE SIRVEN LOS DOLARES CON INFLACION ALTA . SALUDOS
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