Sabios, heroicos y difuntos: las formas más extrañas de morir

Un Papa fue asesinado por el esposo de su amante, Barbarroja murió ahogado por el peso de su armadura y un célebre cocinero se suicidó porque no pudo servir la cena del rey a tiempo. Aquí, una breve serie de muertes poco decorosas de destacados protagonistas de la historia.

Accidentes, suicidios y crímenes. Venganzas, borracheras, sexo prohibido. La especie humana es la única que muere y que sabe que va a morir. Lo que ignoramos es cómo o cuándo llegará el momento de dejar este mundo y vivimos como si no fuésemos a morir jamás.

Pero un día cualquiera, la muerte se presenta de manera súbita y nos vamos.  Célebres personajes de la historia han muerto de la manera más sorprendente. Un Papa fue asesinado por el esposo de su amante, Barbarroja murió ahogado por el peso de su armadura y un célebre cocinero se suicidó porque no pudo servir la cena del rey a tiempo.

Aquí, una breve serie de muertes poco decorosas de destacados protagonistas de la historia.

Morir de alegría. Sobre la muerte de Sófocles, el gran trágico griego y autor de Edipo rey hay tres versiones: la primera, que murió por quedarse sin aire al intentar recitar el verso más largo de su Antígona; que se ahogó con unas uvas; que murió de alegría al enterarse del éxito de su última obra. Fue en 406 y tenia 90 años.

El águila y la tortuga. Esquilo, considerado el fundador de la tragedia griega, murió en el año 458 a.C. Un oráculo le dijo que moriría aplastado por una casa, por lo que decidió vivir fuera de la ciudad. En un paseo por el campo, un águila dejó caer sobre él una tortuga de gran tamaño, confundiendo su cabeza calva con una piedra que rompiera el caparazón del animal y poder comer su carne. Falleció producto del golpe.

¿Todo fluye? Diógenes Laercio cuenta que Heráclito, uno de los grandes filósofos griegos, harto de los hombres se retiró al campo donde se alimentó de hierbas que lo enfermaron gravemente. Fue a la ciudad a consultar a los médicos, a quienes les preguntaba “si podrían de la lluvia hacer sequía”. Como no lo entendían, se enterró en estiércol de buey. Y murió. Tenía 60 años.

Sangre y más sangre. Atila fue el más poderoso caudillo de los hunos y uno de los más acérrimos enemigos del Imperio Romano. En 453 d.C., Atila se casó con una joven llamada Ildico y en su noche de bodas comió y bebió en exceso. Tanto, que su nariz empezó a sangrar pero estaba tan borracho que no se dio cuenta y se ahogó en su propia sangre. Fue encontrado muerto la mañana siguiente.

Un Papa in fraganti. El Papa Juan XII llevaba una vida disoluta. Murió en 964, según parece, asesinado por un marido que había sorprendido al Papa en el lecho de su mujer. Otra versión dice que murió de apoplejía en pleno acto sexual. 

El peso de las armas. Friedrich I Hohenstaufen, también conocido como Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, se ahogó en el río Saleph en Anatolia en junio de 1190, porque fue tirado de la silla por el caballo cuando estaba atravesando las aguas y que el peso de su armadura lo hundió.

Nadar en vino. El destino del duque de Clarence, George Plantagenet, fue un poco más dulce. Documentos del año 1478 declaran que conociendo su vicio por la bebida, para ejecutarlo, se lo ahogó en un barril con vino.

Un astrónomo educado. El danés Tycho Brahe es considerado uno de los padres de la astronomía moderna. En 1600 levantarse de la mesa antes de acabar de comer era considerado un insulto. Brahe, gran bebedor, tenía problemas de vejiga y durante un banquete empeoró las cosas bebiendo demasiado pero no se movió de su lugar: su vejiga explotó y agonizó durante 71 días.

Víctima de la praxis. Político, filósofo, escritor y científico, Francis Bacon fue una de las personas más influyentes del siglo XVI. Una tarde de 1625, ante una tormenta de nieve y pensó que ésta podría conservar bien la carne. Decidido a probarlo, compró un pollo, lo mató y se quedó fuera de la casa para ver cómo el pollo se congelaba. El pollo nunca se congeló pero Bacon sí: una pulmonía lo llevó a la muerte.

Un hombre de honor. El chef de Luís XIV, François Vatel, se suicidó en 1671 porque su orden de mariscos llegó demasiado tarde a la cocina y no pudo soportar la vergüenza de atrasarse con la cena. Su cuerpo fue descubierto por un ayudante que iba a avisarle la llegada de los insumos.

Dio la nota. Jean-Baptiste Lully dominó la vida musical en Francia en la época de Luis XIV. Murió por una gangrena en París, en 1687, a consecuencia de una herida que se hizo en el pie con su bastón de director de orquesta, una pesada barra de hierro que servía para llevar el
compás golpeando el suelo con ella.

Por glotón. El físico y filósofo francés Julien Offray de la Mettrie murió de una masiva indigestión. En 1751, después de una copiosa cena de la Mettrie devoró, completo, un gigantesco y exquisito postre de masa hojaldrada rellena de la carne picada de faisán con un núcleo de trufas negras.

Requetemuerto. El Príncipe de Wallachia (Rumania), Constantino Hangerli, vivió y padeció en carne propia el dolor del ensañamiento y el rencor. Fue arrestado en 1799 por un soldado otomano que lo estranguló, le disparó, lo apuñaló y para no tener dudas, finalmente, lo decapitó.

Tenía mucho frío. Joseph Fourier, cientítifico francés que desarrolló la Teoría Analítica del Calor y pionero en dar una explicación científica al efecto invernadero, era muy friolento y murió asfixiado, en 1830, debido a la mala combustión de su calefacción.

El sueño eterno. Pionero en el uso de la anestesia, Orace Wells se convirtió en adicto al cloroformo en el transcurso de sus experimentos. En 1848 fue arrestado por rociar dos prostitutas con acido sulfúrico. En una carta que escribió en prisión, culpó al cloroformo de todo y se suicidó anestesiándose con una dosis masiva de esta sustancia.

Malhumor. Jack Daniel, el fundador de la destilería que fabrica el famoso whisky que lleva su nombre, murió en 1911 de contaminación por bacterias en la sangre, seis años después de haberse lastimado un dedo del pie por patear su caja fuerte al olvidarse la combinación.

El sabor del ensañamiento. En 1916, el influyente monje ruso Grigori Rasputin, murió ahogado atrapado bajo hielo luego de haber sido envenenado, castrado y herido varias veces en la cabeza, los pulmones y el hígado.

Una víbora. El famoso espía y detective estadounidense Allan Pinkerton, murió al caerse en la vereda y morderse la lengua, lo que le ocasionó una gangrena y posteriormente la muerte.

El escape final. El ilusionista Harry Houdini murió en 1926 diez días después de que un estudiante lo retara a una pelea y le propinara contundentes golpes en el abdomen que le dañaron el apéndice. El mago aguantó la golpiza, los dolores y la fiebre crecientes y siguió trabajando. Murió de peritonitis.

Y punto. En 1941, el escritor norteamericano Sherwood Anderson, maestro del relato breve, se tragó el escarbadientes que sujetaba la aceituna de su martini en una fiesta.

Abajo el telón. Tennessee Williams, el célebre dramaturgo autor de Un tranvía llamado deseo, solo, en una habitación de hotel, se equivocó y en lugar de tomarse una pastilla se tragó la tapa del frasco que contenía el medicamento.

En vivo y en directo. La periodista estadounidense Christine Chubbuck se suicidó durante una transmisión en vivo el 15 de julio de 1974. Ocho minutos después de que comenzara su programa, sacó un revólver y se disparó en la cabeza.

Correcaminos. El maratonista Jim Flixx, iniciador de la locura por el footing en los años 70 en Estados Unidos, murió mientras corría a los 52 años de un ataque cardíaco: tenía el 99% de las arterias coronarias obstruidas.

El cazador cazado. Steve Hunter, conocido como el “cazador de cocodrilos”. Murió en 2006 tras ser picado en el corazón por una raya mientras filmaba escenas para su programa.

Fuentes: Historias de la historia, de Carlos Fisas; Los titanes de lo festivo y lo cómico. Antología; Los titanes de lo extravagante y raro. Antología.

Patricia Rodón

Opiniones (2)
10 de Diciembre de 2016|21:41
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10 de Diciembre de 2016|21:41
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  1. "La especie humana es la única que muere y que sabe que va a morir" ¿porqué esta afirmación? hay un montón de especies que lo saben y eligen dónde y cómo, además realmente poco sabemos de la conciencia real de muchas de las especies que conviven con el hombre
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  2. Siempre es un verdadero placer leer las notas de esta periodista.Ojalá y algún día le pueda hacer llegar mis felicitaciones a Patricia Rodón
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