Presos construyen juguetes didácticos para jardines maternales

Cinco internos de la cárcel trabajan para ayudar a los niños creando juguetes didácticos para los pequeños de los hogares y jardines carenciados. Ya entregaron juegos al hospital Noti, Schestakow y Cáritas. Forman parte de un taller solidario que los llena de satisfación.

La idea surgió en el 2007 y hasta la actualidad el taller se mantiene firmemente. Con un objetivo claro que es ayudar a los niños, cinco jóvenes que cumplen largas condenas en la cárcel local, realizan preciosos juguetes didácticos que luego son regalados a instituciones de nuestro medio.

“Queríamos ayudar a los demás y comenzamos con charlas a los chicos de los hogares. Ellos venían a la cárcel y les contábamos nuestra experiencia y porqué estábamos acá. De ese modo podían ver que hay cosas que no deben hacerse, eso sirvió de mucho pero queríamos más” dijo Marcelo, quien forma parte del proyecto desde el comienzo.

Cada martes la cita es imperdible. En una pequeña oficina que por unas horas se transforma en un taller de arte, cinco amigos y dos profesionales pasan largas horas creando y construyendo juegos didácticos para los niños que menos tienen. Ese día es muy especial y los internos esperan ansiosos que llegue la hora de ir al taller. “Nos sentimos re bien, está buenísimo venir acá, nos encanta hacer esto. Cuando entregan los juguetes y nos cuentan lo que dicen los chicos nos sentimos mucho mejor. Este es nuestro cable a tierra” contó Jonhatan, unos de los dibujantes del grupo.

 

Cada uno tiene un rol específico, Daniel y Jonhi son los encargados del diseño y los dibujos, Marcelo y Guillermo cortan prolijamente cada pieza de madera, Juan pinta las piezas y entre todos les dan el toque final a cada juguete.

“Yo me siento muy bien de estar acá. Esperamos cada martes y así ya llevo muchos años en este taller. Me siento bien… porque esto empezó viendo las necesidades de los chicos cuando les dábamos las charlas” aseguró Marcelo.

Asistidos por las profesionales Mariana Barroso (Trabajadora Social) y Belén Eraso (Psicóloga), los internos trabajan entusiasmados en la creación de fichas, cajas, cubos, percheros, tableros y cuadros. El ingenio lo agudizan al máximo ya que no cuentan con todo el material necesario. Reciclan pedazos de madera transformándolas en preciosas cajas para guardar juguetes y también se las rebuscan para que la pintura alcance para todos los juegos.

“Mi satisfacción es saber que muchos niños pueden tener estos juguetes. Hay otros talleres a los que podríamos ir pero yo me siento bien en este… en poco tiempo vamos a poner una fábrica de juguetes” bromeó Daniel.

En dos semanas donarán una importante cantidad de juegos al jardín Nuestra Señora de Fátima de la Isla del Río Diamante. Ya dejaron impecables las cajas, los percheros y rompecabezas; ahora resta darle el toque final a los juegos de encastre y a los rompecabezas que verdaderamente nada tiene que envidiarle a un objeto comprado en cualquier negocio.

Marcelo y Guillermo orgullosos nos contaron sobre las otras donaciones: “Hicimos muchos juguetes para el Notti, también para el Hospital Schestakow, para Cáritas y para los hogares de niños. A veces los chicos nos mandan una torta o un dibujito con sus manos para agradecernos” dijeron.

Los ojos les brillan de emoción a cada uno cuando hablan del proyecto. Esta tarea los hace sentir útiles y también les permite abrir el corazón y curar sus penas. Entre mate, maderas, pinturas y música de fondo los cinco integrantes del taller que ellos mismos denominaron “Un juguete para educar”, se reconfortan y se sienten reconocidos.

“Se da un ida y vuelta. Nosotros vamos y charlamos con las docentes para saber cuáles son las necesidades de la institución, en algunos casos ellas vienen acá y otras veces hasta los niños han asistido a ver cómo trabajan. Logramos que los niños sepan que desde la Cárcel pueden salir cosas muy lindas. Hemos tenido experiencias muy enriquecedoras” aseguró Mariana Barroso.

Con algo de timidez pero súper orgullosos de su tarea dialogaron amigablemente con Mediamza.com. La realidad de cada uno es muy dura, cumplen fuertes penas pero gracias a este taller pueden sobrellevar un poco mejor sus días dentro de la cárcel. Dos están terminando los estudios, otro ya es padre, y uno espera un bebé que nacerá en enero. Cada uno es consciente del por qué están allí, pero en este espacio se encontraron con lo mejor de sí y les permite sentirse útiles y solidarios.

“Estamos ayudando a los chicos que más necesitan. Me siento bien acá, cómodo” dijo Guillermo mientras retocaba un rompecabezas.

“Este espacio es muy bueno. Vivimos distintas situaciones en el penal, llegar aquí y estar con ellos es muy bueno para todos. Es lindísimo. Nos gustaría ampliar y que vengan más al taller y hacer más cosas. La idea es pasar a una oficina más amplia e incorporar más chicos porque muchos quieren sumarse al taller” contó Belén Eraso.

Además en los pabellones cada uno trabaja en lo que más le gusta para ganarse el sustento diario. De este grupo Guillermo, Marcelo y Juan hacen repisas, mesas ratonas y muebles en madera que venden a los familiares de otros internos. Jonhatan es peluquero y Daniel se dedica al arte gráfico haciendo dibujos de retratos que luego vende.

Se percibe en el aire del lugar calidez y amistad entre ellos. Sus caras demuestran que les gusta ayudar a  los demás y que este espacio que han sabido construir es mucho más que un simple taller de arte.

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19 de agosto de 2017 | 14:56
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