Ganadores y Perdedores en Mendoza

Como lo presentamos en cada elección, aquí te mostramos quiénes son, a nuestro criterio, los ganadores y perdedores que dejó el comicio 2011 en la provincia. Con Pérez como nuevo gobernador, los que ganaron junto con él y los que se fueron al descenso.

Los ganadores

Paco Pérez. El candidato peronista quiso ser “el candidato” y terminó siendo el Gobernador de Mendoza. Sorteó todos los escollos internos y consiguió los respaldos que le hacían falta para transformarse en el hombre del oficialismo. Lo hizo cuando ser oficialista en Mendoza era poco menos que una locura, con un gobierno provincial devaluado. Remontó la cuesta y, con la ayuda del cristinazo, lo logró.

Celso Jaque. El gobernador de la provincia superó la adversidad con la que su gobierno fue marcada y hoy se muestra como quien fue "a buscar a la casa" a quien será su sucesor, Francisco "Paco" Pérez. Como el Ave Fénix, el mandatario que no pudo, siquiera, ser candidato a diputado nacional, se coloca como el gran "decisor" del peronismo mendocino.


Miranda, Bermejo y Félix. Los tres líderes del peronismo municipal revalidaron con fuerza sus lugares. Las Heras decidió seguir “con Rubén”, como rezaba el eslogan y fue en un contexto complejo: con la astilla del mismo palo pinchándolo, como es el caso de Guillermo Amstutz. De los hermanos Bermejo no se habla porque parece natural su triunfo en Maipú. Pero Alejandro Bermejo convalidó con votos su lugar, luego de que su hermano, Adolfo, fuera vetado desde el centro del poder justicialista para pelear por la gobernación. Ganaron. Tienen su lugar. Algo similar pasó con Emir Félix en San Rafael que consiguió el voto popular para continuar en la intendencia “heredada” por su hermano, el diputado nacional Omar Chafí Félix. Se hicieron fuertes en su propio territorio y lo exhiben con orgullo.


Los intendentes que revalidaron su poder territorial. En esta lista hay que mencionar a Alejandro Abraham, Mario Abed, "Taca" Pinto, Roberto Righi y aquellos que están reteniendo sus comunas sin sorpresa. Aunque sí fue sorpresa el triunfo de Salgado en Santa Rosa, muy pero muy cuestionado. Son legítimos ganadores.


López Puelles. El director general de Escuelas, Carlos López Puelles le ganó a Omar de Marchi en Luján de Cuyo. Resultó una sorpresa: recién se suma a la política y ya es intendente. Le ganó al último demócrata que podía liderar a ese partido, el diputado nacional y ex intendente  Omar De Marchi.


Martín Aveiro. El secretario de Deportes de la provincia le arrebató el territorio al radical Eduardo Giner y se convirtió en otras de las sorpresas de la jornada electoral. Es el nuevo intendente de Tunuyán.


Cornejo. Quiso ser Gobernador y se bajó, dejándole el lugar a Iglesias. Decidió reincidir en su municipio hacia donde todo el peronismo apuntó sus cañones. El candidato oficialista Marcelo Costa, titular de la Osep, jugó con fuerza y con muchos recursos. Cornejo debió luchar contra el "cristinazo" y ganó. Queda como referente indiscutido de su partido.


Mansur. El rivadaviense Ricardo Mansur se hizo fuerte luego de bailar con la más fea. Es un caso similar al de Paco Pérez con el gobierno provincial: tuvo que remontar una situación de debilidad en la gestión comunal y volverse desde su cargo en el Congreso para luchar una vez por la intendencia. No le fue fácil, pero peleó hasta el final y lo consiguió, consagrándose como uno de los radicales que quedan en la superficie de un partido que recibió un fuerte cimbronazo. Hay que sumarle la retención del municipio por parte de “Taca” Pinto, en La Paz, de su mismo grupo político.


Mazzón. El gran operador del peronismo fue el constructor de la estrategia mendocina, una vez más. Juan Carlos Mazzón hizo y deshizo, puso y quitó. Se puede decir que hasta participó de las estrategias de otros partidos que le llevaron agua al molino del Frente para la Victoria.

 Ganó e hizo ganar a los suyos, con lo que se impone su figura de “gran decisor”.


Iglesias y su campaña por el corte. Perdió y es perdedor. Pero su campaña por el corte de boleta logró el acompañamiento de un alto porcentaje de la sociedad mendocina, ya que sacó una gran ventaja al candidato presidencial que llevaba pegado en su propia boleta. Llevó al radicalismo a uno de los mejores resultados provinciales del país.

Los perdedores

Roberto Iglesias. El ex gobernador Iglesias perdió las elecciones bebiendo de su propia medicina. Él mismo jugó del modo en que esta vez lo hizo Luis Rosales desde la plataforma del PD, impidiéndole el triunfo a su correligionario César Biffi, hace cuatro años. Hizo una gran apuesta y, si bien obtuvo un fuerte reconocimiento de parte de la sociedad, no le alcanzó su empecinamiento para ser elegido Gobernador. Jugó a ganar sí o sí. Quemó las naves. Sí o sí quiso ser el candidato, obligando al godoycruceño Alfredo Cornejo a salir de la disputa. Decidió todo en la campaña. Quedó fuera de juego.


Cristian Racconto. El vicegobernador es uno de los grandes perdedores. Todo lo hizo mal y, finalmente, sacará menos votos que la izquierda como candidato de un candidato  presidente al que le fue mejor que a él: Eduardo Duhalde. Le costará reinsertarse en la política luego de pelearse con todos.


César Biffi. El titular del radicalismo condujo la campaña de Iglesias y poca gente entendió que puedan caminar juntos personas que compitieron por el mismo cargo descarnadamente hace cuatro años. Evidentemente lo que hizo no le sirvió a Iglesias ni al radicalismo.

Guillermo Amstutz. El dirigente peronista que le disputó a Julio Cobos la gobernación terminó siendo el candidato del radicalismo para competir contra su ex amigo Rubén Miranda en Las Heras.

Jugó con varias boletas que llevaban su nombre, pero no lo eligió la cantidad de gente que necesitaba para transformarse una vez más en el líder lasherino. Perdió. Tendrá que reinventarse o quedarse afuera.


Luis Rosales. El más porteño de los mendocinos jugó en cancha ajena. Aceptó servir de cuña en la disputa entre Pérez e Iglesias y para ello llevó al descuartizado Partido Demócrata a abroquelarse con el PRO y el populismo autoritario puntano. No se entendió, pero sirvió para confundir. Perdió aunque no se sabe si en sus propias cuentas, en realidad, él se siente ganador. Un avión lo devolverá a Buenos Aires y será una página pequeña de la historia, sin más.

Carlos Aguinaga. De chasco en chasco, el referente demócrata que figuró como "jefe de campaña" sólo logró sobrevivir a la crisis interna de su partido. No hizo nada bien por Rosales ni se rescata nada de su "gestión". Perdió.


Eduardo Giner. El intendente de Tunuyán es otro de los radicales que pretendió liderar al radicalismo y hasta quiso terciar en la disputa por la gobernación. Perdió.


Guillermo Pereyra. El dirigente sindical de los empleados de comercio se quedó afuera de las listas, sin poder revalidar su cargo de diputado nacional. Jugó por fuera y no le alcanzó. Tiene poder y recursos, pero tendrá que remar para poder llegar a algún puerto dentro del peronismo triunfante.



Pampa Alvaro. En un caso similar al anterior, Jorge “Pampa” Alvaro jugó por fuera del PJ y ni siquiera llevó en su boleta al triunfador Paco Pérez. Es un perdedor por dentro y por fuera del partido, y no le sirvió, esta vez, haber sido el jefe de Néstor Kirchner en el estudiantado platense los años 70.


Ricardo Puga. Y Puga, en fin: fue el candidato del Interbloque que buscó revalidar un lugar en la política con apoyo mediático y poco eco en la gente. No le dieron bolilla en el peronismo y, entonces, no tuvo empacho en llevar en su boleta a Roberto Iglesias, aunque poco se aportaron mutuamente.

Fuente Mdzol

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18 de octubre de 2017 | 00:54
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