All Blacks vs. Francia, la gran final con historia

Mañana, a las 5, definirán el mundial, como lo hicieron en 1987

Que 20 años no son nada... que se lo cuenten a los neozelandeses. La ansiedad se palpa en cada esquina, en cada bar y en cada rincón de esta ciudad. Es que cuando mañana, desde las 5 de la Argentina, los 15 All Blacks ingresen en el Eden Park llevarán en la espalda la responsabilidad de acceder a lo que se les niega desde 1987: levantar la Copa Webb Ellis al grito de campeón. Enfrente estará para impedirlo su verdugo, Francia. La historia mundialista entre ambas naciones está igualada, pero Les Bleus se impuso en dos de las tres veces que se trató de un encuentro que decidía algo.

Entre las 60.000 almas que alentarán a los Hombres de Negro , muchas seguramente habrán estado presentes hace 24 años, cuando Nueva Zelanda ganó con claridad y de punta a punta el primer Mundial de rugby. El partido final concluyó con un inapelable 29-9 ante Francia; pero desde ese instante sublime, la gloria le fue esquiva a uno de los mejores seleccionados del mundo. Otra vez frente a su público tendrá la oportunidad de alcanzar el máximo galardón del mundo ovalado.

La revancha para los galos fue en 1999. Ante un equipo sólido y fuerte, liderado por Andrew Mehrtens, Jonah Lomu y Tana Umaga, Francia remontó un partido imposible. En el segundo tiempo, en Twickenham, perdía por 24 a 10, pero la puntería de Cristophe Lamaison los puso a tiro. Después pasó lo impensado. Haciendo lo que mejor sabe hacer -un juego desplegado, de fases y velocidad-, llegaron los tries de Christian Dominici, Richard Dourthe y Philippe Bernat-Salles. Así Les Bleus dio la gran sorpresa del Mundial al vencer a los All Blacks, grandes candidatos, por un inapelable 43 a 31.

El tercer encuentro en Copas del Mundo también quedaría en manos de los europeos. Fue en su Mundial , aunque el partido se jugó en el Millennium Stadium, de Cardiff. Se cruzaron por aquel triunfo de los Pumas sobre Les Bleus en la apertura que cambió las llaves. La Nueva Zelanda de Dan Carter y Richie McCaw era máxima favorita al título, tras haberse quedado con el Tres Naciones y haber vapuleado a Francia en dos tests. Los antecedentes enseñaban superioridad, le ofrecían un guiño cómplice... Pero sería justamente Francia quien le daría otro golpe a las ilusiones neozelandesas. Al igual que en 1999, Francia se fue al vestuario en el primer tiempo 13-3 abajo. El cambio de actitud en el segundo parcial fue total. Con renovados bríos, los franceses anotaron dos conquistas y vencieron en un dramático final por 20-18.

Hoy la historia se presenta de manera similar. El gran candidato es el local. A horas del choque nadie se permite en Nueva Zelanda pensar que eso no ocurrirá. El optimismo es absoluto. Las apuestas en las calles es sobre la diferencia de puntos que habrá. Ningún Kiwi pone en duda que el campeonato, esta vez sí, no quedará aquí. Pero el entusiasmo de los fanáticos en el país que respira rugby no enceguece a sus jugadores.

"Francia es un equipo peligroso. Ya dijeron que disfrutan de no ser los favoritos y creo que eso es lo que los hace ser más peligrosos. Aprendimos de los errores en los cuartos de final de 2007, ya vimos lo que pueden hacer", dijo el tercera línea neozelandés Jerome Kaino, nominado como mejor jugador del Mundial.

Su compañero, Cory Jane, también se refirió con respeto al rival de mañana: "Esto es rugby, cualquier equipo tiene una chance de ganar. Tenemos un objetivo desde el principio del Mundial, de que cada partido que juguemos sea mejor que el anterior, y pasará lo mismo esta semana. No vamos a salir relajados o escuchando lo que la gente dice, eso de que somos los favoritos, de que ellos no tienen posibilidades y que los pasaremos por encima".

Será el segundo compromiso entre All Blacks y Francia en este certamen. En la zona de clasificación, los de negro pulverizaron a sus rivales por 37-17. Aunque también se jugó en el Eden Park, será una ocasión especial: "Es uno de esos momentos de los que uno quiere participar", dijo William Servat.

El hooker galo también habló de lo que representa el partido: "No creo que sea algo diferente. A veces no te das cuenta de la importancia de estos partidos hasta que llegan. Estamos tratando de darnos cuenta de eso. Vamos a ser apasionados y cada uno de nosotros sabe lo que tiene que hacer. Recibo mensajes de texto todos los días de amigos y familiares, y la verdad que uno se da cuenta de la importancia del partido cuando escucha a sus amigos".

Está presentada la gran final. Por sus protagonistas y su historia, hay promesa de buen rugby.

 36 años y 262 días tendrá el segunda línea neozelandés Brad Thorn, al momento de comenzar la final, y se convertirá en el jugador de mayor edad en jugar una definición de la Copa del Mundo

CAMPEON EN 1987, PALPITA EL DESENLACE
Zinzan Brooke: "Es hora de hacer el trabajo"

AUCKLAND, Nueva Zelanda (De un enviado especial).- Se trata de un privilegiado. Es uno de los 30 que dio la vuelta olímpica, esa que quedó marcada a fuego en el corazón de este país y que buscará revivir, mañana, nuevamente en el Eden Park. Zinzan Brooke siente nostalgia por recordar el pasado de grandeza, pero se muestra esperanzado con el futuro inmediato del rugby de su país. En sus tiempos de jugador fue un aguerrido, versátil y hábil tercera línea. Por eso sus palabras toman especial valor en estas horas.

"Hay mucha expectativa y uno solo tiene que estar relajado. Toda la preparación está hecha, los entrenamientos salieron bien. Es hora de hacer el trabajo", dijo Brooke, que además de estar presente en el primer Mundial, en el que jugó en la victoria sobre la Argentina por 46-15, participó en cinco partidos en la Copa del Mundo de 1991 y cuatro del Mundial de 1995.

El ex octavo All Black analizó lo que será la final: "Los forwards lo van a dar todo en el partido. Los dos packs están muy igualados y es importante que jueguen con convicción y control. La pasión después se verá durante el partido".

Su último partido con la selección fue en 1997 frente a Inglaterra. Hoy, a los 46 años, se presenta como uno de los embajadores del rugby en su país: "Como Kiwi, estoy encantado y orgulloso de formar parte de este Mundial".

Amado y respetado por sus pares, cuando anunció su retiro, Brooke recibió de quien era su entrenador, John Hart, el último gran homenaje: "Nunca habrá otro jugador como él", dijo el coach. Hoy le toca ser parte desde otro lado, pero como sucedió hace 24 años, la huella del pasado se quiere hacer presente una vez más. Mañana, si sucede lo que un país entero espera que ocurra, será el momento para que Brooke y su generación pasen el testimonio de la gloria.
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22 de agosto de 2017 | 22:50
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