Genios científicos con dificultades para leer y escribir

Recientemente, la neurociencia parece estar hallando pistas sobre una posible relación entre la genialidad y la dislexia. Por ejemplo, genios de la ciencia como Thomas Edison, Leonardo da Vinci o Albert Einstein podrían haber padecido diferentes grados de esta alteración.

Leonardo Da Vinci, otro genio con
problemas de aprendizaje.

A través de la historia, hubo y siguen existiendo personas que se atrevieron y se atreven con su genialidad a cambiar el mundo.

Durante sus vidas, los genios han tratado de hacer realidad sus sueños sin hacer caso de las limitaciones o prohibiciones existentes, viendo siempre más allá que los demás e intentando superar todos los obstáculos.

La genialidad ha sido un tema que ha intrigado tanto a la medicina como a la Psicología. ¿Depende de una determinada constitución física, poseen una configuración orgánica diferente, es una condición adquirida o heredada? Estas son preguntas difíciles aún de contestar.

Por ejemplo, genios de la ciencia como Thomas Edison, Leonardo da Vinci o Albert Einstein podrían haber padecido diferentes grados de dislexia.

Edison, debido a ello (y también a su mala salud) ni siquiera pudo acudir a un colegio normal. Pero acabó convirtiéndose en un dechado de creatividad, ostentando el record de mayor número de patentes concedidas por la Oficina de Patentes de Estados Unidos

Leonardo da Vinci, polifacético donde los haya, ha dejado tras de sí unas notas manuscritas tan extravagantes que todo parece indicar que también sufría dislexia. Sus notas contenían muchos errores sintácticos y ortográficos, además de insólitos errores idiomáticos. Varios de sus biógrafos hacen mención de sus dificultades con la lengua y la capacidad lectora. De hecho, le propio Leonardo dejó escrito que uno de sus ideales en la vida era que alguien cercano pudiera leerle.

El neuropsiquiatra P. G. Aaron sostiene que los problemas de Leonardo con la lectura y la escritura eran producto de un poderoso “mecanismo compensatorio del hemisferio derecho”.

El cerebro de Einstein

¿Y Albert Einstein? Por de pronto, no habló hasta los tres años, y fue un mediocre en toda materia que exigiera la recuperación léxica, como los idiomas extranjeros. El propio Einstein admitía: "Mi principal defecto era una mala memoria, especialmente para las palabras y los textos".

Einstein fue el único genio cuyo cerebro se pudo estudiar después de su muerte y fueron neurocientíficos canadienses llevaron a cabo una autopsia del cerebro de Einstein, descubriendo una simetría entre los hemisferios en sus dilatados lóbulos parietales, en lugar del patrón más habitual de asimetría.

La diferencia que se observó fue una mayor densidad neuronal y el menor grosor de su corteza cerebral, lo que hace suponer a los científicos que esas características pueden otorgar una mayor velocidad en el procesamiento de la información y una mayor eficacia operativa.

Sin embargo, la densidad neuronal también es una característica que se observa en los cerebros de pacientes esquizofrénicos y en los deficientes mentales.

Por lo tanto, no se pueden correlacionar estas características como privativas o específicas de la genialidad, aunque desde la antigüedad muchos coincidan en afirmar que existe una relación entre la genialidad y la locura.

Todavía no están claras las relaciones entre dislexia y talento en determinadas áreas, mayormente científicas (diseño, reconocimiento de patrones, deducción, previsión de tendencias a través de grandes cantidades de datos), pero el neurólogo Al Galaburda sospecha que la creatividad y el pensamiento más heterodoxo se forman con más facilidad en esta clase de cerebros: "En un principio, los circuitos del hemisferio izquierdo que no se forman permiten que los circuitos del hemisferio derecho pueblen las sinapsis vacías. Más tarde, puesto que ellos no leen, se hacen mejores en otras cosas, en especial porque tienen una buena maquinaria para ello".

Por todo ello, los genios suelen tener dificultades de adaptación y también problemas de aprendizaje, pueden ser incomprendidos y hasta perseguidos.

Fuentes: xatakaciencia.com y filosofia.laguia2000.com

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