Misteriosa muerte de una mujer envenenada: no sería suicidio

Perla Lucía Flores desapareció de su domicilio el 25 de diciembre del año pasado y fue hallada muerta el 29, envenenada por un agroquímico.  Pese a que en un principio se manejó la hipótesis de suicidio, hoy -a dos meses del macabro hallazgo- esta hipótesis fue desmentida y, de acuerdo a los investigadores, su esposo está más comprometido.

El 25 de diciembre del 2007, Perla Lucía Flores (53) fue vista por última vez con vida. Sus familiares más cercanos compartieron la Nochebuena y los primeros minutos de Navidad con ella y su esposo, Julio Scipioni, en su casa del barrio Dalvian.

Cuatro día más tarde, el 29, la mujer fue encontrada muerta en una casa en construcción en ese mismo barrio, a cuatro cuadras de su domicilio, y las circunstancias en que fue hallada hicieron del episodio algo sospechoso desde el primer momento: la mujer se encontraba tendida sobre un predio baldío, a siete metros de la calzada y sobre una loma, por lo que si hubiese estado allí desde el momento en que desapareció, alguien la hubiese avistado con anterioridad. En tanto, la autopsia indicaba que Flores había muerto intoxicada por una dosis de agroquímicos que, en esa cantidad, le quitan la vida a un ser humano en un lapso de entre 30 y 45 minutos.

Si a eso se le suma que la ropa que llevaba la mujer –la misma que tenía el día de Navidad, de color blanco- estaba impecable, todo parece indicar que el cuerpo fue ubicado allí minutos antes de que sea hallado por un grupo de albañiles.

Hoy, a dos meses del macabro hallazgo, la causa recayó sobre el fiscal de Delitos Complejos, Eduardo Martearena y luego de la declaración del psicólogo de la mujer, trascendió que la mujer no tenía actitudes ni conductas suicidas e, incluso, tenía varios proyectos de vida para el 2008. De este modo, se da un importante avance en la causa en la que aún hay varios aspectos sin resolver y que, de acuerdo a los investigadores, comprometen aún más al viudo de la mujer.

Circunstancias

Durante las últimas horas del 24, Flores y su esposo recibieron en su casa a sus hermanos y las respectivas familias. La idea era, obviamente, comenzar la navidad en familia. Y allí estuvieron todos hasta las 5.30 del 25, cuando los últimos sobrinos abandonaron la casa del Dalvian.

Y desde ese momento todo es poco claro. Según denunció Scipioni, a las 6 llamó por primera vez a la casilla del guardia del barrio, reportando que se había levantado de la cama y no había encontrado a su esposa. A las 7 repite el llamado, y agrega que en la casa no faltaba nada de ropa de la mujer, ni dinero ni tarjetas de crédito. Asimismo indica que la puerta de la cocina se encuentra cerrada con llave, y que la han dejado puesta desde el lado de afuera, trabando e impidiendo que puedan salir.

De acuerdo a esa versión, todo parecía indicar que la mujer se había marchado de la casa o que, en todo caso, había desaparecido misteriosamente. Pero, sea como sea, de acuerdo al relato de Scipioni, nada tenía que ver él con su ausencia.

A las 10.30, el hombre se comunicó por teléfono con el hermano de Flores y, tras comunicarle que la mujer había “desaparecido”, le expresó que “había que pensar lo peor”, como anticipándose a un desenlace trágico. Y esto disgustó al hermano de Perla, y desde el principio le pareció sospechosa la actitud.

Cuando la familia efectuó la denuncia, la causa recayó sobre la fiscal Daniela Chaler. Y, dadas las pocas pruebas que existían y lo estancada que estaba la causa, fuentes policiales indicaron que le propusieron a la fiscal realizar un allanamiento en la casa del barrio Dalvian, pero Chaler no dio curso al pedido.

Así transcurrieron los días, hasta que la mujer fue hallada sin vida en esa casa en construcción. Como signos de violencia, solo presentaba un golpe en la mandíbula. Pero la autopsia determinó que había muerto envenenada, ya que había consumido una dosis de agroquímicos Tamix.

Ante este panorama, surgió la hipótesis de suicidio. Pero esta nunca fue tenida en cuenta por sus familiares, quienes conocían a la mujer a la perfección y sabían que nunca se le hubiese cruzado por la cabeza quitarse la vida.

Por eso fue que los familiares se encargaron de desmentir desde un principio esta versión, poniendo la lupa sobre Scipioni. E indicaron a los investigadores que en el último año Flores le manifestó en dos oportunidades al viudo el deseo de divorciarse, obteniendo en ambas oportunidades una respuesta negativa ante el pedido. Entonces, la relación entre Flores y Scipioni presentaba varias fisuras.

Confirmación

Ayer el psicólogo de la mujer se presentó ante el fiscal Martearena –quien tomó la causa hace unas semanas- y aportó algunos datos sobre la personalidad de la mujer.

Despejando cualquier posibilidad de que se trate de un suicidio, el especialista sostuvo que la mujer no era depresiva ni tenía actitudes melancólicas. Incluso, en algunas sesiones, habían hablado sobre los proyectos que la mujer encararía en el 2008.

Esto, entonces, complicaría más aún a Scipioni.

Más confusiones

Otro de los aspectos poco claros del episodio es la dosis que la mujer ingirió. Es que, de acuerdo a la autopsia, la cantidad de veneno consumido por la mujer le quita la vida en un lapso que va desde los 30 hasta los 45 minutos. Sin embargo, de acuerdo a los mismos resultados, la mujer murió el 26 por la noche, más cerca del 27.

Entonces, aún resta por determinar qué sucedió con la mujer entre el 25 a las 6 –cuando Scipioni reportó que se había ausentado de su domicilio- y ese mismo día a la noche, cuando murió, ya que el veneno surte su efecto en menos de una hora.
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