Grapa, chocolate y puros: un trío ideal

Comer, beber y fumar conforman una sagrada trilogía de formas que nuestra cultura ha desarrollado para disfrutar la química de lo nos puede entrar por la boca. En la nota, un resumen de esta deliciosa cata y la galería de fotos.

Bienvenida. Pablo Lauro, sommelier de Park Hyatt, fue el responsable de brindar una cálida bienvenida a todos los presentes. Luego de unas breves palabras anunció la presencia de Luis Manegini, quien llevó la batuta de la degustación.

Primer paso: grapa

“La idea es disfrutar de una trilogía maravillosa: la grapa, el chocolate y los puros. Son tres delicias, tres delicatessen que perfectamente pueden ensamblarse”, explicó Luis en su introito.

Con respecto a la grapa, el sommelier destacó que se trata de una gran bebida que no estamos acostumbrados a beber. Las pautas más importantes a tener en cuenta cuando vamos a catar esta bebida, son analizar que exista una verdadera limpidez a la vista –cuando está servida en la copa- y realizar la prueba del olfato a distancia.

“No se debe meter la nariz dentro de la copa, como se hace con el vino. El alcohol es muy fuerte y es necesaria la lejanía. Si debemos saborearla y pasear el líquido en nuestra boca, tal cual lo hacemos con el vino”, indicó el profesional.

¿El tip fundamental? “La grapa no debe quemar. Debe ser agradable, a pesar de que obviamente, mucho más fuerte que un vino. Generalmente estamos hablando de una bebida que tiene 40º de graduación alcohólica”.

“Estamos acostumbrados a maridar comidas solo con buenos vinos. Y hay que reconocer que en un almuerzo o cena, así como hay dos o tres tipos de comidas, también pueden utilizarse destilados para complementarlas”, opinó Mantegini. “Asimismo, la grapa es buena para ser utilizada en coctelería. Eso sí: debe ser de excelente calidad”.

Segundo paso: chocolate

“¿Una regla básica? Cuando la bebida y la comida son ambas fuertes, se pierde el sabor o el lucimiento. Siempre debe haber un protagonista y otro que acompaña”, dijo el sommelier al comenzar con la etapa del chocolate.

“La mejor manera de degustar el chocolate es dejar que un pequeño trozo se funda lentamente en la lengua. A menos de que se trate de una muestra de mala calidad, los degustadores no escupen el chocolate porque también extraen la información que produce al paladar: ¿Es grasiento o ceroso? ¿Es granuloso?”, siguió Luis.

“Lo primero que debemos atender es el crujido de la tableta. Debe ser un ruidito seco, y la estructura cristalina de la manteca de cacao es la responsable del mismo. Tiene que romperse limpiamente, sin hacerse añicos. Luego lo colocamos entre las manos y lo meneamos como a un dado, para que exhale su perfume”.

Las preguntas más importantes a resolver son: ¿Es grasiento o ceroso? ¿Es granuloso?

Es importante comprobar que no sea demasiado dulce, no tenga gusto a humo y el sabor dulce y el amargo están equilibrados. Por supuesto, el acabado debe ser agradable y persistente, como en el vino.

Tercer paso: puros

“Esta es una excelente oportunidad para conocer el ambiente de los puros, pues difícilmente se encuentra la chance de encender, en una ocasión, varios tipos para comparar, como quizás se hace con varias copas de vinos diferentes”, comentó Mantegini.

“Desde que se enciende y comienza a tomar temperatura, el puro despide aromas y sabores incomparables. Cabe destacar que el cigarro envejece y mejora con el tiempo. El mejor es aquel que, debidamente conservando, alcanza una edad de ocho años”.
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