Napoleón puso de moda los soldaditos de plomo

Napoleón Bonaparte fue uno de los primeros coleccionistas de soldaditos de plomo, que comenzaron a fabricarse, precisamente, durante la Revolución Francesa y entretuvieron al hijo del emperador, propietario de algunas de las primeras miniaturas de la historia.

Dos de los soldaditos con los que jugaba Napoleón II han acabado enrolados en los ejércitos que Alejandro Noguera custodia en el museo L'Iber de Valencia, el más importante del país en este tipo de coleccionismo.

Estos dos ejemplares de Lucotte, el primer fabricante de soldaditos de plomo en tres dimensiones, fueron hallados sobre una manta en el "Mercado de las pulgas" de París por Noguera y su padre, grandes aficionados ambos a estas miniaturas.

En la base de las figuritas, el grabado de una "abejita" -insecto que preside el emblema imperial de Napoleón- delató el origen de los juguetes que, como conocerían después, pertenecieron a Napoleón II, el hijo del emperador francés.

"Las compramos a un precio muy inferior al que de verdad tienen porque el vendedor no sabía lo que estaba vendiendo", reconoce Noguera, quien cifra en más de 20.000 euros el precio que estas miniaturas podrían adquirir en el mercado.


El gobernante y militar francés fue uno de los primeros aficionados a estas miniaturas, de color y tamaños diferentes que continúan fabricándose hoy, con motivos actuales o históricos, destinadas a un circuito "muy restringido".

"El coleccionismo de soldaditos de plomo no existía. Al regalarle estas figuritas a su hijo, Napoleón lo puso de moda entre los soldados del ejército", explica Noguera.

Procedentes de rastros o casas de subastas como Sotheby's, muchísimos soldaditos de plomo -1,2 millones- han acabado en los fondos de L'Iber, un museo privado que acumula el mayor número de miniaturas en España.

Con motivo del Bicentenario de la Constitución Española de 1812, el museo exhibe una muestra monográfica sobre "Las batallas de Napoleón".

Los 5.817 soldaditos alistados en estas contiendas se reparten en tres grandes maquetas que escenifican las batallas del emperador francés: la batalla de Austerlitz, la más grande, y las dedicadas a la retirada de Rusia y a la derrota de Waterloo.

Aunque las piezas expuestas se han fabricado entre 1811 y 2008, se han utilizado para representar escenas históricas ocurridas entre 1799 y 1815.

Tanto en los enfrentamientos entre ejércitos como en las escenas cotidianas de los soldados se ha respetado "el rigor histórico", subraya Noguera, celoso de una de las principales reliquias de la exposición: la firma de Napoleón.

La mayor parte de las miniaturas procede de la colección permanente del museo, que por primera vez exhibe piezas de coleccionistas privados que han aportado desde soldaditos de plomo -algunos de ellos, los más antiguos, en dos dimensiones- a uniformes y objetos de la vida cotidiana.

En homenaje a "La Pepa", como se conoce a la Constitución de Cádiz de 1812, este museo valenciano también ha organizado un programa paralelo con conferencias, cine-club, talleres infantiles de creación de soldaditos, recreaciones históricas con uniformes de la época e incluso un viaje cultural para conocer la Francia de Napoleón.

Fuente: Desirée García / EFE

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