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El "Winning Eleven", el juego de fútbol que es una adicción mundial

Jóvenes y adultos son capaces de pasar hasta diez horas frente a una pantalla de TV jugando al juego dedicado al deporte más popular del mundo. El más jugado es el de la PlayStation. Mirá el video del juego.

Por su culpa, Hugo es capaz de no levantarse para ir al baño durante largas horas. Con ella Federico cumple sus sueños de ser "futbolista y entrenador". Su amor le costó a Nicanor un año de carrera universitaria. Y Diego, con ella, siente "adrenalina pura". ¿Una nueva droga que contagia a los jóvenes? No, se trata del videojuego de fútbol por excelencia. El entretenimiento virtual que atrapa a gente de diferentes edades: el Winning Eleven.
Quienes pasan horas con él se reconocen adictos, hablan de gráficos con definición perfecta, incomparable movilidad de los jugadores, capacidad de no repetir nunca una jugada, y hasta infinitas opciones de "jugabilidad" acordes a las características propias del futbolista que se usa.

Sin dudas el “simulador de fútbol”, como lo llaman los fanáticos (ver aparte), se ha transformado en la nueva adicción de los argentinos.

Son muchas las personas que pasan horas frente a la pantalla de la computadora o de la televisión (con la Playstation) y se llegan a fanatizar con el Winning Eleven. El efecto es tan visible que hasta en las críticas que realizan los especialistas se lo califica como “adictivo”.

En este contexto, sin dudas el “simulador de fútbol”, como lo llaman los fanáticos (ver aparte; "El simulador de fútbol, en palabras de los fanáticos"), se transformó en la nueva adicción de los argentinos que, como buenos amantes del fútbol, buscan hacer goles con Samuel Eto´o, realizar grandes jugadas individuales con Lionel Messi, manejar la pelota con Ronaldinho, patear tiros libres con David Beckham o defender con Charles Puyol. Todo con un nivel de realismo único.

En este sentido la psicóloga especialista en adicciones Débora Blanca explica a : “Hay objetos que pueden generar una adicción, entre ellos los videojuegos. La falta de modelos sociales hace que algunos objetos de consumo llenen ciertos vacíos y agujeros subjetivos”.

“El placer que siente una persona después de 7 u 8 horas encerrado con un juego de fútbol tiene que ver con refugiarse para no enfrentarse a otra serie de cosas. Cuando un chico pasa muchas horas jugando se da un proceso que se acerca más al onanismo que al hedonismo, y se puede suponer que le es más tolerable vincularse con la máquina que con el otro”, dice la psicóloga consultada.

"Cuando un chico pasa muchas horas jugando se da un proceso que se acerca más al onanismo que al hedonismo".    

“Lo que se manifiesta son las dificultades para vincularse con los otros, para sentir curiosidad y placer por otras actividades”, opina Blanca. 

“Además tiene que ver con encontrar algo que sostenga emocionalmente a la persona, una escena donde algo se satisface. Existe cierto desafío en ganar que engaña, que es una ficción. Es decir, resulta más fácil, por ejemplo, competir en el juego de fútbol que enfrentarse a un examen. En este sentido, lo virtual triunfa sobre lo real”, cuenta la psicóloga, directora de Entrelazar, una entidad dedicada al tratamiento de pacientes con adicción al juego.

Los famosos también son adictos… al juego de fútbol.

Claro que el fanatismo por el Winning Eleven no escapa a los famosos. Es así como, entre partido y partido de algún torneo de ATP, el tenista Rafael Nadal se toma unas cuantas horas en su cuarto de hotel para enfrentar a su compatriota Carlos Moya.

También, en nuestro país, se sabe que el gran campeón de los torneos de fútbol en Play Station 2 en la selección argentina es Lionel Messi. A tal punto que en la última Copa América, la “pulga” elegía el Barcelona (club donde juega) y llegaba a gritar sus propios goles contra sus compañeros de equipo.

Jugar, jugar y jugar… ¿hasta cuánto es normal?

El problema se presenta cuando las horas pasan y se sigue jugando sin control. Esto trae aparejado una serie de consecuencias para la persona en cuestión. 

"Se produce una pérdida de la realidad, del tiempo, del placer que antes sentía por otras actividades".    “Se produce una pérdida de la realidad, del tiempo, del placer que antes sentía por otras actividades, del interés, del movimiento corporal (horas y horas sentado) y de la relación con los otros (produciéndose progresivamente un mayor aislamiento y retraimiento)", apunta la psicóloga.

“Si tomamos el modelo de la hipnosis, en la adicción se produce un efecto hipnótico, el sujeto termina siendo sujetado por el objeto. Ahora bien, el hipnotizado "acepta" las reglas del juego, ¿y el adicto, a qué reglas de juego se somete? El adicto queda atrapado en esa escena en la que es jugador y juguete al mismo tiempo", dice Blanca.

Y agrega, a modo de conclusión: “En definitiva, en estos objetos de consumo hay una búsqueda de reparación de algún vacío que, en realidad, nunca se logra. El que juega lo hace con la fantasía de reparar simbólicamente algo que perdió, pero se está buscando algo imposible”.

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Opiniones (1)
2 de Diciembre de 2016|21:41
2
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2 de Diciembre de 2016|21:41
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  1. aguante el winning eleven. culpa de él ya me pelee con mi mujer, con mi familia y descubrí el placer único de usar pañalines para no levantarme al baño
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