San Rafael: jornaleros, viñateros y bodegueros

Ayer por la noche, en el Aula Magna de la Facultad de la UNCuyo, presentó su tercer libro la Profesora María Elena Izuel. Un libro de 500 páginas, que cuenta la historia de las bodegas de esta tierra.

La Profesora María Elena Izuel, ayer presentó su libro “San Rafael: jornaleros, viñateros y bodegueros”, un libro que como ella misma dice "es una ilusión hecha realidad, porque cuando se concreta la impresión y uno tiene el libro en la mano, un escritor cumple su sueño. Un libro con una calidad de impresión en el que podrán además ver fotografías ya que nadie podía quedar afuera".

Fueron casi tres años de investigación, según ella misma explica, tuvo que cerrar el libro, porque 500 páginas son suficientes, pero así como al comienzo le costó encontrar información, cuando la gente empezó a tener idea del libro el material sobraba. La historia data desde la primera Bodega que fue la de Iselín hasta el año 1936 aproximadamente y dependiendo la historia de cada una de ellas.

Motivada por una idea que surgió de la Cámara de Comercio que querían tener un relevamiento de las bodegas y a través de un pedido que ellos le realizan a la UNCuyo, es que surge el nombre de María Elena Izuel como la persona indicada para hacer la investigación de la historia de las bodegas.

"Me entusiasmé", dice con una amplia sonrisa, "yo siempre he estado  investigando en referencia al Fuerte y los primeros tiempos de la historia de San Rafael pero después dije estos también son pioneros, son los pioneros del vino, asi que me animé y no me arrepiento, porque cuando escuchaba una historia y otra historia me sentía muy bien, eran tan hermosas que realmente se puede hacer una novela con los recuerdos de cada familia".


Cada detalle que la escritora se acuerda deja entrever algo de lo que podremos leer en el libro, explicó que "todo el que llegó a estas tierras venía a trabajar, salvo algunos inmigrantes que venían con dinero para invertir, sino la gente venía a ocuparse como jornaleros. Trabajaban incansablemente, toda la familia porque no solamente trabajaba el padre, sino la mujer y los hijos, una vez que conseguían juntar el dinero, éste se ocupaba para comprar unas hectáreas de tierra y las pagaban de a poco y cuando tenían una superficie de tierra considerable plantaban viñedos  porque sus patrones les daban las estacas". 

"Se sucedieron diferentes épocas, en una había muchas uvas criolla, en otras el gobierno no cobraba impuestos si las uvas eran finas, es decir que se quería mejorar la calidad del producto y fueron haciéndose, una vez que tenían la cosecha hacían los vinos, un vino que en principio fue patero".

Cambio de historia

De la charla con María Elena surgen anécdotas: "muchas familias no sabían que sus antepasados habían tenido bodegas y cuando yo los visitaba y les decía que averiguaran y buscaran porque sus familiares habían  sido propietarios de bodegas, al principio lo negaban, pero con el correr de los días, me confirmaban los datos que había recopilado. Aunque lamento el que así como pude recuperar la información de muchas de las antiguas bodegas otras tantas quedaran en el olvido, porque fueron desapareciendo, y no hay documentación ni familias que puedan brindar datos y entonces reflexionó, no nos queda ni el recuerdo".

La historia del vino desde 1895

"La primera bodega fue la de Iselín, en 1895 cuando se realiza el primer censo económico del país habían dos bodegas declaradas en San Rafael", explica la autora, pero dice "yo creo que habían muchas de los italianos con el vino patero, pero dos que se pudieron declarar. Diez años después ya hay 35 bodegas. Vale destacar que en un libro realizado en 1910 por el Centenario de la Revolución de Mayo, se  dice que en San Rafael hay 200 bodegas y por más que he sumado y he tratado de encontrar no llego a 200 bodegas ni a 100", destacó.

"Cierto es que a partir de 1903 con la llegada del tren, dice un historiador, las bodegas crecen como hongos, toda la gente quería tener bodegas, un poco impulsados por los bancos que les daban créditos a todos estos trabajadores para que compren maquinaria que era muy cara, no cualquiera podía comprar esa maquinaria".

" Iselín por ejemplo, las trae de Francia, pero en 1914 con la guerra se acaba la venta, se termina también la venta de maquinaria  y al no tener dinero, porque los bancos no esperaban, los trabajadores pierden sus bodegas". " Fue una época difícil  -explica la escritora -, no había plata, el vino no valía nada, y en el año 1936 con la junta reguladora, la única solución que se encontraba era tirar el vino derramarlo en las acequias, y arrancar las parras".

Dos libros en marcha

Si bien por estos días no ha podido escribir, por los nervios de esta presentación, María Elena sigue trabajando y ha comenzado dos libros, uno es la segunda parte del libro del Fuerte San Rafael  del Diamante," porque tenemos que saber", destaca, "qué es lo que pasó con el Fuerte después del primero y hasta llegar a las ruinas de hoy".

Y por otro lado está escribiendo una novela que es  "sobre la Cacica María Josefa Roco, porque históricamente hay muy poco de ella,  no hay ni cinco páginas y entonces voy a dejar volar mi espíritu literario y voy a escribir una novela sobre ella".

Opiniones (0)
19 de octubre de 2017 | 03:30
1
ERROR
19 de octubre de 2017 | 03:30
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
    En Imágenes
    Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
    17 de Octubre de 2017
    "Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México
    La última fecha de eliminatorias Rusia 2018 en imágenes
    11 de Octubre de 2017
    La última fecha de eliminatorias Rusia 2018 en imágenes