Un siglo y una década: festejo y comportamientos insólitos

La bodega Luigi Bosca cumplió 110 años en manos de la familia Arizu, que ya va por la cuarta generación de vitivinicultores. Hubo un almuerzo de festejo y los periodistas dieron la nota. ¿Algunos se pasaron de copas? ¿Quién fue el metiche del día? ¿Y la que desapareció entre las viñas? Todo esto y mucho más, en esta nota de Sociales.

“Hemos querido festejar los 110 años de la empresa con aquellos que siempre nos han apoyado. Nos encanta contarles que tenemos muchísimos proyectos y que, seguramente, cumpliremos 110 años más”, fueron las palabras de bienvenida de Roberto Arizu a los invitados especiales.

“Para esta celebración, degustaremos diferentes exquisiteces maridadas con el espumante Boheme, chardonnay de la línea Finca Los Nobles, y finalmente el vino insignia de la empresa: Ícono, un blend de Cabernet Sauvignon y Malbec", explicó Arizu.

Al momento de la despedida, todos brindaron con el delicioso Luigi Bosca Prestige Rosé.

MDZ presente. La sección Dinero de MDZ, a cargo de Federico Manrique, elaboró una interesante cobertura. Si querés, además, leer la entrevista exclusiva a Roberto Arizu, hacé clic aquí.

Elegante menú. De la mano de Gourmarg y Jesús Cahiza, sabrosos canapés de puerro y salmón ahumado, ceviche de camarones y conejo confit con peras al malbec fueron el punto de partida de un destacado devenir de manjares.

Luego llegaron las empanadas de entraña con carne cortada a cuchillo, los langostinos apanados en coco y un maravilloso rissoto de mar.

Para el postre, minitortas y petit fours acompañaron el café.
 
Periodistas que dieron la nota. El almuerzo fue súper divertido, y la mayoría de los momentos insólitos fueron protagonizados por colegas de la comunicación.

Beodas. Fue difícil resistirse a los deliciosos elixires que se sirvieron a lo largo de la jornada.

A dos o tres bellas periodistas se las vio alegres por demás, parlanchinas y muy dicharacheras, producto de la bebida de Baco.

Promediando el almuerzo, el sueño comenzó a aparecer, y más de una decidió no volver al trabajo y cambiarlo por una siesta reparadora.

Vergüenza ajena. Un momento bizarro vivió un periodista que estaba entrevistando a Roberto Arizu.

En plena nota –grabador en mano-, y hablando de temas económicos e históricos relacionados con la bodega, un ególatra colega interrumpió la misma como si nada, arruinando el audio.

“Noto que este vino que estoy tomando tiene una aguja… Algo diferente… ¿No será el anhídrido en el vino blanco?”, le lanzó al entrevistado.

Por supuesto, Arizu hizo caso omiso y, elegantemente, continuó con la entrevista original. “Este tipo ya directamente está fuera de la realidad. Creo que hasta su vecina se dio cuenta”, comentó otro periodista.

En las viñas, como Silvina. Muy comentada fue la desaparición, durante media hora, de una comunicadora junto a uno de los empresarios de la bodega.

Parece que la joven eligió el marco natural de los viñedos para elaborar su nota: “raptó” a uno de los anfitriones y volvió con un look acalorado, entre agitada y transpirada.

“¡Había mucho sol, che! Y nos apartamos para que el audio se grabe sin ruidos”, aclaró la periodista. “¿No habrá querido emular a Silvina Luna?”, preguntó un pícaro fotógrafo. 

Federico Croce en Twitter: @FedericoCroce
 
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