Cuestión de rating: la televisión nacional necesita escándalos para no caer

Cada vez más osados, los cinco canales de aire no logran frenar el descenso del encendido y la migración hacia el cable e Internet.

Cubiertos de resabios de vino tinto, los pechos operados de Cinthia Fernández se bamboleaban cada vez menos. El número de strip dance finalizaba cuando, de repente, el nudo de su malla se desató –es decir, lo desató ella–, y se desató lo que todos sabemos: un replay constante del mismo desnudo, del mismo pubis multiplicado y de cómo Marcelo Tinelli se plantaba delante de las cámaras, tapaba a la bailarina que no estaba demasiado interesada en cubrirse, y de cuando en cuando relojeaba por sobre el hombro como si la curiosidad fuese más fuerte que él o para dejarle en claro al espectador que él quería ver. YouTube, Facebook y Twitter se hicieron eco, hasta el punto que se convirtió en el tema del momento.
 
En el medio, claro, el debate sobre si estaba bien o no mostrar lo que había mostrado la diminuta Cinthia. En el medio, además, el sumario que abrió la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) –ex Comfer, futuro vaya uno a saber qué– que implicaría una multa que podría ser multimillonaria –esas mismas multas que no suelen pagarse en efectivo sino en segundos de publicidad.
 
Por si fuera poco, el debate sobre si fue un accidente o no, como si no se hubiera tratado eventualmente de un hecho fortuito propio de quienes acostumbran a bailar al borde del abismo y de vez en cuando se caen –no en sentido nietszcheano, claro, porque cuando caen a ese abismo, ese abismo difícilmente desee mirarlos. Incluso la posibilidad de que el desnudo hubiese sido adrede para aumentar las ventas de famosa revista masculina, ya que la modelo de rigor cobraría porcentaje de regalías a modo de bonus

Y, como no podía faltar, la famosa frase de “hacen cualquier cosa por rating”.
 
Sin embargo, si de esa lógica se hubiera tratado, lo cierto es que el desnudo total de Cinthia Fernández significó 27,8 puntos de rating. Lo más visto de la jornada por muchos cuerpos –valga la comparación– de ventaja, pero bastante lejanos de los 32,3 puntos que había hecho Silvina Escudero en el strip dance el 25 de ocubre –sí, el mismo mes– del año pasado cuando su partenaire de danza le lamió los pechos delante de la cámara y hubo movimientos pélvicos en estilo porno soft, y aún más lejanos de los 35,7 puntos –siempre, según Ibope– que logró Nazarena Vélez cuando el 29 de mayo del 2007, en pleno baile del caño, mostró sus pechos sin cubrirse los pezones. Desde entonces, lo que se muestra fue creciendo, el recurso se hizo necesariamente más osado, pero la audiencia fue abandonando el envío. De hecho, tal como puede verse en la infografía, las mediciones mensuales de ShowMatch en este año fueron siempre, con la excepción del mes del debut, inferiores a las de 2010 –que, hay que reconocer, había sido un gran año.
 
Esto no debe ser interpretado como un “agotamiento del modelo” –por utilizar una frase de moda–, ya que según pasan los años ShowMatch continúa liderando audiencias, cada vez con mayor comodidad. Es decir: Marcelo Tinelli sigue siendo el rey, y lo más probable es que lo siga siendo.
 
Lo que dejó a la vista el pubis de Cinthia Fernández y el resultante escándalo es que los escándalos siguen rindiendo, pero en una televisión abierta que cada vez rinde menos. Una televisión, por así decirlo, que se derrumba sin prisa pero sin pausa.
 
La caída. Hay una escena memorable en el film Der Üntergang, de Oliver Hirschbiegel. Allí, un Adolf Hitler interpretado por Bruno Ganz le explica a sus lugartenientes todo lo que hará su ejército para salvarse de la derrota. Plantea estrategias, movimientos, escaramuzas, hasta que sus ayudantes, con voz temblorosa, le informan los datos de la realidad. Y, claro, el hombre que creía que iba a dominar el mundo no lo puede creer.
 
Algo similar puede plantearse con respecto a la televisión. Los datos indican la caída, aunque esos valores intenten mantenerse debajo de la alfombra. Sumando el rating promedio de los cinco canales de aire en el mes de septiembre, la cifra habla de 33,6 puntos. Para el mismo período, el año pasado la cifra era de 35,9 puntos. En el 2007, 37,3 puntos. Más allá de la frialdad de los números, lo que estos valores están indicando es que casi 400 mil personas que durante el mes de septiembre se sentaban delante del televisor para ver canales de aire ya no lo hacen. Y eso sólo en dos años.
 
Si el primer fantasma de la televisión fue el surgimiento del cable, lanzándole una estocada que la hirió al punto que le resultó imposible volver a soñar con las cifras de audiencia que hacía el mismo medio en los 70 o 60, la lanza de Internet y la posibilidad de que los usuarios descarguen lo que deseen y lo vean en el momento que les plazca parece haber hecho irreversible la tendencia. Un buen ejemplo es el escandalete del pubis de Fernández. En YouTube tuvo más de dos millones de reproducciones, lo cual es superior al rating de todos los programas de aire que se dedicaron a repetirlo.
 
Pero hay más ejemplos de la caída constante. En septiembre, Este es el show promedió 9,1 puntos según Ibope, mientras que el mismo mes de 2010 había promediado 10,8. De un año para otro, por la pantalla de América RSM bajó de 7,1 a 3,6, mientras que el noticiero de la tarde hizo idéntico recorrido pero de 7,1 a 6,2. Por el lado de Canal 9, el envío de Viviana Canosa el año pasado rondaba, en septiembre, los 7,4 puntos, mientras que este año en el mismo mes danzó alrededor de los 6,6; Beto Casella bajó de 7,6 a 6,9. En Telefe, La favorita promedió en las tardes de septiembre de 2009 9,5 puntos, mientras que en la misma franja hoy Passione anda por los 4,7. En esos dos años, el noticiero del mediodía de Telefe bajó de 8,3 a 6,8, aunque las cuestiones en las noticias tampoco van mucho mejor en la competencia: Telenoche hacía 13,8 puntos hace dos años, mientras que el último mes promedió 11,5. En el caso de El Trece, las ficciones de Pol-ka en la franja de las 21 rinden cada vez menos: Valientes hacía 29,8, Malparida pasó a 22 y Los únicos anda por los 20,4.
 
En medio de la debacle, hay quienes se mantienen: Intrusos por América –con altibajos–, el noticiero vespertino de Canal 9 o En síntesis por El Trece. Y los hay incluso que crecen: Duro de domar promedió en septiembre de 2010 unos 1,7 puntos y el mes pasado hizo 4,5; en el mimo espacio horario, El Elegido promedió 12,3 puntos mientras doce meses antes Caín & Abel hacía 9,8 –aunque es justo reconocer que esta tira fue un fracaso tan estrepitoso como inesperado.
 
Y la sorpresa la brinda la TV Pública. Si bien es cierto que lo hace de la mano del discutido –por los fondos que implica– Fútbol para todos, el canal abierto casi triplicó su promedio de audiencia.
 
Y si todos estos datos parecen terribles, conviene hacer una aclaración: cuando se masifique la televisión digital y se multiplique la oferta, todos los especialistas indican que la audiencia bajará aún más. Como suele decirse: fue lindo mientras duró.


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