Los signos que delatan la crisis de mediana edad

Les llega a todos… la diferencia está en cómo lo toma cada uno. Acá te contamos algunos lugares comunes en los que no tenés que caer si querés evitar que todo el mundo note que estás en ese complicado proceso. Culto al cuerpo, tatuajes, pelo, tecnología, deportes extremos… ¿Qué otros signos agregarías? Entrá, participá en la encuesta y, como siempre decimos, interpretá este contenido con humor.

Los 40 les llegan a todos, la diferencia está en cómo lo toma cada uno. Acá te contamos algunos lugares comunes a los que no tenés que caer si querés evitar que todo el mundo note que te pegó el “viejazo”. ¿Agregarías algún otro? ¿A cuál le tenés más miedo?

El reconocido actor James Woods. Mejor con canas, ¿no?

Pelo teñido y raros peinados nuevos

"El pelo es el marco de la cara" suelen decir, y un buen peinado te puede ayudar a sacarte un par de años de encima. El problema está cuando se abusa de este recurso y con entrados los 40 le pedís a tu peluquero que te haga un corte como el de Angeleri. La diferencia entre un "viejito piola" y un "viejo verde" se nota a la legua.

Lo mismo corre para los que se tiñen el pelo. Las canas dan carácter o demuestran experiencia. El pelo teñido de caoba sólo puede ser contraproducente. Hay excepciones, claro está. Pero desde acá desalentamos a los que buscan refugiarse del paso del tiempo detrás de un frasco de tintura.

El culto al cuerpo y el gimnasio

Salvo los que practicaron deportes toda su vida, todos saben que al gimnasio se va a todo menos a hacer ejercicio. A lo sumo, se va para bajar la panza que se acumuló en los últimos años. Ahora, las pesas y demás tienen fecha de vencimiento. Nada más sospechoso que un cuarentón tratando de sostener lo que la gravedad y los años se encargan de ablandar. Caer en el metrosexual es uno de los signos más claros de la crisis de mediana edad. Si vas al gimnasio, que sea sólo a bajar la pancita o moverte un poco después de la oficina. "Los fierros" son para los más jóvenes o para deportistas de competencia.

Comprarse cuanto gadget salga al mercado

La tecnología parece ser el nuevo refugio de aquellos que sienten un vacio espiritual llegado los cuarenta. El celular, la notebook , el reloj… son todos objetos que vienen a reemplazar o complementar, porqué no, el lugar que ocupaba el auto descapotable algunos años atrás. La tecnología es signo de juventud. Tener el último iPhone es una clara señal de que estás a la moda y en la cresta de la ola. El problema está cuando a duras penas sabés para qué sirven las quichicientas aplicaciones que descargás del AppStore o, peor, cuando te la pasás jugando como si tuvieras 25 años. De las dos formas delatás que los cuarenta te cayeron encima. Comprá los gadgets que necesités para trabajar o para tu vida privada, la ostentación tecnológica dejala para los que no cuentan con tu experiencia.

Tatuajes

Salvo que se sea marinero, jugador de rugby maorí o músico, el recurso de tatuarse resulta algo desfasado para los 40. A esta edad ya no hay nada contra qué rebelarse y no hay ningún fanatismo lo suficientemente importante como para dejarlo inscripto en nuestro cuerpo hasta la muerte. Así que salvo que sean los nombres de tus hij@s, como Maradona, no lo hagas.

Deportes extremos

Siguiendo el punto del gimnasio, salvo que sean amantes de toda la vida de, por ejemplo, el paracaidismo o el windsurf, empezar a hacerlo a los 40 años es un claro signo de: "se me acaba el tiempo, tengo que empezar a aprovecharlo con todas las cosas que no hice en mi vida". No está mal buscar probar todo lo que se pueda, pero si buscamos que hacer kitesurf nos haga ver más joviales ante los ojos de las señoritas que habitan la playa, estamos equivocados.


Fuente: Revista Brando




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17 de agosto de 2017 | 07:18
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