Cayetana de Alba, una mujer apasionada de la vida

La vida de la Duquesa de Alba, con el peso añadido de sus nobles antepasados, es sin duda excepcional. En la nota, algunos detalles

Su nombre real es María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay; nació el 28 de marzo 1926 en Madrid.

Según el Libro Guinness de los Récords, Cayetana de Alba posee más títulos que ningún otro noble en el mundo legalmente ante un gobierno vigente que los reconoce: es cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa, además de ser catorce veces Grande de España. Ademása de todos esos títulos nobiliarios,  una fortuna estimada en 3 mil millones de euros que no temió repartir entre sus herederos para poder casarse sin oposición de su familia con Alfonso Díez, el plebeyo que robó su corazón por tercera vez.

Nació en el Palacio de Liria, residencia madrileña de los duques de Alba. Sobre sus espaldas recae el peso de la historia de diecisiete duques enraizados a un país que ya tenía Duque de Alba antes de que Colón descubriera América. De estos nobles titulares del ducado, sólo tres mujeres lo lograron heredar por derecho propio. El resto, aunque figuran como duquesas, sólo fueron consortes.

Cayetana, como se simplifica su apelativo, fue bautizada en el Palacio Real y sus padrinos fueron un rey, Alfonso XIII, y una reina, Victoria Eugenia. Huérfana de madre desde temprana edad, su infancia estuvo marcada por el exilio y por los viajes alrededor del mundo con su padre, Jacobo.



Heredó el ducado tras la muerte de su padre, Jacobo Fizt-James Stuart y Falcó, en 1953. De su matrimonio con su primer marido, Luis Martínez de Irujo y Artacoz, el 12 de octubre de 1947, nacieron seis hijos: Carlos, duque de Huéscar; Alfonso, duque de Aliaga; Jacobo, conde de Siruela; Fernando, Marqués de San Vicente del Barco; Cayetano, conde de Salvatierra; y Eugenia, duquesa de Montoro. Sus veinticinco años de matrimonio finalizaron trágicamente cuando él fue diagnosticado de leucemia y la enfermedad pudo más que la vitalidad desbordante de Cayetana.


Seis años después de la muerte de su primer marido, Cayetana volvió a dar el ‘sí quiero’ el 16 de marzo de 1978 en segundas nupcias al ex sacerdote Jesús Aguirre, decimoctavo Duque de Alba, con el que no tuvo descendencia y del que quedó viuda en mayo de 2001 tras 23 años de matrimonio. Un amor maduro y sosegado que les hizo alcanzar la estabilidad absoluta. "No había pensado en un segundo matrimonio, pero todo surgió de una forma espontánea. Sentí un gran dolor cuando murió mi primer marido y pensé que nunca más me volvería a casar. Ya no era ninguna niña. Tenía seis hijos... Así que mi matrimonio con Jesús fue un regalo que no esperaba. Nunca pensé que pudiera volver a ser tan feliz", aseguró un día la Duquesa.

Se habían conocido en Marbella, en la casa de los Duques de Arión. Aquel encuentro dio paso, meses más tarde, a unas apasionadas relaciones que tuvieron su inicio, tras el reencuentro de ambos, en el despacho que Aguirre tenía en el ministerio de Cultura como director general de Música. Antes de celebrarse la boda, firmaron ante notario la separación de bienes.

"El primer día que nos vimos nos caímos muy mal. Ella dijo de mí que era como un papel secante, y yo pensé de ella que era muy guapa, pero insoportable. Sin embargo, al poco tiempo, nos volvimos a ver en su casa. Cayetana quería continuar con la 'guerra', pero yo la 'ataqué' de un modo inesperado representando la escena del sofá de Don Juan Tenorio", confesó hace años este peculiar personaje, intelectual de tronío, traductor, crítico, conferenciante, predicador, editor, capaz de pronunciar, de memoria, un discurso en griego clásico, culto hasta lo indecible.

Jesús Aguirre cuidó con exquisitez todas las propiedades Alba y no hubo ni un solo día en el que no se declarara enamorado de Cayetana. "Me levanto con el Alba y con la Alba", dijo una vez. El ex jesuita, pese a no llevar ni una sola gota de sangre azul en las venas, siempre tuvo el empaque de los Alba, el carisma de los Alba y resulta casi imposible imaginar que alguna vez fuese algo distinto que aristócrata. Falleció en 2001 víctima de un cáncer.

Su excepcional vida, la historia de su Casa, el ducado histórico de los Alba y su forma de reinterpretar la nobleza y la aristocracia, la han convertido en un personaje imprescindible en la historia social española de las últimas décadas. Ha sabido vivir intensamente, sin perder por un instante las responsabilidades heredadas de sus antepasados. La Duquesa, mujer de gran carácter, ha reiterado en más de una ocasión que la verdadera aristocracia reposa en la cultura y que frente a la pasión por el dinero hay que dejarse arrastrar por la propia pasión de vivir.

Tanto es así, que ya entrada en la ochentena la Duquesa de Alba ha vuelto a encontrar el amor y las ganas de vivir al lado de Alfonso Díez, un funcionario del Estado, con el que doña Cayetana comenzó a salir a mediados del 2008. Tras superar con éxito tres operaciones, una en abril de 2007 de un problema de espalda, otra en febrero de 2009 de unos cálculos en la vesícula y por último otra en marzo del mismo en la que se le instaló una válvula para solucionar los problemas de hidrocefalia e isquemia cerebral que padecía, la Duquesa vive una segunda juventud en la que no solo comparte su tiempo junto a Alfonso sino en la que también se dedica a disfrutar de tres de sus grandes pasiones: el flamenco, los toros y la pintura juguetona de arlequines. La vida de la Duquesa de Alba, con el peso añadido de sus nobles antepasados, es sin duda excepcional.

Pintura de la XIII duquesa de Alba realizada por Francisco de Goya. Pintura de la XIII duquesa de Alba realizada por Francisco de Goya. Foto: Archivo

Para encontrar el origen de la dinastía reinante en el ducado de Alba de Tormes hay que recorrer las tupidas ramas del árbol genealógico de la realeza europea hasta el siglo XV, cuando los Estuardo (o Stuarts) gobernaban Inglaterra y España se regocijaba con su expansión ultramarina.

James II, rey de Inglaterra no tuvo descendencia legítima. Pero uno de sus hijos extramatrimoniales nacido en 1670, James Fitz James, logró acceder a grandes beneficios por ser el primogénito del rey. Si bien no heredó su corona, obtuvo el título de Duque de Berwick, Conde de Tinmouth y Barón de Bosworth. Por esos años nadie imaginaba que la descendencia del rey de Inglaterra llegaría a expandirse hasta España y que los títulos nobles se acumularían hasta convertir a la actual jefa de la casa de Alba, un ducado pequeño si se compara con otros territorios europeos, en la aristócrata con más títulos de Europa.

Escudo de armas de la Casa de Alba


El desembarco de los Fitz James Stuart en España fue posterior. El segundo duque de Berwick, también llamado James, arribó a España donde se expandió su descendencia. La casa de Alba no llegó a manos de esta familia sino hasta los albores del siglo XIX, cuando la XII duquesa de Alba falleció y no dejó descendencia. Hasta ese momento, Alba de Tormes pertenecía a la familia Alvarez de Toledo desde 1438. El heredero pasó a ser Carlos Miguel Fitz-James Stuart, 7mo duque de Berwick y sobrino bisnieto del predecesor de la prematuramente fallecida duquesa.  Así es que los descendientes del rey James II de Inglaterra llegan a obtener el ducado de Alba.

Pasarán dos generaciones más hasta que nazca Jacobo María del Pilar Carlos Manuel Fitz-James Stuart y Falcó, décimo duque de Berwick y 17mo duque de Alba, padre de María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, la actual duquesa.

Cayetana junto a su padre, el duque Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, el día de su primera boda, en 1947.

Tantos apellidos tienen una razón de ser. La duquesa de Alba acumula en su estirpe el entrecruzamiento de muchas casas de renombre y la sangre azul de la nobleza de toda España. Así es que sus títulos nobles suman 46, aunque heredó a cada uno de sus hijos un territorio (Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo se convirtió en el XVIII Duque de Huéscar en 1954, Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart es el XVI Duque de Aliaga desde el mismo año, Fernando Martínez de Irujo y Fitz James Stuart es el marqués de San Vicente del Barco desde 1994, Eugenia Martínez de Irujo es la duquesa de Montoro, Cayetano Martínez de Irujo y Fitz James Stuart es el conde de Salvatierra). Los que ostenta en la actualidad son los siguientes:

XVIII Duquesa de Alba de Tormes
Duquesa de Arjona
XI Duquesa de Berwick
Duquesa de Hijar
XI Duquesa de Liria y Jérica
XIV Condesa-Duquesa de Olivares
Marquesa del Carpio
Condesa de Aranda
Condesa de Lemos
Condesa de Lerín y Condestable de Navarra
Condesa de Miranda del Castañar
Condesa de Monterrey
XIV Marquesa de Barcarrota
Marquesa de Castaneda
XIX Marquesa de Coria
Marquesa de Eliche
Marquesa de Mirallo
Marquesa de la Mota
Marquesa de Moya
Marquesa de Orani
Marquesa de Osera
Marquesa de San Leonardo
Marquesa de Sárria
Marquesa de Tarazona
Marquesa de Valdunquillo
Marquesa de Villanueva del Fresno
Marquesa de Villanueva del Río
Condesa de Andrade
Condesa de Ayala
Condesa de Casarrubios del Monte
Condesa de Fuentes de Valdepero
Condesa de Fuentiduena
Condesa de Galve
Condesa de Gelves
Condesa de Ribadeo
Condesa de San Esteban de Gormaz
Condesa de Santa Cruz de la Sierra
Condesa de Villalba
Vizcondesa de la Calzada
XXIX Señora de Moguer

Carmen Tello, esposa del torero Curro Romero y madrina del enlace, junto al tercer esposo de la Duquesa, ahora esposa:  Alfonso Diez.

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