A las armas ¿las carga el diablo?

Un dicho popular reza que las armas las carga el diablo. Nada más falso. La historia que viene a continuación es un fiel reflejo de cómo a éstas armas las carga el miedo y son capaces de destruir en unos segundos todo el amor construido durante años.

A raíz de una noticia publicada por MDZ Online hace sólo unas semanas sobre un reconocido abogado que se suicidó en la armería El Tirolés, la bandeja de comentarios se llenó de mensajes que iban desde las habituales condolencias hasta muestras de clara indignación.

Esa tarde, un prestigioso letrado mendocino había tomado la decisión de quitarse la vida mientras probaba una pistola 9 mm, asistido por el dueño del local Aldo Chesi, quién además había cargado el arma con tres balas, de las cuales una terminaría en la sien de su amigo y cliente.


Proemio

Hasta ahí la noticia. Lo que viene a continuación no se puede calificar como primicia ni mucho menos como la historia del día. Pero sin lugar a dudas es una historia que merece ser contada.

Todos recordamos cuando algo ocurrió por primera en nuestras vidas y que de un modo vago o incierto, aún cargamos con eso. En algunos casos fuimos nosotros quienes tomamos la decisión, en otras pasamos como testigos, aunque también están esas situaciones en las que el único papel disponible era el de víctima.

Ahora bien, cada vez que aparece un arma en escena: ¿cuál es el papel que nos toca? La respuesta es fácil, siempre que hayan armas de por medio solo hay libretos para cubrir el rol de víctimas.


Jorge y Mariana

Y en este punto es donde retomamos el hilo de la historia. Y para esto nos remontamos a 21 años atrás, cuando otra generación gobernaba y las cosas se hacían de un modo parecido, siempre estáticos en un eterno presente, en una realidad sin planificar, en una inocente desgracia colectiva.

Justamente un 16 de agosto de 1990 un arma, una pareja con dificultades para entenderse y tres criaturas alimentaron las portadas de los periódicos que empapelarían las calles mendocinas al día siguiente.

Todo comenzó una tarde antes cuando Jorge, un respetado empleado de una multinacional de treinta y cuatro años, padre de dos varones y una nena, y marido –cama afuera en ese entonces- de Mariana, decidió comprar una pistola en la misma armería de calle Las Heras.

Ahora bien, ¿bajo qué excusa un hombre compra un arma de fuego? ¿Cuál es el pretexto que utiliza un tipo común para llevarse a su casa un elemento diseñado con el único objetivo de herir a otro?

Y así fue como Jorge, quién en ese momento de su vida se había separado momentáneamente de su esposa y estaba empezando a dar signos de querer reconstruir su familia temporalmente dividida, ya que tanto Mariana como sus hijos se habían ido a vivir con la madre de ella.


¿De quién viene el permiso de portar armas?

Si su buena presencia, disponibilidad de créditos o ausencia de antecedentes penales fueron quizá las únicas condiciones que antepusieron a la compra del arma, entonces: ¿con qué armas (cuántas contradicciones encerradas en una sola palabra) se cuenta para prevenir la violencia?

Ya que si bien, a la vista de todos Jorge era otro tipo más. Pero detrás de su aparente estabilidad se escondía un hombre inseguro del amor de su esposa, y posesivamente violento con quiénes lo amaban incondicionalmente.

Un hombre que había hecho de la violencia psicológica su lenguaje, y de la incertidumbre su excusa.

Y que aunque nunca había tenido un arma real en sus manos, los dedos se le doblaban alrededor del gatillo sofocados por la ansiedad y la bronca retenidas contra una realidad que le negaba lo que creía su derecho.

Por eso mismo, ¿quién está capacitado realmente para juzgar la capacidad de un hombre para portar armas? ¿Quién cuenta con una habilitación moral para decidir sobre la suerte de los que rodearán al comprador de ese día en adelante? ¿Quién cargará con la responsabilidad cuando la venta del día termine destruyendo toda una familia?


Las rotativas girando en la rotonda del avión

Y así fue como la rotonda del avión, -en el departamento de Las Heras-, se volvió tristemente célebre ese mediodía de agosto al servir de escenario para un doble homicidio que dejó tantas dudas como lágrimas.

Cuando promediaban las 13, un Jorge vestido con su mejor camisa, y haciendo gala de su característica elegancia, fue a buscar a la hora del almuerzo a Mariana por el local en el que ella trabajaba desde hace unos años, y se la llevó en su auto  para dar una vuelta y seguir con las tratativas de reconciliación.

Sin embargo, un arma cargada por miedo y gatillada por la confusión y la desesperación terminó con la vidas de Mariana que en ese entonces tenía 29 años, y con la de Jorge que promediaba los 34, y destrozó el amor de Carolina de 12, Pablo de 5 y Fernando de un año y medio.

Según el parte policial ambos presentaban heridas de la misma arma de fuego, y la disposición en la que fueron encontrados los cadáveres evidenciaban una lucha previa que provocó la muerte de uno de ellos, a la que le siguió el suicidio del sobreviviente. Un orificio en la mano izquierda del hombre fue una señal irrebatible de la lid encarnada en que la pareja sucumbió.


¿Quién carga las armas del miedo?

Cada día que pasa sin que discutamos sobre la tenencia de armas de fuego en nuestros hogares es una nueva oportunidad que perdemos de decidir sobre nuestro estilo de vida y el mundo que queremos heredar.

Un dicho popular dice que las armas las carga el diablo. Nada más falso, las armas las carga el hombre. Cada bala depositada en una recámara del cilindro del tambor es una emoción no controlada, un odio contenido, un rencor a flor de piel, una venganza que amenaza con acabar con todo en cualquier momento.

Las armas las carga el miedo, y nuestras manos se siguen llenando de pólvora y espanto.
Opiniones (1)
21 de octubre de 2017 | 21:10
2
ERROR
21 de octubre de 2017 | 21:10
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. hace más de 30 años que tengo armas en casa y jamás herí ni al gato del vecino, que me tiene re podrido ensuciandome las plantas. De todos modos es el peor invento de la humanidad y como cuenta su historia, creo que habría de completar el dicho popular, que dice ... y las descvargan los b...
    1
En Imágenes
Wildlife Photographer of the Year 2017
18 de Octubre de 2017
Wildlife Photographer of the Year 2017
Lo perdí todo víctimas del terremoto en México
17 de Octubre de 2017
"Lo perdí todo" víctimas del terremoto en México