La excéntrica boda de la duquesa de Alba

La mujer con más titulos de nobleza del mundo se casa con un plebeyo 26 años menor que ella

 Esta semana, muchos en España dejarán de hablar, al menos por unos días, de las angustias y pesares que provocan en las entrañas de este país la peor crisis económica en cuatro décadas.

La responsable de que este "milagro" suceda no es otra que María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva, más conocida como duquesa de Alba, que el miércoles se casará en terceras nupcias, a los 85 años, con Alfonso Díez, un modesto empleado público 26 años menor que ella.

La atractiva historia, una suerte de versión invertida de La cenicienta, que cautivó sin atenuantes a toda la sociedad y a la prensa "seria" del país y de Europa, ya es presentada con pompa y sorna en España como "la boda del siglo y medio", debido a la suma de las edades de los contrayentes (111 años).

El encanto por este gran acontecimiento se multiplica, especialmente, por el magnetismo de la figura de la excéntrica duquesa y su inmensa fortuna, calculada en unos 3000 millones de euros.

A pesar de que los seis hijos que la duquesa tuvo con su primer marido, Pedro Luis Martínez de Irujo y Artázcoz, se aseguraron de que su nuevo novio renunciara a toda posible herencia, la abrumadora mayoría de los comentarios sobre la boda aún florecen en torno al gran misterio que llevó a una de las mujeres más ricas, admiradas y temidas de la península Ibérica a querer casarse con un plebeyo.

El carácter excepcional de la boda queda definitivamente confirmado por la importancia que los tres grandes diarios nacionales de España -El País, El Mundo y ABC- les adjudican ya a los entretelones y detalles del hecho.

El interés demostrado por estos medios gráficos y sus ediciones digitales, que tiene su correlato en la cobertura de la televisión española y, naturalmente, de la desprestigiada prensa del corazón, no deja secreto sin revelar sobre la íntima ceremonia, que se celebrará en la capilla del Palacio de Dueñas, en Sevilla, ni sobre los desplantes que la novia más popular del país le hizo a una de sus nueras, a quien luego debió pedirle disculpas.

Solamente el vestido que lucirá la duquesa, un diseño de los modistos Victorio & Lucchino, del que ya se sabe que no será blanco, se mantiene aún como una de las grandes intrigas nacionales, y será develada cuando el mismo miércoles sea exhibido en los noticieros televisivos, seguramente antes de otras informaciones relevantes, como los vaivenes de la bolsa o las novedades de la campaña para las elecciones del próximo 20 de noviembre.

La boda tendrá lugar en Sevilla, la ciudad preferida de la aristócrata que más títulos nobiliarios tiene en el mundo, donde por estos días no se come ni se bebe ni se respira nada que no tenga que ver con ella.

Invitados

En la ciudad que será epicentro del gran acontecimiento, gente de todas las edades convive con el sueño imposible de colarse en la más que selecta lista de 30 invitados que tendrá la boda, algunos de los cuales, paradójicamente, estará allí sólo por la obligación de pertenecer a la actual o pasada familia política de la seis veces duquesa, 17 marquesa, 20 veces condesa, vizcondesa, condesa-duquesa o condestablesa.

Cayetana no deja indiferentes a los sevillanos. Sus llamativas y particulares facciones, marcadas por unas cuantas cirugías, ya aparecen en remeras de diseño pop, junto con el eslogan "I love DQS", que permite una identificación tan instantánea como risueña de la famosa novia que ya es todo un ícono del merchandising.

Desde la tradición del Sur, también se la rememora espontáneamente con la entonación de saetas en su honor, que ya van tomando forma de cara al gran día.

En tanto, entre los privilegiados que podrán seguir el casamiento desde el interior de Dueñas y del vallado que ya desde el jueves pasado circunda a la residencia, los sentimientos se dividen entre los que aceptan esta boda como el último capricho de la duquesa y los que no entienden aún por qué esta ilustre mujer, cuyo linaje le permite no arrodillarse ante el mismísimo papa, necesita poner en riesgo su fortuna, su reputación y su legado con esta resonante boda.

Entre quienes siguen desde hace años las andanzas y extravagancias de la mujer que siempre hizo lo que le dio en gana, también hay lugar para las bromas, como aquella que ya invita a "apostar" por el nombre y la edad... de su cuarto marido..


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23 de agosto de 2017 | 07:35
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