Rosales gastó de más, pero apostó a la variedad

El candidato a gobernador de Compromiso Federal se pasó por 1 peso de los 59 que tenía como tope, pero es el que más productos llevó. Invitó a los hermanos Difonso a comer, a pesar de que son sus rivales internos. Los elogios "sospechosos" de un vendedor y la gente que le reclamó casas.

La vida de Luis Rosales dio un giro de 180 grados en el último mes: de vivir en su departamento de avenida El Libertador de Capital Federal, el analista de política internacional de C5N ahora pasa sus días en la casa que sus padres poseen en Mendoza y, gracias al Desafío Ciudadano de MDZ Online, realizó sus compras en el Mercado Central de Capital.

Con 59 pesos en el bolsillo, el candidato de Compromiso Federal ingresó al emblemático paseo de compras con la consigna de adquirir los alimentos para que almuerce y cene una familia tipo, compuesta por cuatro personas: padres y dos niños en edad de crecimiento. Para sorpresa de muchos, la elección de Rosales fue la más atinada de los candidatos.

Rosales prometió casas y "repartió" saludos.

Para ello, el ex director de Turismo de Rodolfo Gabrielli tuvo que administrar el dinero que le entregó MDZ en base a una fórmula que contempló estudios financieros de la UNCuyo e índices de inflación del ámbito local. De esa ecuación se concluyó que con 59 pesos diarios una familia debería almorzar y cenar en la actualidad.

Además de realizar las compras para el día, Rosales mostró un carisma desconocido para los mendocinos que, hasta ese momento, lo conocían a través de sus apariciones en la señal de C5N. Asimismo, fue políticamente correcto con su detractores (los hermanos Difonso) y dio muestras de un "quiebre de cintura" que le permitió justificar por qué no viviría en una casa de "el Alberto".

El "pollo" de Carlitos

Ni bien Rosales comenzó el recorrido por el Mercado Central, su jefe de campaña, Carlos Aguinaga, se separó del candidato ganso y se detuvo en un local avícola. Curiosamente, cuando el columnista de C5N llegó al sector, los dos encargados del negocio saludaron efusivamente al "próximo gobernador de Mendoza" y al "diputado más joven de la historia".

La reverencia de los emprendedores por el candidato de Alberto Rodríguez Saá no hizo otra cosa que sugerir la "mano" de Aguinaga detrás del efusivo apoyo. "Para mí, esto lo preparó Aguinaga", acotó en un clima distendido Juan Carlos Albornoz, uno de los periodistas de este diario que acompañaron a Rosales, ante la sonrisa del senador provincial.

Antes de alejarse del stand avícola, Rosales compró cuatro milanesas a 22 pesos, después de descartar un pollo entero porque éste le demandaba  unos  50 pesos, cerca del 90 por ciento del presupuesto. "Con esto andamos para el almuerzo", afirmó, al igual que dos mujeres que lo saludaron minutos después. "Sí, alcanza", acompañaron, tras desearle suerte al candidato.

Los Difonso están invitados

“Está bueno comer con amigos”. De esta manera, Rosales justificó la invitación a Jorge y Eduardo Difonso, con quienes le gustaría compartir un almuerzo. Previamente, MDZ le preguntó con quién preferiría comer: ¿con los hermanos sancarlinos o con Roberto Iglesias y Francisco Pérez? Igualmente, les pidió a sus invitados que lleven la comida.

“La idea fue tratar de juntar a todo el partido. Los Difonso están y no están, es difícil. Pero creo que se van a sumar, porque el llamado del partido es muy fuerte. Fueron duros, pero fue porque estaban enojados con el partido por cómo se decidieron las cosas”, agregó más adelante.

"A vos también te conozco"

Después de comprar un kilo de papas ($2,50) para preparar el puré con el que acompañaría las milanesas, una compradora porteña se acercó al columnista televisivo porque le veía “cara conocida”. En su entusiasmo, la mujer dijo “a vos también te veo cara conocida” a un ignoto periodista de MDZ. Rosales le dio su tarjeta y la curiosa siguió su camino.

Casas para todos (menos uno)

Antes de comprar un kilo de bananas en la verdulería, Rosales volvió a hacer hincapié en la falta de viviendas en Mendoza, y ejemplificó esta realidad en primera persona. “Estoy viviendo en la casa de mis padres, como tantos mendocinos que no tienen viviendas”, lanzó el candidato, que dejó momentáneamente su departamento de Capital Federal.

Sin embargo, mostró un envidiable “quiebre de cintura” para eludir la posibilidad de vivir en una de las casas que promete “traer” a la provincia de la mano de Rodríguez Saá. “¿Viviría en una de las casas de Rodríguez Saá?”, le preguntó MDZ, y Rosales respondió: “No. Voy a vender mi departamento en Buenos Aires y me voy a comprar uno acá”. Genio.

A lo "pobre angelito"

A medida que Rosales avanzó en el Desafío Ciudadano, se fueron acumulando las bolsas con mercadería. Y para “desgracia” del candidato, una de ellas no aguantó el peso de las papas. Como en la emblemática escena de Mi pobre angelito, una de las bolsas se desfondó y las verduras se desparramaron. Con la ayuda del asesor y del periodista, sorteó la situación.

Sobre la dictadura

En un clima ameno y antes de comprar las pastas para la cena, Rosales habló sobre la dictadura. “Yo tenía 10 años cuando pasó, realmente lo viví como uno vive las cosas de la infancia. Soy un hombre de la democracia, no tuve nada que ver. Es más, cuando empecé a militar, pertenecí a un sector que era bastante crítico de eso”, señaló, sobre su militancia junto a Carlos Balter y Gustavo Gutiérrez, entre otros.

Sobre la falta de autocrítica por parte del PD –recientemente, ante el fallecimiento del ex gobernador de facto Bonifacio Cejuela, los dirigentes evitaron hacer un mea culpa por su participación en la dictadura-, Rosales analizó: “Debería hacer una autocrítica, pero ya pasó tanto tiempo. Podríamos haberlo hecho como podrían haber hecho todos”.

Una colaboración de 10 pesos

Antes de comprar las pastas (ravioles de ricota), la salsa y el pan para la cena, un joven del centro de rehabilitación de adicciones Remar observó a Rosales y al “aparato” que lo acompañaba. Ante este panorama, aprovechó para pedirle una colaboración para el instituto. El candidato sacó diez pesos de su billetera y bromeó: “Saco de la mía porque si no nos quedamos sin comer”.

Un emocionadísimo comerciante y el encuentro con Paco

Cuando Rosales se disponía a pagar la salsa y un sobre de jugo en polvo, el encargado de cobrarle lo reconoció e inició un interminable discurso que finalizó con lágrimas en los ojos. “Pueda ser que vos lo cumplás”, le dijo al ex diputado sobre la promesa de viviendas para todos los mendocinos.

Justo cuando se disponía a abandonar el mercado, Rosales se encontró con el candidato del PJ, Francisco Paco Pérez, quien se disponía a comenzar el mismo desafío. “Vos también venís a hacer el desafío Ala de la blancura”, le dijo el ganso, y se estrecharon en un abrazo.

Rosales, el mejor administrador

Con los 59 pesos que les entregó MDZ a los tres candidatos, el que mejor administró el dinero fue Rosales: compró cuatro milanesas y un kilo de papas para el almuerzo y se llevó ravioles con salsa para la cena. Asimismo, le alcanzó para comprar tres cuartos de pan, un jugo en polvo y cuatro bananas. De todos modos, gastó un peso más de lo convenido.

Por su parte, el candidato del Frente Amplio Progresista, Oscar Santarelli, sólo compró alimentos para el almuerzo y aseguró que reforzaría la cena (lo que sobrara del mediodía) con un café con leche. Paco Pérez compró cinco milanesas que, según él, alcanzaban para el día y la noche, y sumó un litro de leche. Fue el que menos gastó: 46 pesos.

"Hay que hacer que los dineros sobrantes del mundo lleguen a Mendoza"

"Es muy difícil", acotó Rosales luego del recorrido de compras, mientras colocaba los productos sobre la mesa del patio de comidas. "No sobra nada para entretenimiento, cultura ni educación. Esto es subsistencia. Hay que hacer malabares", recalcó.

¿Cuál es la propuesta para mejorar la canasta provincial?, preguntó MDZ.

"Muchas variables no son provinciales, lamentablemente. El país necesita resolver esto, porque venimos creciendo desde hace mucho tiempo, y eso no se traduce necesariamente en un beneficio directo hacia los que más necesitan. Las políticas inclusivas de este gobierno son buenas, tal vez haya que despolitizarlas un poco", expresó Rosales. 

Y agregó: "Hay que producir las condiciones para generar más inversiones y más trabajo, es lo único que puede hacer un gobernador. Hacer un Estado más eficiente e inteligente, que salga a buscar más inversión y más actividad para que el nivel del salario mínimo en Mendoza crezca. Pero el único salario que puede regular el gobernador es el del empleado público. Entonces, la frazada es muy corta, hay que alargarla. Hay que encontrar la manera de que los dineros sobrantes en el mundo lleguen a Mendoza. Con la inteligencia suficiente para aprovechar nuestra posición geoestratégica, lo que nos sobra, para ofrecérselo a los que les sobran otras cosas".

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