Las claves de Boca, lider indiscutido

Sacó cuatro puntos de ventaja en ocho fechas. En La Bombonera volvió a hacerse fuerte y parece un equipo imbatible si se pone en ventaja. Tiene en Riquelme al mejor jugador del torneo y se encamina al campeonato.

Quizás no guste, no sea llamativo y no tenga ese brillo que tienen los grandes equipos, pero con un Juan Román Riquelme con todas las luces, una defensa compacta y delanteros que son los primeros soldados a la hora de defender, a pesar de no poder ratificar sus esfuerzos en la red, Boca encamina su rumbo hacia el título. Sacó cuatro puntos de diferencia en ocho fechas y da la sensación de ser un equipo imbatible cuando se pone en ventaja.

La gran clave es esa, la presencia de un Riquelme en todo su esplendor. El enganche es amo y señor del equipo, juega y hace jugar. Es el técnico de Boca dentro de la cancha, porque marca el ritmo, no sólo del equipo, sino también de la pelota. Román es el termómetro por naturaleza, pero esta vez, su mercurio está en el punto más elevado para agitar la temperatura de sus compañeros.

Pero esa piedra basal tiene un apoyo constante. En Agustín Orión logró una seguridad que hace mucho tiempo no tenía, quizás, desde la época del mejor Roberto Abbondanzieri. En la defensa, ocurre lo mismo. Ganó solvencia con Rolando Schiavi, quien con su experiencia elevó el nivel de Juan Manuel Insaurralde y Matías Caruzzo (cuando le tocó jugar). Lo de Facundo Roncanglia sorprende gratamente y Clemente Rodríguez pasa por un gran momento. Desde lo físico y futbolístico, el lateral vive un presente brillante.

En la mitad de cancha se sitúan los soldados de Riquelme. Mucho roce y presencia con Diego Rivero y Leandro Somoza y un socio que comenzó a rendirle frutos a Román. Se trata de Walter Erviti, que con la confianza de Falcioni y una mejor adaptación, clonó el fútbol que mostraba en Banfield, ahora con la camiseta de Boca.

Si bien arriba le falta contundencia para liquidar los partidos que tiene encaminados (como contra Independiente y Estudiantes), Lucas Viatri, Pablo Mouche y Darío Cvitanich suplen goles con esfuerzo constante. Son la primera defensa de un equipo que se muestra compacto en todas sus líneas y que, si golpea primero, parece muy complicado dárselo vuelta.

Sin fisuras, con mucha intensidad física y un engranaje que hasta ahora funciona a la perfección (salvo en algunos lapsos del torneo donde le costó más de la cuenta), este Boca, de la mano de un Riquelme refulgente, se encamina a quedarse con un torneo que por ahora, salvo Racing, no mostró otro pretendiente a la corona. Boca volvió a ser Boca, a hacerse fuerte en La Bombonera y a demostrar que para ganarle habrá que esforzarse el doble. Falta mucho, pero este arranque, para “El Xeneize” no es poco.
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21 de agosto de 2017 | 01:44
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