Deportes

Cross a la mandíbula: así está el olvidado gimnasio que más alegrías deportivas nos dio a los mendocinos

El gimnasio de la Federación Mendocina de Box es de donde más trofeos cosechó Mendoza, tanto nacionales como mundiales. Loche y Corro son sólo algunos de los ídolos que salieron de su ring. A cargo de Rocky Flores, el gimnasio hoy subsiste a duras penas y formando futuros campeones. Mirá la galería de fotos.

Creado el once de diciembre de 1924 el gimnasio de la Federación Mendocina de Box en la Ciudad de Mendoza, que le rinde homenaje con un viejo cartel a Francisco “Paco” Bermúdez, hoy sigue siendo el lugar donde las aspiraciones de futuros púgiles mendocinos se abonan diariamente a pesar de deplorable estado en que se encuentran sus instalaciones.

Baños viejos, despintados, funcionando a medias, mostrando en sus paredes distintos colores con los que alguna vez sus paredes fueron pintadas. Vestidores con dos bancos con decenas de años, desvencijados, resecos y duchas donde sólo lo placentero es el enorme caudal de agua caliente que arrojan caños sin terminales que son atendidos por dos calefones a punto de morir, son las postales del mítico gimnasio donde alguna vez se escucharon y observaron los golpes púgiles maravillosos como Nicolino Loche o Hugo Pastor Corro. Donde también durante muchos años ofreció sus conocimientos y consejos a los jóvenes boxeadores don Carlos Biondini, Gustavo Corro y hasta Ricardo Bracamonte.


La entrada obscura al gimnasio es como entrar a un túnel del tiempo donde se siguen mostrando sobre el piso pedazos de maderas de aglomerado donde los atletas queman grasa y perfilan  sus cuerpos frente al único espejo que resiste el paso del  tiempo, claro, para observar una buena postura de guardia. Las maderas son para que los impactos de los saltos de los cuerpos entrenados no choquen tanto contra las baldosas rojas que en algunas partes del gimnasio ya dejan ver el cemento del contrapiso al que se accede desde calle Mitre, justo al lado del estadio que hoy está alquilado al Club Mendoza de Regatas.

El ring, con sus cuerdas remendadas y reatadas, ofrece de la misma forma un compendio de los tiempos buenos que alguna vez tuvieron bajo sus pies aquellos gladiadores que hoy se representan en chicos de jóvenes edades que sueñan con pisar un cuadrilátero de manera profesional.


Bajo la atenta y experimentada mirada de Oscar Rocky Flores, ex campeón mundial amateur de la Copa Simón Bolívar, el último hijo dilecto de don Tito Lecture, cinco son los boxeadores que sueñan con tocar el cielo con sus guantes de púgiles profesionales.

A pesar de las deplorables condiciones en las que se encuentra el gimnasio de la Federación Mendocina de Box, se respira respeto por las buenas costumbres en su interior mientras el visitante puede observar sobre las paredes consejos para no salivar en el piso. Para ello existe un improvisado escupidero en un rincón del cuadrilátero cuyas tablas están a punto de colapsar y de esa forma producir alguna lesión en los pies de los atletas que a diario se entrenan con las escasas herramientas que existen en un abollado cofre de metal gris: guantes, muchos de ellos rotos, bolsas, en no muy buen estado, pedazos de colchonetas, unas pocas pesas para brazos, una radio para escuchar mientras se transpira, retazos de sogas para saltar frente al espejo mencionado y guantines para practicar contiendas o hacer bolsa, también en su mayoría maltrechos.


Pero la decepción por el cuasi abandono que sufre el histórico gimnasio que representa a una entidad de primer grado a nivel provincial, reconocida por otra similar pero nacional (la Federación Argentina de Box) es mayor cuando se conoce que las distintos gobiernos mendocinos han ido pasando mientras nadie hizo algo para mantenerlo, o levantarlo, o mejorarlo, al menos para brindarle un lugar más agradable a los boxeadores que allí se siguen forjando. Claro que en el pasado, desde ese mismo gimnasio, millones de mendocinos se ufanaron de vivir en la tierra del vino pero por los campeones argentinos, sudamericanos y mundiales que entrenó en su interior.

Edgardo Altamirano (16) debió bajar unos 20 kilos para entrar en categoría.

El año pasado, por unanimidad de ambas cámaras legislativas, fue aprobado un proyecto de declaración potenciado por un atleta que allí entrena, por el cual se invita al actual Poder Ejecutivo para que disponga de un presupuesto anual con el fin de que se realicen mejoras y se mantenga con dignidad el que es, tal vez para muchos, el gimnasio de box más importante de la provincia.

David Lezama (20) el universitario del grupo de boxeadores que aspiran ser profesionales en el deporte que más alegrías le brindó a Mendoza.

En Senadores, Ricardo Pettignano (PJ), fue el encargado de formular la iniciativa que fue aprobada en 2010 por unanimidad. En Diputados, Daniel Ortiz (UCR), fue el responsable de proponer el proyecto que también fue aprobado por el voto positivo de la totalidad de los integrantes de la Comisión de Deportes que preside.

Forjando campeones

Detrás: Ibarra, Lezama, Magne, Guerra y Altamirano. Delante: Rocky Flores con su hija.

Oscar Rocky Flores, quien a principio de los 80 tuvo una carrera prometedora por lo que fue apadrinado por el mismísimo Tito Lectura y que en 1983 sufrió la pérdida de su mano derecha por un accidente que tuvo en Buenos Aires, actualmente todos los días entrena a cinco púgiles a punto de subirse a los cuadriláteros en los torneos locales como Guantes de Oro.

Ellos son Gastón Ibarra (26), Edgardo Altamirano (16), Gustavo Magne (18), Cristian Guerra (16) y David Lezama (20) el único estudiante universitario del grupo, son los hombres jóvenes que bajo la tutela de Flores en las próximas horas se subirán a un ring para demostrar lo que aprendieron en calle Mitre en Ciudad.

Mientras “el Rocky”, desde las 14, les exige “más rápido, más rápido” a sus chicos, otro pequeño ejército de boxeadores se siguen entrenando sólo por el placer de estar junto al ex campeón mundial que ahora se mudó a dos cuadras del gimnasio, “para estar más cerca”, confiesa Flores.

Todos colaboran, limpian, tensan cuerdas, cuelgan y descuelgan bolsas y ponen orden luego de la faena para esperar por el nuevo día que los encontrará nuevamente “quemando grasas” y transpirando y “largando los camellos”, como dice “el Rocky”.

El grupo casi completo de todos los alteltas que a diario entrenan en el gimnasio de la Federación Mendocina de Box.

Opiniones (1)
19 de noviembre de 2017 | 01:06
2
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19 de noviembre de 2017 | 01:06
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  1. esta nota es del 22 de sept de 2011, y el gimnasio de la federacion mendocina de box todavia esta en las mismas condiciones, seria bueno que alguien desempolve los recuerdos y se pueda hacer algo (((((En Senadores, Ricardo Pettignano (PJ), fue el encargado de formular la iniciativa que fue aprobada en 2010 por unanimidad. En Diputados, Daniel Ortiz (UCR), fue el responsable de proponer el proyecto que también fue aprobado por el voto positivo de la totalidad de los integrantes de la Comisión de Deportes que preside))))) es un excelente lugar y un icono del box en mendoza, pero esta en el olvido total
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