Con perfume a jarilla, un festival

El próximo 8 y 9 de octubre, en la histórica Villa de 25 de Mayo, tendrá lugar el primer Festival de la Jarilla. Desde el Concejo Deliberante adhieren a esta celebración.

Dentro de nuestra flora autóctona encontramos la jarilla, de la cual existen ciertas variedades, y estas son la jarilla macho, hembra y crespa.

Los pehuenches, los huarpes y los mapuches, que caminaban la Región Cuyana y la estepa patagónica, desde la provincia de Mendoza hasta la de Chubut, la identificaban con el nombre de kohue koehue.

Este arbusto leñoso en sus tres tipos (hembra, macho y crespa (en la foto, arriba)), se denomina en latín Larrea divaricada, cuneifolia y nítida, respectivamente y se agrupa en jarillales, sin sobrepasar los dos o tres metros de altura debido a los vientos que castigan el terruño.-

Los beneficios terapéuticos que los pueblos originarios sabían extraer de este humilde arbusto de follaje oscuro son numerosos. Presenta alto contenido de yodo y potasio, curaba resfrios, parásitos, sabañones, cólicos, fiebres  y hasta servia de repelente para las vinchucas sudamericanas. Los pobladores, naturales e incorporados que tomaron nota de sus virtudes, empleaban sus jugos para la curación de heridas y llagas y distintos trastornos relacionados con problemas reumáticos, inflamatorios, entre otros usos.

En la actualidad, todavía, sanan las extremidades de los animales, calientan las viviendas y las cocinas de las zonas mas áridas de la región, y hasta tiñen de verde las blancas lanas de los telares.-

Y hay más. Los que conocen esta especial tierra, y su vegetación, saben que la orientación de las raíces de las jarillas marcan los cuatro puntos cardinales.

La jarilla es nuestra, casi una identidad. Un horno de barro, caldeado con jarilla, le dará a lo horneado (pan, carne, empanadas) un sabor distintivo. Y el aroma del jarillal, cuando llueve, es un perfume tan particular, que pasa a formar parte de la memoria afectiva.

Estas son las razones que han llevado a Miguel Mora y Luis Sorroche a querer dejar de manifiesto la significación de la jarilla, en un festival, que pretende ser reeditado año tras año, de modo tal de identificar a nuestro departamento, tal y como reconocemos a Rivadavia (Rivadavia le canta al país), Tunuyán (Festival de la Tonada), Malargüe (Festival del chivo), General Alvear ( Fiesta del ternero mendocino).

De acuerdo a sus organizadores, se presentarán actividades de doma, destrezas criollas, jineteadas y folklore: selección de voces individuales, dúos y conjuntos, que representen al Festival.

Obviamente, también se contará con un patio de comidas, cuyo producido se destinará a colaborar con la Cooperadora del Hospital Schestakow.

Estas son las razones que han llevado a la Concejal Jaquelina Rebolledo a solicitarle al Concejo Deliberante que esta primera edición del Festival de la Jarilla, a realizarse los días 8 y 9 de octubre próximos en la Villa 25 de Mayo, sea declarado de interés social, cultural, departamental y regional.

La Jarilla, un arbusto resinoso, propio del paisaje mendocino, en la identidad de nuestro departamento

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19 de agosto de 2017 | 01:10
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