Turismo de vanguardia, hotelería human friendly

El alojamiento boutique da un paso más allá y algunos ya buscan perfeccionarse en el concepto "human friendly". Lugares "amigables" que ponen al "ser humano" como eje central de su propuesta. Claves de una tendencia que crece en el mundo. Esta nota, también en la edición n°80 de Revista Club House.

La segunda década del siglo XXI encuentra viajeros frecuentes cansados de deambular en aeropuertos, esperar conexiones, padecer jet lag y peregrinar entre monstruosas moles espejadas.

El viaje de placer se transforma entonces en una desesperada búsqueda de lo simple, de lo esencial para lograr bajar un par de marchas, aquietar el espíritu y conectarse con la sensorialidad y la sensualidad casi siempre avasallada por el vértigo cotidiano.

Para este viajero frecuente la dificultad comienza en el diseño de sus propias vacaciones pues el tiempo de ocio lo encuentra en general cansado para investigar, seleccionar y contratar servicios on line. El arrollador avance de internet en la comercialización de los servicios turísticos pone a este viajero frente a un sinfín de posibilidades y destinos, lo cual le generará gran confusión, ansiedad y mayor cansancio. “Frente a la sobreinformación y despersonalización que traen de la mano las nuevas tecnologías, un hotel human friendly pondrá a disposición de su potencial huésped un staff de reservas que atenderá personalmente las demandas, intereses, preocupaciones y necesidades de este viajero, con el único objetivo de facilitar sus decisiones y ayudarlo a componer la estadía de sus sueños”, explica Sergio Mastrapasqua, magíster en Turismo y Economía de los Transportes. “El personal del hotel, su staff, es el recurso más importante y valioso de un hotel human friendly”, asegura.

Se trata de ir un paso más allá en el concepto de hotelería boutique y buscar una oferta integral, amigable y diseñada para el bienestar del ser humano. En efecto, la Asociación de Hoteles Boutique y LifeStyle (BLLA) con sede en los Estados Unidos está trabajando en el desarrollo de un estándar universal para la denominación de hoteles boutique, con el objeto de encontrar definiciones y aclarar terminología que permita eliminar la confusión sobre el segmento boutique.

Hasta ahora los criterios básicos para considerar a un hotel como boutique son:

- que tenga menos de 100 habitaciones,
- que tenga un diseño, estilo y atmósfera distintivos,
- que tenga servicio de comidas y bebidas on site.

Como se ve, los criterios son tan amplios y abarcan un espectro tan disímil de propuestas que se hace indispensable buscar nuevas categorías dentro de “lo boutique”.

De esta tendencia mundial emerge el concepto “human friendly”, que no es ni más ni menos que pensar, diseñar, decorar, equipar y operar pensando en complacer al “ser humano” que hay detrás de todo viajero.


“Sólo se trata de sentirse bien tratado, de reencontrarse con lo humano en un mundo que es ancho y ajeno, hostil y apabullante. De priorizar el trato personal y recrear un refugio, un lugar en el mundo, pues más allá de las nacionalidades y las diferencias culturales, todos somos básicamente iguales, nos conmueven las mismas cosas, una sonrisa, una solución a tiempo, un gesto de cordialidad habla en el idioma universal del afecto”, concluye Mastrapasqua.

Diseño a su servicio

“A la hora de diseñar un hotel human friendly se debe sopesar lo estético con lo funcional, lo innovador con lo confortable, lo tecnológico con lo sencillo; de estas pequeñas decisiones se construye el concepto”, considera Giovanna Carparelli, gerente general de Casa Margot, emprendimiento hotelero a la vanguardia en la aplicación de las técnicas human friendly en Mendoza, que posee un hotel de lujo funcionando en Chacras de Coria desde 2009 y otro en construcción en el Valle de Uco.
 
En efecto, nos hemos reído con Paul Carr, blogger hotelero y columnista del The Huffington Post cuando escribe: “¿Qué idiota, pero al parecer ampliamente emulado, diseñador de hotel entró en una reunión y anunció que el problema con los baños del hotel era que ofrecían demasiada intimidad? Su solución: duchas, puertas de baño, ¡todo de cristal! Como escribió un amigo la otra noche desde el nuevo hotel de NY: nada más romántico que ver a tu pareja en el inodoro”.

El hotel human friendly se obsesiona con los detalles, no sólo para ofrecer al huésped una maravillosa experiencia estética, sino para que ese entorno le resulte indiscutidamente confortable y acogedor.

Slow food, slow life

Ofrecer un servicio on site de comidas y bebidas simplemente no basta. “Lo que hay que dar es una experiencia gastronómica inolvidable”, asegura la responsable de Casa Margot.

“Cuando planificamos el servicio de comidas y bebidas para nuestros huéspedes lo hicimos con la premisa de transformarlo en un recuerdo memorable para esos viajeros. Comenzamos por dar un servicio personal de chef y sommelier y agregamos un huerto orgánico donde ven crecer y cosechan algunos de los ingredientes que conformarán sus platos. Al final, el diseño: maridajes finamente estudiados para realzar el sabor de las comidas y los vinos elaborados en nuestra propia bodega. El éxito fue tal que decidimos subir la apuesta”, explica Carparelli en referencia al Margot Deli, el Art Bar & Bistró que forma parte del hotel homónimo y que recientemente abrió al público, luego de un año de trabajo a puertas cerradas.

Cuestión de escala

Otra de las claves centrales de un hotel human friendly es la escala. “La monumentalidad como
premisa arquitectónica, característica de los hoteles cinco estrellas de cadena (e inclusive de algunas propuestas boutique) atentan contra lo humano. Enormes muros de hormigón, grandes salas minimalistas… Esos espacios parecen “tragarse” a las personas, incapaces de evocar momentos de relajación y encuentro interior”, describe Mastrapasqua, consultor de proyectos turísticos en Mendoza, La Rioja y Buenos Aires.

El concepto human friendly propone un hotel de escala pequeña, con capacidad para albergar a pocos huéspedes a la vez, para darles atención personalizada y adaptada a sus necesidades. “Nada de mega construcciones que nos hagan sentir pequeños, ajenos y apabullados. Se trata de descansar verdaderamente, en un espacio humanamente asible, con todas las facilidades y tecnologías del mundo moderno, pero puestos al servicio de confortar el espíritu en armonía con la naturaleza”, enfatiza.

Identidad conocida

Como clave final del concepto human friendly está la identidad. El desarrollo de una personalidad propia, un contenido, una razón de ser, un relato. No basta con espacios bellos, huecos, vacíos de sustancia. Tiene que haber algo más allá que refuerce el sentido de pertenencia, de familiaridad, para que el huésped se sienta cálidamente acogido, que pueda abrir los ojos en la mañana y tener la clara sensación de estar aquí y ahora, en un lugar único e irrepetible.
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