Un extraterrestre violó a una pelicana embarazada

Según fuentes bien informadas, el aberrante hecho habría sucedido anoche, en la plaza Independencia. Hay un detenido masculino. El ave, quien no formuló denuncia, fue derivada al citado nosocomio sin solución de continuidad. Enterate de todo lo relativo a esta increíble historia o no, ingresando a esta nota. O no.

Ya mismo le digo, amigo lector que, de alguna manera o de todas, usted ha sido engañado, pero no se asombre, porque, allí donde vea una nota periodística, siempre deberá ver también una refinada forma del engaño. Vamos al caso. 

Bueno, no, no vamos. El asunto es que la víctima no era pelicana ni monja y tampoco era tan, tan víctima. Y el extraterrestre no era tan extra-terrestre, sino simplemente terrestre y novio de la no víctima. Tampoco estaba embarazada la chica, o sea, el ave, pero de esto no estoy seguro (de todas maneras, si usted entró a esta nota convencido de que un extraterrestre había violado a una pelicana embarazada, bueno, puede que sea portador del SSGyLD, Síndrome Susana Giménez y Los Dinosaurios).

Igualmente, no era esto lo que quería contar. Empecemos de nuevo.

El asunto es que ya son las tres de la mañana y hace rato ya llegué del teatro y me pregunto cómo mierda transmitir la maravilla que me atraviesa y que la nota sea leída por mucha gente, o sea, que genere muchas lecturas. O no.  

Simplemente sucedió así: fui al teatro, solo fui (no sólo de solamente, fui solo de soledad, y no porque estoy más solo que Kung Fu, lo cual es casi un hecho, sino porque no tuve con quién ir, lo cual viene a ser lo mismo, ¿no?) y ahora de regreso, en casa, (bueno, no es “mi” casa, sino la de un amigo, pero vivo aquí, al fin y al cabo, por lo cual, a los efectos prácticos, es mi casa, ¿no? ¿o sí?) y enciendo la computadora y tomo del pico agua Ser de manzana (he dejado de lado las viejas ginebras de la juventud y el whisky de los químicos, aunque nunca el hondo vino como los mares homéricos por las noches y el cynar italiano con tónica y música de fondo) y me dispongo a escribir sobre la obra teatral “Antígona Vélez”, de Leopoldo Marechal, que se ha puesto en escena en sala del elenco El Enko (sí, medio choto el nombre), de Juan Cristóbal Comotti, quien, no es, a la sazón, ningún choto, bueno, a veces sí, pero este tampoco es el asunto. Nos fuimos de tema otra vez.

Y bueno, como nadie lee notas de cultura y casi nadie va al teatro, me decidí a mentir, a ver si así logro algo. Ya saben ustedes que las notas que más se leen en los diarios tienen que ver con extraterrestres que violan religiosas encintas o pelicanas ligeras de cascos y cosas por el estilo. Y aquí estamos, intentando usar el lenguaje como estrategia de seducción.

No, bueno, eso no. Empecemos de nuevo.

Uno de los mitos más perturbadores de la Grecia Clásica es el de Antígona, referido por Sófocles. Como toda buena historia que se precie de tal, en la de aquellos siglos helenos, debía estar presente y efectiva la tragedia como manto que de todo se apodera. Los griegos no se andaban con chiquitas: cuando alguien moría, para que el discurso del mito se eternizara, ese alguien debía ser rey o príncipe, por lo menos. Sólo así se lavaban las culpas; sólo así saciaban su sed de sangre los dioses montados en cólera.

Antígona es el caso: hija de reyes tebanos, Edipo y Yocasta, su vida es atravesada por el dolor aún antes de que se desate la cólera divina, incluso aún antes de que ella naciera. Ve la chica luchar a sus hermanos por el trono y correr ríos de sangre, hasta llegar a matarse uno a otro. Uno de ellos es enterrado y al otro se le depara un castigo extraordinariamente cruel: precisamente no ser enterrado, no darle paz, ser comido por perros y aves de rapiña y condenar a su alma a vagar por la Tierra.

Sin embargo, el amor de Antígona por su hermano podrá más y su determinación, enterrar a Polinices, se cumple y, al rebelarse contra el poder, la tragedia se despliega: la triste muchacha se suicida y también su príncipe prometido y su madre, reina de Tebas. El rey tebano, la figura del poder en la trama, finalmente confiesa su error y brota su dolor, pero, como en toda tragedia, ya es demasiado tarde.

Este es el mito que toma el escritor argentino Leopoldo Marechal, para hacer (como otros también hicieron, caso del francés Jean Anouilh, la argentina Griselda Gambaro y el mismo Sófocles, claro) su relectura del mito. Y la ambienta en la pampa argentina, en la época de la ominosa Conquista del Desierto, en los confines del "mundo civilizado".

Pues bien, esta es la obra que toma Juan Cristóbal Comotti y el grupo Teatro de Cuyo para levantar una puesta teatral de excepción, con muy buenas actuaciones (la de Antígona y la de Tiresias, por ejemplo, entre varias), utilización del espacio escénico, despliegue de vestuarios y excelente música en vivo, a cargo de Claudio Brachetta, inspirado en la “Cantata de los Puentes Amarillos”, de Luis Alberto Spinetta, pedazo de canción, a su vez, plena de aires de Van Gogh y de Artaud, nada más ni menos.

Así, verán en escena, delante mismo de sus hocicos, cómo se despliega la soledad y cómo suele velar la compañía, como un animal herido; verán los abanicos del poder batirse como pavos con epilepsia; verán el amor filial y sus incondicionalidades constitutivas; verán, al fin, de qué manera la ausencia es la más efectiva de las presencias.

Por eso, amigos, vaya la recomendación del caso: vean teatro, vayan a la sala “Gladys Ravalle” de Almirante Brown 755, de Godoy Cruz, o a cualquiera de las salas donde haya buen teatro del nuestro, déjense conmover por el excelente teatro que hay en Mendoza (y después no permitan que los funcionarios prohíban actuar a los artistas, como ocurrirá en la próxima Vendimia; ¿cómo es posible que el castigo para algunos sea privarnos de la belleza a todos, sus más preciados dones?, ¿lo harían con policías, con médicos, con camioneros, con empleados públicos? no, sólo con los artistas: esto es, en el sentido de la Grecia Clásica, un genuino sacrificio, asesinar a alguien para que se aplaque la sed de sangre; uhhhh, nos fuimos al joraca otra vez, disculpen). 

En fin, gentes, vayan al teatro: solos o acompañados. Cierto es que no habrá extraterrestres violadores ni monjas embarazadas. O sí, quién sabe (sería un éxito de taquilla, sí, bueno, tal vez…)

Qué tarde se ha hecho; mañana hay que madrugar e ir al fucking diario a urdir engaños. Empecemos de nuevo.

Sí: empecemos de nuevo: ya mismo le digo, amigo lector que, de alguna manera o de todas, usted ha sido engañado, pero no se asombre, porque, allí donde vea una nota periodística, deberá ver también una refinada forma del engaño. Vamos al caso…

Igualmente, no era esto lo que quería contar, pero ya no empezaré de nuevo.





Ficha Técnica

Antigona Velez
Elenco: Teatro de Cuyo Asociacion Civil
Actúan: Mariela Locarno, Rocio Campos, Lydia Pereira, Diana Moyano, Analia Pulenta, Alicia Leonardi, María Leo, Josefina Ormeño, Jezabel Nuarte, Soledad Bechessi, Alejandro Manzano, Pablo Sánchez, Francisco Cádiz, Santiago Frazzeta, Juan Forconesi, Juanjo Cinquemani, Roberto Miranda, Roberto Campos y Claudio Brachetta
Músico: Claudio Brachetta
Vestuario: Rosa Vargas y Guadalupe Rodríguez Catón.
Diseño de folletería: Pablo Sánchez
Fotos: Sebastián Vallejo
Dirección, diseño de escenografía, y planta de luces: Juan Comotti
Asistencia de Dirección: Alejandro Manzano
Producción: Enkosala “Gladys Ravalle” y Elenco.
Agradecimiento especial a Luis Alberto Spinetta, a Pescado Rabioso por su cantata, a Van Gogh  por las cartas a su hermano Theo, a Miguel Cané y a Antonin Artaud.

Opiniones (14)
24 de noviembre de 2017 | 08:49
15
ERROR
24 de noviembre de 2017 | 08:49
"Tu mensaje ha sido enviado correctamente"
  1. Me gustó la nota.....me gusta el teatro........ Por fi..........no pusieron los horarios y días...... AGUANTE KILKA!!!!!!!!
    14
  2. asustos internos sabia que les tendian una trampa?
    13
  3. Qué manera de divertirme!! pero no hacen flata estos títulos. Estoy segura de que muchos leemos las notas culturales!!
    12
  4. ...¿qué paso al final con la pelícana?... Me hiciste acordar a nuestra vieja Pelicana. ¡¡Grande Ulises!!...
    11
  5. Flaco decime que tomas para escribir estas notas, debe ser algo raro
    10
  6. Que es el sitial en el que me instalan sus notas, los más grandes aplausos.
    9
  7. no puedo parar de reirme, lograste captar toda mi atención, y si! realmente entre a ver la nota del pelicano y el extraterrestre,, no creo haberlo hecho de haber sido una nota sobre antigona y sofocles y todo eso,, pero la leí toda,, sos un genio Ulises
    8
  8. WTF??
    7
  9. Un fenómeno Ulises.
    6
  10. NECESITO SABER A QUE HORA TERMINA LA FUNCIÓN, PARA LUEGO IR AL TEATRO. ¿TE ENGAÑÉ?
    5
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