Tilcara, una isla radical en el norte

En una provincia dominada por el peronismo, un intendente de la UCR se las arregla para sobrevivir en el poder desde hace 16 años

Son las 11 de un día de sol y Félix Pérez está subido a un andamio pintando la fachada de la escuela Domingo Faustino Sarmiento, un edificio colonial amarillo de cien años. Es un personaje raro. Pintor ocasional, suele oficiar además de recolector de basura en el camión del municipio, pero su verdadero trabajo es otro: "el Diaguita", como todos le llaman aquí, es el intendente de Tilcara desde hace 16 años.

Es raro, además, porque es uno de los pocos intendentes radicales de la región. El avance del peronismo ha sido tal que a Pérez casi no le quedan correligionarios en estas tierras norteñas y los pocos que hay son, casi todos, aliados declarados del gobierno nacional. En octubre, Pérez irá por la reelección en busca de un quinto mandato, pero esta vez no va a ser fácil. Al menos dos candidatos kirchneristas y un duhaldista quieren destronarlo.

"Si el intendente tiene que pintar la escuela o levantar la basura es porque no tiene capacidad de gestión", afirma con ironía Tupac (se llama Oscar Ariel, pero él dice que nadie lo sabe), guía de turismo y dirigente de la Organización Pueblo Unido Atahualpa Yupanqui (Opuay), un desprendimiento de la CCC y parte de una red de organizaciones de la provincia que ha tenido un fabuloso crecimiento con el apoyo del gobierno nacional y el jujeño.

Este año, por primera vez, la Opuay presentará un candidato a intendente: Ricardo Romero, que llegó a la política como referente de un grupo de desocupados. LA NACION lo visitó en la sede de la organización, un largo galpón frente a la ruta de acceso a Tilcara con un enorme retrato del Che Guevara en el frente y lleno de colores. Era el día que terminaba las festividades en honor a la Pacha Mama. Unas 50 personas, casi todos jóvenes, conversaban sentados en sillas de plástico mientras sonaba de fondo una cumbia a todo volumen. La reunión estaba terminando. En el medio, una montaña de papas, maíz, serpentinas, carne, mote y cajas de vino era la ofrenda que iba a ser enterrada para la Madre Tierra. En la antesala de la fiesta, donde estaba Romero (de jogging azul y gorrita del Real Madrid), se apilaban cajas con leche, azúcar y aceite; provisiones recibidas del gobierno.

En Tilcara acusan a Romero de hacer clientelismo. "No es cierto. Desde acá repartimos bolsones del programa provincial para toda la Quebrada. Hace 20 años que hacemos trabajo social", responde él, que cuenta que han montado un "gobierno paralelo" al radical, con obras públicas financiadas con fondos nacionales y provinciales, y con el trabajo de la gente.

También como colectora de la lista de la Presidenta se presentará Angélica Machaca, una joven coplera que trabaja en el Registro Civil. Romero y Machaca esperan que el kirchnerismo repita, a nivel local, la elección que hizo en las primarias, cuando triplicó en votos a la lista de Ricardo Alfonsín.

"No va a pasar. Acá gana Cristina, pero van a cortar boleta. Ganan Cristina y el Diaga", augura Cristiano Lozano, "el Lobo", un artesano de gran barba blanca que hace carteras de cuero instalado con una mesita de madera en la plaza central de la ciudad y que se jacta de conocer a la perfección a los tilcarenses. "La gente no lo vota por radical sino porque lo conoce. El ha hecho muchas cosas... tal vez demasiadas", dice Lozano, que tiene algunos reparos con el crecimiento del turismo.

Tilcara, con 12.000 habitantes, tenía 4 hoteles en 1995 y hoy tiene 57, de acuerdo con los registros oficiales. Esto hizo que la desocupación bajara mucho (según el intendente, ya no existe), pero generó problemas de infraestructura. En temporada alta, por ejemplo, el agua no alcanza.

Pese a su gran crecimiento, Tilcara - declarado municipio indígena- conserva su estilo de casas de adobe con farolitos, y edificios coloniales de principios de 1900. Todas construcciones bajas. Las calles son empedradas y las veredas, angostas y altas. En el centro de la ciudad se destaca la Iglesia, de fines de 1700, con un marco imponente de fondo: un paisaje de quebradas que es más marrón o más colorado según la hora del día.

Foto: LA NACION / Fernando Gutierrez

Pérez se despega de Alfonsín. Dice que la derrota de la UCR en las primarias no tiene nada que ver con su gestión como intendente. "No mandaron ni una remera ni una gorra para la gente. No podés despertarte dos días antes y pretender juntar votos", afirma. También dice que "sin carisma es imposible ganar". Pérez y el intendente de San Salvador, Raúl Jorge, son los únicos intendentes radicales en la provincia.

Pérez dice que su referente dentro del partido es el jujeño Gerardo Morales, pero que con él también tiene diferencias; dice que no está de acuerdo con "estar acusando todo el tiempo" al Gobierno. "A Morales no le pude sacar ni un sólo proyecto para Tilcara", protesta. Sí obtuvo fondos, en cambio, del Poder Ejecutivo. Pérez cuenta que su vínculo es a través del subsecretario de Vivenda, Luis Bontempo, y el secretario de Obras Públicas, José López. Dos hombres que manejan presupuestos multimillonarios. "Igual yo lo que más quisiera es ser autónomo. Ser la nación Tilcara", dice sonriente.

Pérez nació del otro lado de los cerros, en una familia que apenas podía sobrevivir, en el Valle Durazno. Llegó a Tilcara para estudiar en la escuela Sarmiento. Fue medalla de oro y conoció el país corriendo carreras de fondo: fue el primer atleta de Tilcara. Después, se recibió de técnico agrónomo. "Empecé en la política en el 95 haciendo propaganda con un carrito, que bautizamos el diagamóvil. Iba con cuatro amigos. A ellos les daba vergüenza", recuerda. Hoy dice que no sólo con dinero se hace política. "La gente no quiere sólo plata, quiere un sueño, que haya trabajo", afirma y cuenta orgulloso que en Tilcara hay sólo 2% de analfabetismo y que montaron con una organización internacional el plan "derecho a la sonrisa", un programa para 200 madres jóvenes recuperaran su dentadura. "A cambio, todas tenían que trabajar en el pueblo".

Pérez cuida su relación con el gobierno central. Sólo se queja de los planes sociales, pero el cuestionamiento parece más dirigido a quienes serán sus rivales locales en octubre. "Los malditos planes nacionales hacen que la gente no trabaje y acá les den dinero igual", protesta.

El kirchnerismo tenía previsto ir con un solo candidato y, para decidirlo, iba a hacer internas. "Se suspendieron por el drama de Libertador", cuenta Romero. En julio, militantes de la CCC que ocupaban tierras en Libertador General San Martín fueron desalojados con violencia. Hubo cuatro muertos y más de 30 heridos. "Acá no tenemos tomas y Milagro Salas no ha entrado porque ella es respetuosa y sabe que tenemos a la gente contenida", dice Romero.

Pérez no quiere hablar de sus rivales, pero sabe que un kirchnerismo dividido es lo mejor que le puede pasar en su carrera por cumplir 20 años en el poder.

EL PERSONAJE
El candidato duhaldista que desconoce a Duhalde

Eduardo Escobar, hoy candidato a concejal por el duhaldismo, tenía seis años cuando el cura Eloy Roy lo encontró abandonado en una villa de Chaco y decidió adoptarlo. Al poco tiempo, juntos se radicaron en Tilcara y desde entonces nunca pasaron desapercibidos.

Escobar cuenta divertido que en 1988 su padre generó un revuelo que todavía se recuerda en la ciudad. Eran las celebraciones de Semana Santa, iban a sancionarse las leyes de obediencia debida y punto final, y el cura canadiense decidió, en apoyo a las Madres de Plaza de Mayo, sacar a la Virgen Dolorosa a la procesión con un pañuelo blanco en la cabeza. Tilcara era ya destino turístico dilecto de las familias más tradicionales del norte argentino. Unos meses después, Eloy era trasladado a China.

Escobar tiene hoy 49 años y se define como un militante de los derechos humanos; sobre todo, de los derechos de las minorías. Está separado y tiene tres hijos, pero en el pueblo dicen que es homosexual declarado. El se ríe. "A mi me gusta joder con eso porque acá hay muchos chicos que son gays y viven en pareja, y ellos lo sienten como un apoyo -cuenta-. Yo trabajo mucho con la cuestión de género y el tema de violencia familiar, que lamentablemente sigue siendo un drama acá."

Además, se dedicó a la política. Es el primer candidato a concejal en la boleta de Eduardo Duhalde y fue, desde 2000 hasta 2010, director de Turismo de la municipalidad. Hoy, está enfrentado al intendente y critica, incluso, las "deficiencias" que tiene la ciudad para recibir a los turistas en temporada alta. También dice que "el Diaga" es demasiado personalista.

"Me dijeron de todo de Duhalde. Yo no se ni quien puta es Duhalde y no me importa", afirma. Lo acercó al duhaldismo gente del gremio gastronómico, liderado por Luis Barrionuevo, con quienes había desarrollado un programa de capacitación para ayudar a trabajadores tilcarenses. Cuenta que en las primarias hizo campaña con un presupuesto de 3000 pesos y Duhalde salió tercero con el 5%. Según Escobar, fue un buen resultado considerando que partían de cero.

"Yo me siento independiente y Duhalde no me importa nada", afirma en el pasillo que lleva a su oficina (a la que llaman "el bunker"), tres cuartos empapelados con afiches verdes y violetas con una gigantesca cara sonriente de quien será su candidato a presidente..

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