Hallan el posible eslabón perdido entre el simio y el hombre

Huesos de hace dos millones de años hallados en Sudáfrica de dos criaturas con características simiescas y humanas podría pertenecer a la forma en transición que antecedió a los seres humanos modernos. Los fósiles, de un niño varón y una mujer muestran una novedosa combinación de rasgos.

El científico Lee Berger a cargo de la
investigación.

Un análisis de los huesos sugiere que el Australopithecus sediba es el principal candidato a ser el antepasado de los humanos, afirmó el investigador principal Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica.

Una serie de cinco artículos, publicados en el último ejemplar de Science y basados en novedosas pruebas relacionadas con diversos aspectos de la anatomía del Australopithecus sediba, revelan nuevos elementos atribuidos a dos esqueletos: el análisis de la mano más completo hasta ahora de un homínido temprano, la descripción de la pelvis, del cerebro y el hallazgo de nuevas piezas del pie y el tobillo.

Los fósiles, de un niño varón y una mujer, muestran una novedosa combinación de rasgos, como si la naturaleza hubiera estado experimentando. Algunos de ellos sugieren que se trata de criaturas prehumanas, y otros, del género Homo, que incluye al Homo sapiens, el ser humano moderno.

"Es como si se hubiese tomado una instantánea de la evolución", comentó Richard Potts, director del programa de orígenes humanos en el Instituto Smithsonian, que no participó en la investigación dirigida por científicos sudafricanos. El informe fue publicado en la edición electrónica de la revista Science.

Desde hace tiempo, los expertos consideraban la familia Australopithecus —que incluye el famoso fósil Lucy— como candidata a antepasado de los humanos. La nueva investigación establece la existencia de una criatura que combina características de ambos grupos.

Los huesos fueron hallados en el 2008 en Malapa, cerca de Johanesburgo, un sitio rico en fósiles. Matthew, el hijo de Berger que entonces tenía nueve años, halló un hueso que se determinó pertenecía al niño. Dos semanas después, Berger descubrió los huesos de la mujer.

La revista publica cinco informes sobre las conclusiones, incluso informes separados sobre pie, mano, pelvis y cerebro del Australopithecus sediba.

Berger dijo que el cerebro, la mano y el pie presentan características de formas humanas modernas y prehumanas que indican una transición en curso.

Kristian Carlson, también de Witwatersrand, dijo que el cerebro de Australopithecus sediba es pequeño, como el de un chimpancé, pero con una configuración más humana, particularmente con una expansión detrás y encima de los ojos.

Esto parece demostrar que el cerebro se estaba reorganizando antes de empezar su expansión a su tamaño actual, afirmó Carlson en una teleconferencia.

"Aunque requerirá mucho estudio de los informes y de los fósiles por más investigadores en los próximos meses y años, estos análisis bien podrían sentar precedente para comprender la evolución humana", según Potts.

¿Significa entonces que el Australopithecus sediba es el eslabón perdido, una frase que no les agrada a los científicos? Berger dijo que el ejemplar es un buen candidato para representar la evolución de los seres humanos, aunque el ejemplo definitivo del Homo es de 150.000 a 200.000 años anterior.

Los científicos prefieren los términos "forma de transición" o "forma intermedia", precisó Darryl DeRuiter, de la Universidad A&M de Texas.

"Esto es lo que pronostica la teoría evolutiva, esta mezcla de Australopitecino y Homo", dijo DeRuiter. "Es una firme confirmación de la teoría evolutiva".

Pero todavía no es un ejemplo del género Homo, aclaró, aunque pudo haber conducido a varias formas humanas tempranas como Homo habilis, Homo rudolfensis u Homo erectus, considerados primos distantes del ser humano moderno.

Estos artículos "obligan a reconsiderar de qué modo los rasgos se combinan en la evolución humana", dijo Potts en un correo electrónico desde Kenia, donde efectúa investigaciones.

"Por ejemplo, en definiciones previas de nuestro género, la característica central en el surgimiento del Homo ha sido el agrandamiento del cerebro", notó. "Pero los huesos de sediba indican, sin embargo, que la reorganización del cerebro y la pelvis típicamente conectados con la evolución del Homo no implicaban necesariamente el agrandamiento del cerebro".

Fuente: AP / BBC Mundo

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