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Conocé la terrible historia de los hinchas de Patronato en Córdoba

La parcialidad del equipo de Paraná vivió horas complicadas luego del partido ante Instituto en la provincia mediterránea. Zonas liberadas, maltratos y abuso de la autoridad son parte de las denuncias que efectuaron los simpatizantes.

El clima de tensión que se vivió en la cancha de Instituto, que renovará los cargos de la Comisión Directiva en pocos días, con enfrentamientos abiertos entre facciones de la hinchada local, ante la incomprensible pasividad de los efectivos de seguridad, también le llegó a los hinchas de Patronato.

Incluso hay varias razones para considerarlo como un hecho muchísimo más grave. Porque aquí no hubo simple pasividad de las fuerzas policiales. Sino que los hinchas denuncian además agresiones de parte de los oficiales. La pasividad parece trocarse en complicidad.

Primero, el grueso de simpatizantes visitante ingresó sobre el final del segundo tiempo, demorados por intensos y reiterados controles. A pesar del fastidio pro la demora, Xavier, uno de los hinchas que viajaba en los micros que se trasladaron hasta Córdoba, relata que transcurrió con normalidad.

La historia empezó a tener un desenlace turbio desde el momento del pitazo final. Ni bien Montero da por terminado el partido, los policías ubicados en el pulmón de seguridad se cruzaron hacia el lugar donde estaban los visitantes, para retirarlos del estadio a fuerza de escudos.

Llegaron a la salida y el portón estaba cerrado. Los efectivos policiales le comunican allí la novedad a los hinchas rojinegros. “Nos dijeron tienen que esperar a que salga Instituto. Se van a quedar acá. Les dijimos que no podía ser así, en ningún lado nos pasó eso. Terminaron cortando las luces del estadio y quedamos esperando a oscuras”. Primer hecho inentendible acerca del operativo dispuesto: los hinchas locales, miles, son los que salen primero (cuando está claro que es mucho menos conflictivo y más ágil retirar a los visitantes en primera instancia).

Luego de un tiempo las puertas se abrieron y comenzaron a salir. Fueron a sus respectivos colectivos; a Xavier le correspondía ir en el primero. Se ubicó el patrullero de “custodia”, y al iniciar la marcha advierte que no estaban saliendo por donde habían ingresado.

"Salimos a una avenida, y veo que se estaba llenando de gente de Instituto en la esquina. Le dije a un compañero Acá nos entregaron, se nos viene una emboscada muy grande. No termino de decir eso y empezamos a sentir las piedras y los gritos”.

El colectivero ensaya una maniobra de evasión que era, en esta historia, ineficaz, apagar las luces para pasar desapercibido. Pareciera que todos sabían allí que es lo que encontrarían en la esquina.

En ese momento un piedrazo impacta en una de las ventanillas del vehículo, y le provoca daños a una chica que estaba ubicada en ese asiento. Terminó con heridas en la cabeza, que por relativa fortuna no revistieron mayor gravedad.

“Le pedimos al chofer que frene y bajamos, y fuimos a hablar con la policía. Se baja uno y le decimos tenemos una chica herida. Esto no puede ser, ustedes están para cuidarnos y nos entregan así.”

Los oficiales les piden que vuelvan al colectivo. Los hinchas se niegan y solicitan el envío de una ambulancia. Los policías no atienden el reclamo e insisten en que vuelvan al micro. Y eso no es nada, la escena dantesca tenía aun más barbaridades para ofrecer.

“Nos dice que volvamos al colectivo y carga al itaca. Hago como un paso para atrás, y otro chico que estaba conmigo en el colectivo se acerca y el policía le tira un balazo de goma a las piernas. Después me enteré que el chico terminó con heridas”.

Al oir y ver el disparo la gente que había descendido volvió a las unidades, y Xavier con ellos. El oficial no se detuvo allí.
“hago el primer paso dentro del colectivo y veo que el mismo policía carga el arma y tira de nuevo. Primero no sé si a nosotros, y después al colectivo.

Cuando empezamos a irnos vemos que el policía se agarra la entrepierna y nos hace burlas a nosotros, que terminamos con personas heridas adentro, y los vidrios rotos. Es el acto final, bestial, de una película de terror. Como signo de la barbarie, pero con el uniforme puesto.

Violencia, poder, internas, disputas, mafias, emboscadas, complicidad, impunidad. En el más absoluto desamparo los hinchas tuvieron que hacer su retorno a casa, como víctimas de un modo de proceder aberrante, el montaje de un operativo perverso.

El cuadro final es la estampa del desasosiego, del hombre entregado en una suerte de sacrificio, agredido y vejado por las fuerzas encargadas de velar por la seguridad. El colmo de los colmos, el teatro del espanto.

Terminá de ller esta nota y escuchá el audio con el testimonio de uno de los hinchas en SUPERDEPORTIVO

Opiniones (2)
17 de octubre de 2017 | 11:04
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17 de octubre de 2017 | 11:04
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  1. Hemos sufrido muchos mendocinos cada vez que nuestros equipos jugaron en la provincia de San Juan. Es un espato, a mi me tocó vivir una situación similar cuando GyE viajó a San Juan a jugar contra Desamparados. Los mismos policías nos llevaron a una emboscada y con los palos hirieron a varios hinchas mendocinos. DESDE ESA FECHA (hace ya varios años) NO VOY MÁS A LA CANCHA, ni siquiera acá en Mendoza.
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  2. EN CORDOBA SIEMPRE HACEN LO MISMO, Y NADIE HACE NADA!!! A MAIPU CUANDO JUGO CON TALLERES O CON SPORTIVO O ALUMNI, SIEMPRE HAY CONFLICTOS, SI HASTA HACE4N SALIR PRIMERO A LOS LOCALES!! NI LA AFA NI EL CONSEJO FEDERAL HACEN NADA!!! VIVA LA JODA Y EL PADRINO GRONDONA!!!
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