Infidelidad virtual o cómo usar la red para distraer sentimientos

Se enamoran de desconocidos y ponen a sus parejas en crisis.

A la gama casi infinita de posibilidades de infidelidad que genera la vida contemporánea se ha sumado una extraña variedad gracias a las computadoras: la infidelidad virtual. Y es virtual por partida doble, ya que se genera en las computadoras y en contadas excepciones (o, digamos, nunca) llega al encuentro carnal.

Se limita a relaciones intensas, con (verdadero) amor, pero confinadas al teclado. Los expertos dicen que ven cada vez más casos en la consulta y este diario obtuvo testimonios de quienes han incurrido en ella, bajo el pedido de reserva de identidad. Por regla general, son adultos con muchos años de casados o en pareja (con hijos, nietos) para los que Facebook (o incluso Twitter) resultan toda una revelación para su forma de relación social.

Por ejemplo, el caso de una ingeniera (Valeria) con diez años de casada que tuvo durante seis meses un intenso intercambio por chat y por correos electrónicos. “Me enamoré, pensé en dejar a mi marido, mis hijos, mi casa, todo. Teníamos una relación hermosa con él, aunque nunca le había visto la cara”, contó. Llegó incluso una noche a tener sexo a través de la computadora. Un día no lo soportó más; le contó todo a su marido. Después de una crisis, recompuso su relación originaria. Nunca conoció al “otro”.

O como Mariana, que comenzó a sospechar de su pareja, que pasaba largas horas delante de su computadora e incluso se levantaba de madrugada para usarla. Puso un programa para detectar qué escribía y vio el alto contenido erótico del intercambio de su novio. Mariana enfrentó la situación y él terminó confesando que tenía una relación paralela y virtual. Al revés que en la mayoría de los casos, Mariana terminó su relación.

Expertos. Los psicólogos y sexólogos que habitualmente tratan casos como estos, los diferencian de la infidelidad clásica, es decir, aquella que se concreta carnalmente luego de, quizás, unos primeros contactos virtuales. Ahora incluso tienen mucho éxito un par de empresas de Internet recientemente desembarcadas en el país que ofrecen affaires a personas casadas. Pero la infidelidad virtual es otra cosa.

“Es algo que veo con bastante frecuencia. Por una cuestión inconsciente, o no, es gente que deja abierto el chat o huellas en el historial de Internet y la pareja encuentra algo que viene de mucho tiempo”, afirmó el psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin. ¿Quién puede caer en esta tentación? “Son personalidades de características histéricas”, dice Ghedin. “Hombres y mujeres que necesitan la constante atención del otro, le dan prioridad a la seducción, más que al encuentro en sí, y así es que prueban distintas estrategias de conquista. Son bien zafados, con chats con mucho contenido erótico”, agregó.

Ghedin –autor de varios libros sobre la sexología humana contemporánea– cree que las parejas originales perdonan estos casos más porque no hay contacto carnal, aunque la desconfianza queda. El riesgo es siempre enamorarse. “Al estar en otra situación, la relación original se deteriora. Una paciente mía estaba en esa situación, pero no se animaba a concretar el encuentro. En un momento, llegó a darle la dirección de donde vívia a su amor virtual, cosas muy locas; por un lado, temía que su esposo se enterara y por otro, le da la dirección. Todo terminó en que el señor la fue a buscar; se plantó en la esquina y como no la vio, tocó el portero y se armó un gran conflicto familiar porque estaba el marido. No terminó en ruptura, pero igual ella se preguntaba cómo llegó a tanto, a semejante irracionalidad. Y es que son enamoramientos que obnubilan la razón. Cosas absurdas y peligrosas”, concluyó.

Por su parte, la psicóloga y sexóloga clínica Diana Resnicoff dijo que este tipo de relaciones vía Web “tienen muchas implicancias en términos de emociones y pensamientos, ya que permiten que algunas personas jueguen con un ideal. Alguien con quien  uno siempre imaginó que tenía ganas de estar. Así como algunos tratan de salir de algo que definen como aburrido, monótono”. Y coincide con su colega en que, por lo general, causa graves crisis de pareja, pero raras veces las rompe. “Es más, sirve para retomar con más fuerza el vínculo”, dijo.

“Cuando en una pareja hay infidelidad virtual o real es una crisis, pero es lo que destapó algo que ya existía. Y los encuentros pueden ser muy desilusionantes, por las fantasías e idealizaciones.” ¿Más varones o más mujeres incurren en esto? “Es igual.

Pasa que las mujeres son más discretas, pasa con todas las infidelidades. La infidelidad masculina se sabe rápido, pero los dos lo son por igual”, remató Resnicoff.

 

Las páginas que conectan a quienes buscan engañar

Second Love (secondlove.com.ar) y Ohhtel (ohhtel.com), dos de las páginas webs más importantes para la búsqueda de infidelidad, ya están disponibles en la Argentina. Y, según sus voceros, con singular éxito. Lo que proponen es que se anoten quienes están casados o tienen pareja y quieren tener encuentros furtivos, de alto contenido sexual y baja posibilidad de deschave. Está hecha para quienes creen en el matrimonio, pero no agotan allí sus posibilidades sexuales.

En ambos casos, el mecanismo es sencillo: crear un perfil y luego ponerse en relación con los otros hasta congeniar un encuentro discreto.
Second Love fue creada hace tres años en Holanda; recientemente llegada a América latina, en Brasil logró cien mil usuarios en su primer mes de vida. En la Argentina ya se pueden crear los perfiles, pero la red social como tal comenzará a funcionar en octubre; tiene dos cuentas, una de las cuales será gratuita.

Por su parte, y ya funcionando desde mayo, Ohhtel logró 30 mil inscriptos en su primera semana de funcionamiento en el país. Creen que a fin de año llegarán a 100 mil. Según las estadísticas, el 68% de los usuarios son hombres; casi el 80% son de Buenos Aires y su área metropolitana. En los EE.UU. cuenta con 1,3 millones de miembros. El argumento: “Argentina es un país muy devoto y en EE.UU., las zonas más devotas son donde mejor funciona este servicio” (sic). Es gratis para mujeres. La precursora es Ashley Madison (ashleymadison.com) todavía sin sucursal nacional, que tiene un eslogan: “La vida es corta, tenga un affaire”. Tiene 10 millones de adherentes.

www.perfil.com
Opiniones (1)
17 de agosto de 2017 | 09:40
2
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17 de agosto de 2017 | 09:40
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  1. asi va el mundo, hipócrita, embustero, mentiroso... nada bueno viene de estas mentiras.
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