Rugby socialero: la final del Top 10 cuyano

MDZ Sociales estuvo recorriendo las tribunas de la final Maristas-Liceo y te trae un resumen único: el sector ultra VIP, las "guinderas", el momento vergonzoso, la hinchada más copada y una extensa galería de fotos que no te podés perder. Todo, a un click... ¡Entrá en la nota!

Maristas cambió la historia.

En la tercera final mano a mano con Liceo, los Curas dejaron atrás la mala racha y se impusieron 22 a 21 sobre los Clavos, gracias a un drop sobre la hora de Francisco Diez. 

"Fue un partido muy apretado. Lo terminó de definir Pancho Diez cuando faltaban ocho minutos para el final. Los Clavos se lanzaron a buscar el descuento pero lo aguantó bien el Tricolor y terminó festejando con su gente", resumió Rodrigo Pontis, de MDZ Online.

Lo cierto es que, después de dos finales perdidas, los Curas volvieron a gritar la victoria. Su último gran festejo fue en el año 2006.

"Ha sido impresionante este campeonato. Pasó lo mismo que en las semis... definimos por un punto. Acá se puede ver que en el rugby cada segundo cuenta: con una sola patada se logró el drop y ganamos", resumió uno de los jugadores.

Las chicas de la séptima de Liceo, supersonrientes.

Primero, las chicas. Antes de que la final comenzara, jugaron dos equipos femeninos de rugby: las sanjuaninas de Huazihul contra Las Guanacas.

“No sabía que existía rugby femenino. ¡Me parece genial!”, comentó una de las damas desde la tribuna VIP.

Tribuna VIP. Políticos, empresarios y personalidades de la sociedad mendocina coparon las plateas techadas del Gargantini. El “gran capitán” Carlos Cipitelli fue uno de ellos. Mucha gente del mundo vitivinícola también dijo presente: Carlos Pulenta –Bodega Vistalba- y Luis Steindl –Norton- se sentaron bien cerquita.

El flamante juez de la corte Mario Adaro fue uno de los políticos más simpáticos: se confesó amante del rugby y charló con toda la prensa junto a su hijo, Bautista.

Mucha gente leprosa también mostró la cara en la soleada tarde del sábado: Daniel Vila, el Ogro Fabbiani y Josimar Mosquera fueron algunos de ellos.

Sufrientes. Rodrigo Pontis, periodista especializado en Rugby de MDZ Online, contó que Carlos Negro Ponce, de Maristas, calmaba su ansiedad fumando un enorme habano. A su lado estaba unos de los entrenadores del Tricolor: Marcelo Taca Conte, que alentaba, daba indicaciones por el celular, fumaba y terminó dando un grito al aire y exclamando: "¡Cómo se sufre esto!", al término del partido.

Las tribunas lucieron repletas.

La hinchada más fiel. Si bien por un punto el ganador de la contienda fue Maristas, la barra de Liceo fue la que más se escuchó: alentó en todo momento, llenó de color las gradas del estadio e hizo ver la pasión desenfrenada que sienten por los Clavos con cánticos supercreativos. Verdaderamente, dejaron la garganta en la cancha.

Música para amenizar. Mientras que en la previa los DJ pinchaban a morir con un punchi punchi superentretenido, en el entretiempo del partido tocó la banda Los Coholins.

A la hora del final, los músicos le dedicaron un tema a ambos equipos. Los acompañaron parapentistas a motor, que lanzaban pelotas hacia la cancha y generaban un verdadero delirio en todos los espectadores.

El momento de la vergüenza. Todo el encuentro se desarrolló en forma tranquila, amistosa y con mucho respeto entre los dos equipos. Tanto simpatizantes como jugadores mostraron una conducta deportiva intachable.

Los responsables de empañar por breves momentos esta fiesta del rugby vinieron del lado del fútbol: un grupo de hinchas de Independiente Rivadavia se trenzaron, entre insultos y golpes de puño, con algunos chicos de Marista que llevaban camperas de Godoy Cruz.

El hecho sucedió en la puerta de los camarines, cuando concluyó el encuentro… pero por suerte no pasó a mayores.

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