"Si hubiera hecho un 6, 7, 8 me habrían destruido"

Habla de todo: su papel en la dictadura, el vínculo Alfano-Massera y la pelea con Camilo García. Por qué dice que lo que hace "es cultura".

Ping Pong con Gerardo Sofovich |

Desde su oficina se ve todo. Cinco pantallas con los canales de aire, un plano perfecto del tradicional café La Biela y otro de las tumbas del Cementerio de la Recoleta.

Gerardo Sofovichacaba de ser distinguido por la Legislatura porteña como “Personalidad destacada de la cultura” y se lo ve relajado.

El reconocimiento, que él define como "un mimo al alma", provocó algunas críticas, que prefiere desestimar.

“Desde que comencé me propuse ser popular pero no populachero. Hasta los programas humorísticos eran de alguna manera programas periodísticos con humor. Además ¿qué es la cultura, quién define qué es la cultura? Vamos a la demostración más sencilla. Comer con cuchillo y tenedor es cultural”, sostiene.

Atento a la televisión argentina, el productor asegura que mira 6, 7, 8: "Aguanto 10 o 12 minutos".

"Esa es la televisión de gobierno, no la televisión del país. Pero bueno, la gente tiene la opción de verlo o no verlo", apunta y señala que no hubiera hecho un programa similar desde su lugar de interventor de Canal 7 durante el gobierno de Carlos Menem.

"Me hubieran destruido. Si todavía no me perdonan y todavía siguen rompiéndome con el tema de ATC. Pero las estadísticas lo demuestran: nunca tuvo tanto rating ATC como en esa época".




Justamente que por un tema de rating, esa palabra que parece obsesionar a cualquiera vinculado aunque sea por un rato con la televisión, Sofovich asegura que los programas periodísticos se mudaron a las señales de cable.

"No generan rating. En su época (Bernardo) Neustadt tenía rating alto y fue decayendo y decayendo y terminó, antes de morir, en el cable. Pero el cable es una buena opción. Está abierto en ese sentido el panorama. En televisión abierta, el único programa político que hay es 6, 7, 8, que tiene 2 o 3 puntos de rating. No son de interés masivo los programas políticos".

Alfanogate. Sobre el escándalo que involucró a Graciela Alfano, a quien la Justicia investiga para saber qué vínculo tuvo con el ex dictador Emilio Massera, Sofovich había dicho que "enamorarse de un genocida no es delito".

Ahora analiza cómo resurgió la noticia y, sin mencionarlos, hace referencia a Jorge Rial y Luis Ventura, quienes retomaron este tema desde el programa Intrusos.

"Es el fruto del odio de dos que para mí son pseudoperiodistas. Seguramente Graciela no pudo ir a una cita que le hicieron para ir al programa y entonces viene la represalia y desatan todo este escándalo, a lo que se suman infortunadas declaraciones de Alfano", señala.

"No se puede juzgar a nadie por un tema de sábanas. La historia está llena de historias de sábanas y de personajes de ambos sexos que han estado en sábanas", asegura y agrega: "Lo que hay que esperar que la Justicia defina es si hay apropiación de bienes de desaparecidos, lo que sería por supuesto condenable".

 "Que hubo gente que colaboró lo sabemos todos. Somos pocos y nos conocemos mucho. Sobre mi caso particular, en esa época yo estuve prohibido los primeros tres años. Volví a la televisión a fines del '77 y estuve tres meses , me levantaron y volví en el '80".

En una entrevista reciente en el programa que conduce Viviana Canosa, Sofovich contó anécdotas de esos años y tuvo un duro enfrentamiento con el panelista Camilo García.

"Yo ya le había retirado el saludo y yo iba aclarando que no quería tener diálogo con él. Se metió alevosamente, groseramente, no me dejaba hablar", cuenta.

Consultado sobre si piensa hablar con García, el productor concluye: "No, para nada. Yo estoy en contra del pensamiento energúmeno".

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23 de agosto de 2017 | 06:00
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